Reseña: Pet Sematary — Un remake hecho para la generación que ama The Conjuring

| 6 de abril de 2019
La nueva adaptación de la obra de Stephen King no logra llegarle a los talones a la versión de los años ochenta.

A pesar de ser algo a lo que todos nos enfrentaremos algún día, la muerte suele ser un momento terriblemente triste, que sólo en contados casos se vive con entereza. Stephen King entendió todo el miedo que le tenemos al fin de la vida (sobre todo de nuestros seres más cercanos) y, en Pet Sematary, logró plasmar el miedo a la muerte partiendo de perder a una mascota y lo lleva hasta la tortuosa pena de perder toda una familia.

El libro fue muy popular a principios de los ochenta, tanto que se adaptó en una película que, todavía hoy, se considera como una de las mejores adaptaciones de las obras de King, y no es para menos, la película de 1989 contó con un guión escrito por el mismo Stephen King, que logró condensar la esencia de las 488 páginas del texto en poco más de hora y media de metraje.

Lanzar un remake de la película parecía complicado, y lo fue. Tanto, que la versión que se estrenó este año no logra llegar a los niveles de tensión que se sentían en la cinta original, además de realizar varios cambios en la estructura de la historia que, en lugar de volverla más aterradora, la vuelven insípida.

(Paramount)

El cementerio maldito

Si eres uno de los muchos fans de King que existen en el mundo, conoces de memoria la trama de Pet Sematary. Louis Creed, un médico con una familia convencional (compuesta por su esposa Rachel, sus hijos Ellie y Gage) y Church, un gato, se muda a Maine con toda su familia y su mascota. Su nuevo hogar es una inmensa propiedad ubicada entre una peligrosa carretera y un cementerio de mascotas bastante tétrico. Pronto, Louis se vuelve gran amigo de su vecino, Jud Crandall, un hombre entrado en años que ha vivido toda su vida en Maine, y conoce todos los secretos del pueblo. Por un accidente vinculado con la carretera, su gato muere. Antes de que Louis le de la noticia a su hija, la dueña del gato, Jud le revela un secreto que traerá de regreso a la vida a Church, sólo para desatar eventos sobrenaturales que terminarán por destruir a la familia Creed.

En esencia, la trama principal del libro y las dos películas basadas en él son la misma, pero en la nueva versión se decidió realizar varios cambios para “actualizar” la historia, además de intentar refrescar a Pet Semantary para volverla una película más cercana a las populares cintas The Conjuring, el resultado es, por decir lo menos, mediocre, y le quita todo lo que hacia entrañable a la versión anterior. Así, mientras la película original le debía todo a su atmósfera y a dos personajes entrañables (el Jud Crandall de Fred “Herman Munster” Gwynne y el icónico fantasma Víctor Pascow) la cinta del 2019 es una jumpscares con apenas momentos memorables. Y digo, no es que la versión anterior fuera perfecta, basta recordar lo patético que se veía la confrontación final entre Louis y su bebé, pero lograba varios momentos de auténtico terror.

(Paramount)

Cambiar para mal

Hollywood debería aprender que algunas cosas no necesitan ser cambiadas para mejorarlas, y eso se aplica a Pet Semantary. El guión de Stephen King para la cinta de los ochenta era sucinto, pero efectivo. Teníamos 20 minutos para conocer a la familia Creed y a su simpático vecino Jud Crandall, fuera de varías tomas de camiones pasando a toda velocidad por la carretera, no teníamos ningún elemento de terror hasta ese momento. Eso no era malo, todo lo contrario, te permitía sentir que la historia acontecía en un mundo verosímil. En la nueva versión, en los primeros 10 minutos ya tuvimos tres sustitos clichés, de esos que buscan que saltes de tu asiento, pero al nivel (o incluso peores) de los virales de YouTube que se hacen con ese fin (sí, esos en los que al final sale la cara de Linda Blair en El Exorcista).

