Reseña: Resident Evil 4 Remake, un remix de nostalgia y novedad

Resident Evil 4 Remake licúa tus memorias del original y las convierte en un festín.
Resident Evil 4 Remake Reseña

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He pasado las últimas semanas pensando en Resident Evil 4 y también, casualmente, jugando su remake. He pensado que RE4 es especial para muchos de nosotros por muchas y diferentes razones: tal vez fue un regalo de cumpleaños, tal vez era ese juego que jugábamos en casa de un amigo después de la escuela… tal vez era todo eso.

Pero hay algo más.

RE4 es como el Super Mario Bros de una generación: innovó tanto la escena que muchos siguieron sus pasos la década siguiente. Ambos juegos perfeccionaron un modo de ver y jugar videojuegos: Mario los plataformeros, RE4 los shooters en tercera persona. Sería un poco exagerado decir que RE4 inventó la industria tal y como la conocemos ahora, pero sin él hubieran sido imposibles juegos como Uncharted, Gears of War, The Last of Us y un largo etcétera.

Y así ha llegado el esperado día. El eterno retorno y esas cosas supongo: Capcom ha puesto manos a la obra para cocinar una nueva versión de la aventura de Leon S. Kennedy lanzada originalmente para Nintendo GameCube en los lejanos días de 2005.

Tenemos imaginación

Resident Evil 4 Remake
Imagen: Capcom

Me acuerdo cuando salió el remake de Final Fantasy VII y uno de los comentarios más escuchados sobre el juego era: “¡se ve tal como lo imaginaba en 1997!” Sin embargo hay una gran posibilidad de que nadie diga lo mismo de Resident Evil 4. En primer lugar porque no es un juego de los noventas y en segundo porque Resident Evil 4 va más allá de nuestra imaginación. O más acá.

Básicamente lo que quiero decir es que estamos frente a uno de los mejores videojuegos hechos en los últimos tiempos. Pero no nos pongamos tan serios: lo único que quiero decir es que probablemente lo vas a querer jugar más veces de las que puedes contar todas tus extremidades.

Eso sí, cuando digo que va más allá de nuestra imaginación simplemente me refiero a que Resident Evil 4 es una obra densa, oscura y profundamente atmosférica. Resident Evil 4  Remake se siente como todo lo que siempre estuvo destinado a ser el juego y que nuestra precaria tecnología de sexta generación no lo dejaba. ¿Cómo logra eso? Introduciéndose a cada uno de nuestros sentidos, hipnotizándonos con sus hermosos paisajes y efectos sonoros, transportándonos a un mundo que existe en algún lugar entre nuestra memoria y nuestra pantalla.

Como un relojero

Leon Ashley
Imagen Capcom

Todos los remakes trabajan sobre el juego y sobre nuestro recuerdo del juego, y en RE4R ambos tienden a confundirse y mezclarse de formas inesperadas y novedosas. Esto ya había sucedido con los recientes remakes de Resident Evil, especialmente el del segundo juego, pero me llama la atención ahora por la relativa “cercanía” que existe entre el nuevo remake y su original.

Ambos juegos utilizan una perspectiva en tercera persona que, queramos o no, vuelve más fácil traducir el juego de PS2 al más moderno y versátil motor de juego RE Engine. No a nivel de software, porque dudo que se haya reutilizado algo del código original para hacer el remake, sino a nivel de diseño. Aquí no fue un paso extra el tener que adaptar las cámaras fijas implementadas en la trilogía de Shinji Mikami. En cambio los desarrolladores se concentraron en remover pacientemente algunos escenarios del juego, en intercambiarlos de lugar, en implementar nuevos coleccionables, texturas y modelos.

Resident Evil 4 Remake
Imagen: Capcom

El trabajo de Capcom en el remake de Resident Evil 4 se parece al de un relojero que con paciencia ensambla y desensambla un sistema delicado y no obstante funcional y armónico. Las patadas están aquí, los cuchillos están aquí, las motosierras están aquí; borras alguno de esos y Resident Evil 4 probablemente deja de existir.

En ese sentido el diseño de niveles no ha sufrido grandes transformaciones, algo que no me sorprende siendo honesto. Para muchos (o sea yo) RE4 ya era un juego que rozaba la perfección y el remake solo ha llegado a demostrar, de forma indirecta, lo bien que se sostiene el juego de 2005 hoy en día. Pero esa es otra historia. Lo que me interesa es que la Aldea, el Castillo y la Isla son versiones frescas y familiares de mapas que hemos recorrido decenas, probablemente cientos de veces.

Ashley Graham
Imagen: Capcom

Por eso Resident Evil 4 también demuestra cómo nuestros recuerdos nos acechan desde la oscuridad y determinan de forma inevitable las irrisorias vivencias que experimentamos en nuestra miserable vida.

Espera, eso no es lo que quería decir. Pero creo que jugar el remake me ha dejado ver el gran tramo que existe entre ver tu serie favorita diez veces y jugar tu videojuego preferido otras diez veces.

Nostalgia pixelada

A veces Resident Evil 4 Remake se siente como un videojuego que borra la frontera entre nuestra memoria y la pantalla. ¿Y… qué rayos quiero decir con eso? Déjenme explicarme.

No sé si fui el único al que le sucedió esto, pero el remake de Resident Evil 4 me dejó viendo doble: a veces no sabía si creerle a mis dedos o a la pantalla. Y es que cuando has recorrido un mundo digital tantas veces tu memoria muscular responde como por instinto al tener el control entre las manos. Porque aceptémoslo (aunque suene ridículo) jugar videojuegos no es más que hacer gimnasia para dedos. Y más de uno sabe lo que se siente intentar jugar algo nuevamente tras no tocarlo un par de semanas o meses.

Ashley Graham Gameplay
Imagen: Capcom

Por otra parte no es como que haya confundido el esquema de controles con el original por culpa de mi memoria o algo así, no.

Más bien quiero decir que Resident Evil 4 confunde nuestros recuerdos del original con la intensa experiencia del remake. La disposición de las locaciones más emblemáticas del juego no ha cambiado sustancialmente y aquello que ha cambiado solo ha sido para potenciar el efecto del videojuego tanto en la escala como en la ambientación. Recuerdo cómo pasé algunas secciones enteras en un estado de ensueño sin estar seguro si lo que veía estaba en el original y sin saber si, en definitiva, eso importaba.

Paja, bloques y metal

Nada habla tan bien de la majestuosa ambientación lograda en Resident Evil 4 como el hecho de que te sientes invitado a caminar para absorber todos los detalles del escenario. Y lo digo literalmente: yo sí soy de esos que se quedan embobados en las texturas y modelos contemplando su muda existencia digital. Adquirí este hábito en Cyberpunk 2077, pero Resident Evil 4, por el contrario, exhibe menos conflictos de identidad. Además RE4 nos da una razón más para creer que los mundos abiertos no son el único futuro disponible para los videojuegos.

Yo por mi parte disfruté como nunca la aldea, y luego de pensarlo a fondo la he declarado mi parte favorita del juego.

Jack Krauser
Imagen: Capcom

Porque aldea no solo es un lugar más grande que en 2005; también es un espacio más extraño y hostil que te envuelve con sus misteriosos símbolos y sus sendas deformes. La aldea ya no solo tiene caminos rectos y unos cuantos árboles grises: ahora hay flores, luces, montañas y un hermoso trabajo de ambientación esculpido en cada polígono y textura de Valdelobos.

Uno de mis momentos favoritos fue cuando vi por primera vez la silueta lila del castillo en el atardecer. Creo que me solo miré unos segundos, pero pudo haber sido una eternidad:

Resident Evil 4 Remake
Imagen: Capcom

Creo que está claro que la aldea fue mi mapa favorito, así que mejor hablemos de otra cosa.

Un nuevo comienzo

Cambiando un poco de tono, es hora de hablar de lo que no me hizo completamente feliz de Resident Evil 4. Y como seguro algunos podrán adivinar me refiero a la historia.

Leon tiene 26 años pero tiene más ojeras que un universitario. Luego de sobrevivir al desastre de Raccoon City fue reclutado y entrenado por el gobierno de EE. UU. Y a pesar de ser un frío soldado que puede matar aldeanos y monjes con cuchillos y granadas Leon tiene un noble corazón lleno de remordimiento por todas las vidas que no pudo salvar en Raccoon City.

Por eso el remake de RE4 trata de ser una historia de redención. Honestamente aplaudimos el intento de darle un arco de personaje a Leon, pero una aldea perdida en Europa llena de gente poseída que quiere matarte quizá no es el mejor momento para meditar sobre tu pasado. La soledad de la aldea tiene momentos verdaderamente bellos y reflexivos, pero casi nunca son acompañados por ninguna señal sobre el conflicto interno de Leon. Eventualmente Leon y Ashley desarrollan una amistad (*guiño guiño*), pero en general la caracterización suele pasar a segundo plano o, en el peor de los casos, hace que nos desconectemos completamente de los personajes.

Leon S Kennedy Ashley
Imagen: Capcom

Muchos me van a odiar por esto, pero ¿por qué plantear este interesante conflicto de la culpa de Leon sobre el incidente de Raccoon City solo para terminar ignorándolo la mayor parte del tiempo mientras escuchamos cómo Leon bromea nuevamente sobre el aldeano que acaba de tasajear? ¿O tal vez el sarcasmo de Leon es demasiado avanzado para mi corto entendimiento? Lo único que puedo decir es que no me puedo quitar la sensación de que el juego se toma en serio al principio y poco a poco se va convirtiendo en otra cosa que toma diferentes y contradictorias formas.

Tal vez este es uno de esos casos donde conservar ese elemento del original (la personalidad alegre de Leon) fue prioritario por alguna razón, y aunque en el fondo a-quién-le-importa-porque-el-juego-se-ve-bonito siento que fue una oportunidad perdida para llegar a conocer mejor a Leon y Ashley en su desesperado escape de manos de los Iluminados.