Además, en la versión original el pueblo universitario al que se muda la familia Creed es de ensueño, con vecinos agradables (fuera de la tétrica señora del aseo) un clima soleado, y con un paisaje increíble. Por eso, no es raro ver que la familia se siente muy a gusto en su nuevo hogar, y vemos que todos encajan sin problemas en la dinámica de su nueva vida en Maine. Y eso se mantiene hasta que se desata la tragedia. En la película del 2019, desde el comienzo vemos que los Creed tienen muchas pistas que, a cualquier persona con tres dedos de frente, les bastarían para abandonar el pueblo de inmediato. Lo anterior sólo es una forma de aventarnos a la cara, todo el tiempo, que estamos viendo una película de terror, pero le quita todo el trasfondo de la cinta anterior, mostrar que un pueblo aparentemente normal esconde secretos sobrenaturales. Toda esa parte sutil se borra de un plumazo.

(Paramount)


Aquí todo es obvio. Los niños tétricos que entierran a un perro muerto con máscaras estéticamente fabricadas lucen bien, pero no aportan nada a la trama, y las incontables advertencias de todos los miembros de la familia para que huyan de lo que se avecina no sirven, tampoco, para nada, sólo para constatar que estamos ante un padre de familia, por decir lo menos, negligente.

Por si fuera poco, los dos más grandes personajes de la película anterior, Jud Crandall y el fantasma Víctor Pascow, aquí no llegan a despuntar. El nuevo Crandall (John Lithgow) carece de la ternura que proyectaba Fred Gwynne al inicio de la película anterior. En la versión ochentera la amistad entre Crandall y los Creed se desarrollaba a lo largo de la cinta, de manera orgánica. Aquí, después de una escena en la que Rachel Creed lo ve con desconfianza, de inmediato se vuelve en un buen amigo de la familia para que lleguen más rápido los sustos. Además, si en el libro se explica que no todos los animales que han revivido gracias al cementerio maldito se vuelven diabólicos, y lo mismo ocurre (aunque con menos matices) en la cinta original, aquí Crandall parece un tonto al revelar en un momento en que ya no hay vuelta atrás que todo aquel que pasa por el proceso de resurrección regresa corrompido. ¿Para qué llevar a Louise al viejo cementerio indio si conoce el precio que se paga por usarlo? En el libro y en la vieja cinta se explica que la maldición del wendigo hace que se vuelva imposible no contar la historia del cementerio, pero en la nueva película no hay ninguna justificación para revivir al gato Church, por qué ni siquiera vemos que exista tanto cariño por el gato en un inicio.

Pero el personaje más desperdiciado es Pascow, que de ser el elemento más emblemático de la versión anterior, con su cerebro expuesto, sus advertencias, su sarcasmo y sus apariciones constantes, ahora pasa a ser un personaje completamente secundario, un fantasma con un diseño genérico, que , fuera de sus dos primeras apariciones, nunca logra volverse importante en la trama ni causar impacto.

(Paramount)

Los cambios polémicos

Probablemente para lograr sorprender a los fans de la película anterior y del libro original, los directores Kevin Kölsch y Dennis Widmyer decidieron realizar un par de cambios muy grandes con respecto de la película anterior y uno enorme, que incluso cambia completamente lo visto en la novela de King. En el primer caso, cambian la historia de Zelda, la hermana de Rachel que murió cuando la futura esposa de Louis era una niña, y lo hacen mal. En la versión del 89, Zelda sufre deformaciones en su cuerpo por culpa de la meningitis, que poco a poco la van transformando a los ojos de Rachel en un monstruo. Zelda termina por ser un secreto familiar, enclaustrada en su propia casa. Tener que convivir en secreto con su hermana se vuelve una carga para la pequeña Rachel, que muchas noches reza para que dios mate a su hermana. Al final, cuando muere un día en que sólo Rachel se encontraba cuidándola, le genera un sentimiento de culpa a Rachel, por desear la muerte de su hermana, y por ser un secreto  que nunca, fuera de su familia nuclear, se sabía. En la película de los 80 la historia de Zelda se ve únicamente en un flashback, y la volvemos a ver en una pesadilla de Rachel en el presente. En la nueva versión Zelda aparece muchas más veces, y cambian su esencia. Ahora no sólo es deforme por fuera, sino también por dentro. Es un monstruo hecho y derecho que odia a su hermana y constantemente la fastidia por estar sana. Además, hacen que Rachel sea la culpable de la muerte de su hermana. También vemos que, ahora que todo el terreno de la casa de los Creed parece maldito, se opta por usar a Zelda como una visión constante de Rachel que la persigue a lo largo de la película, algo que puede ayudar para los momentos jumpscare, pero debilita la idea de mostrar que, al igual que el pueblo, las familias también tienen secretos que las marcan.

(Paramount)

También vemos que Church, el gato, tiene más importancia en esta nueva historia. En la original era el detonador de todo, pero poco a poco perdía importancia y sólo volvía a tener una buena escena cuando moría a manos de Louis. Aquí, en la versión de 2019, Church se mantiene como un ente diabólico en toda la cinta, incluso en el final. La importancia de Church es uno de los pocos aciertos en los que el remake supera a la original.

El último acto también cambia por completo, si en la película de los ochenta sentíamos un gran momento de tensión al ver a Rachel intentar llegar al encuentro de su esposo, y vemos como una misterioso fuerza conspira para impedirlo, en la nueva versión se omite casi todo esto. El regreso de Rachel es convencional, y se elimina casi por completo los momentos de interacción entre la familia Creed y Pascow en esta parte.

Lo anterior se debe, en gran medida, por el mayor cambio de todos. Aquí no es Gage, el bebé de la familia, el que muere y desata la desgracia de la familia Creed, lo que le quita mucho del impacto de la cinta anterior. Lo peor de todo es que, para darle una apariencia de ultratumba, se tomó la decisión de hacer que hable imitando la voz del Batman de Christian Bale. Por este cambio nos perdemos de las platicas de Pascow con Ellie, que tenían sentido en la versión original, una niña de 10 años hablando con un fantasma permite que tengan diálogos con sentido, esto se cambia por Pascow hablando con Gage, que no sirve de mucho si, entendemos, Pascow intentaba advertir a la familia del triste final que se avecinaba si intentaban usar el cementerio maldito.

Lo bueno
  • Que sólo dura (poquito más de) una hora y media
  • Que será del agrado de los fans de The Conjuring
  • Que es seguro que no tendrá secuela
  • Que el nuevo Church es más cabrón que su versión de los ochenta
  • Que se eliminó la ridícula pelea entre Gage y Louis de la versión original
Lo malo
  • Que intenta agradar a los fans de The Conjuring y no a los de Stephen King
  • Que el fantasma de Víctor Pascow no sea importante
  • Que los cambios no tengan sentido
  • Que se eliminó la tétrica escena en que Gage llama por teléfono a su papá
  • Que el final no le llega a los talones al escalofriante final de la película del 89
  • Que, a diferencia de la original, no incluye cameo de Stephen King
  • Que no usaron la canción de Los Ramones, sólo un mediano cover

(Paramount)

Veredicto

La nueva versión de Pet Sematary no es una película vomitiva, pero falla en brindarnos una buena adaptación del genial libro de Stephen King. Mientras que en la obra de King, con todo y el trasfondo del mal ancestral oculto en medio de un pueblo que le debe mucho a Lovecraft, nos enfrentábamos a una historia que te va envolviendo poco a poco, y va mostrando varios de los secretos del pueblo de Maine con calma, la nueva película intenta ser “frenética” y llenar la historia con sustitos intrascendentes. Es decir, le quitaron lo que hace interesante a la original y nos entregaron una película genérica de terror comercial estilo The Conjuring. Así, el remake de Pet Sematary podría ser disfrutable por los morros de prepa que van al cine con los compas para pasar un buen rato de sustos. Pero nada más.

Título: Pet Sematary

Duración: 141 min.

Director: Kevin Kölsch y Dennis Widmyer.

Elenco: Jason Clarke, Amy Seimetz, John Lithgow, Jeté Laurence, Obssa Ahmed, Alyssa Brooke Levine.

País: Estados Unidos.

Publicidad

Más reseñas