San Valentín tardío

Por otra parte hay que reconocer que la caracterización está mucho más presente en el remake que en el original mediante gestos, animaciones y unos cuantos diálogos especialmente entre Leon y Ashley. Mi corazón, débil ante los clichés más inocentes de las comedias románticas introducidos en algunas escenas, a veces cayó en el ensueño del amor platónico entre los protagonistas y las mil posibilidades que hay de hablar sobre el tema. Pero supongo que el mundo no está listo.

(Nota al margen: Hacer un fanfic donde Leon y Ashley se enamoran y al escapar de la isla con todos sus tesoros viajan hacia un país exótico para vivir juntos por siempre.)

Sin embargo la experticia de Resident Evil 4 en el gore es inversamente proporcional a su capacidad de narrar un conflicto donde bien se podrían jugar la supervivencia, el deber y, ya si nos ponemos muy Kojima, el honor. Esto es  otra manera de decir que aunque el conflicto inicial de Leon (por el incidente de Raccoon City) es mencionado en diferentes momentos de la historia no se siente que tenga algún desarrollo coherente o interesante. Repentinamente nos encontramos en el final y todo parece haberse solucionado de la nada. ¿Esto quiere decir que nosotros como jugadores hemos logrado expiar a Leon mediante nuestro esfuerzo y sufrimiento que no han sido necesarias las palabras del héroe? Honestamente no lo sé.

Tierra yerma

Ada Wong
Imagen: Capcom

La amistad entre Leon y Ashley (*guiño guiño*) es uno de mis elementos favoritos del remake, pero solo acentúa la sensación de que ahora los protagonistas le quedan grandes al juego. Y aceptémoslo, RE4 es un animal muy distinto que los anteriores remakes. La historia y los niveles son más directos, lineales, concentrados en la acción. Por momentos RE4 es un tobogán del que no te puedes bajar porque cada parte surge de forma natural de su antecesora y ni siquiera tienes que detenerte a pensarlo.

Quizá por ello el juego de vez en cuando no sabe qué hacer con sus protagonistas. Me emociona que ahora se sienten más como personas, pero me entristece que el precioso y aterrador mundo de su alrededor no responda de la misma manera.

Básicamente lo que quiero decir es que a pesar de que adoro el trabajo de caracterización de RE4 y hay que reconocer que se trata de una evolución narrativa del original es un tanto decepcionante ver que estas mejoras no han sido implementadas a nivel mecánico. Y no me refiero a nada del otro mundo: basta con ver las pequeñas conversaciones opcionales de The Last of Us que añaden tiernos y memorables momentos junto a Ellie y Joel (o Ellie y Dina). No estoy sugiriendo que las copien, pero me hubiera gustado ver algo en esa dirección aprovechando la presencia de dos personajes en pantalla.

La única razón por la que menciono The Last of Us es porque siento que Resident Evil 4 comparte algunas de sus ambiciones. El sigilo les da mayor flexibilidad a ambos títulos para ser jugados de distintos modos ya sea ahorrando balas o evitando enemigos en la medida de lo posible. En las dificultades más elevadas el sigilo es necesario debido a la escases de municiones. Y no estamos hablando de comparaciones ni nada, pero personalmente colocaría Resident Evil 4 Remake al ladito de The Last of Us Part II por su espectacular presentación, atmósfera y gameplay duro y puro.

Si juegos como The Last of Us aprendieron bastante de Resident Evil 4, ¿qué puede aprender por su parte Resident Evil de ellos?

Lo bueno
  • Atmosférico hasta la médula
  • Más aterrador que el original
  • Mucho más
  • Todo es más colorido y aún así tenebroso
  • El fleco de Leon
  • Se juega con la fluidez del agua
  • La progresión está en su punto
  • Cada escenario es único y envolvente
  • Luis Serra
Lo malo
  • Aunque Leon y Ashley se sienten más como personas a veces parece que la historia no sabe dónde meterlos
  • Resident Evil 4 tiene tanta experiencia escribiendo romances como yo jugando Resident Evil 9
  • Me hubiera gustado escuchar más diálogo y desarrollo en los protagonistas
Veredicto

Hace 18 años Resident Evil 4 nos enseñó a ver los videojuegos de una nueva forma, pero  es imposible que la nueva versión tenga el mismo impacto hoy en día, pues ni el mundo ni nosotros somos los mismos. No obstante Resident Evil 4 Remake es un videojuego que deleita y sorprende con su escala e imponencia. Su exquisita atmósfera, su jugabilidad suave y fascinante y su presentación convierten a Resident Evil 4 en un nuevo hito entre los remakes de Capcom. En ese sentido también encarna uno de los usos más fascinantes y visualmente atractivos que le ha dado Capcom a RE Engine tanto a nivel de iluminación como de esculpido de escenarios, personajes y objetos. Ahora ya solo nos queda que Leon nos muestra su verdadera cara. Si es que tiene una.

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