Reseña: Godmothered – La reinvención del mito de la felicidad

| 7 de diciembre de 2020
Godmothered, protagonizada por Jillian Bell e Isla Fisher, es una buena forma de actualizar los conceptos que tenemos sobre la felicidad y la fantasía

Goodmothered (2020) es una de las primeras apuestas de Disney+ ya entrado en el mercado internacional. Esta película, de tono navideño y familiar, explora de una manera bastante atrevida, para el tono de película, varios de los mitos y símbolos de la sociedad estadounidense mediante una historia que, casi todo el tiempo, se remonta a Enchanted.

Izq. a der. Jillian Shea Spaeder, Willa Skye, Jillian Bell, Isla Fisher | Imagen: Disney+

Godmothered cuenta, al igual que encantada, la transición de la fantasía hacia el plano “real”. En este caso, Jillian Bell encarna a Eleanor, una hada madrina en entrenamiento viviendo entre las sombras de una sociedad mágica reducida por la tecnología y el absurdismo de un mundo pragmático.

Para salvar su mundo y preservar la magia, y además convertirse en una verdadera hada madrina y no ser una eterna padawan, necesita conceder un “felices por siempre” a un alma en apuro del mundo terrenal. Ese alguien es Mackenzie Walsh (Isla Fisher), una periodista local en Boston que olvidó la magia en su infancia y, ahora, se dedica a preservar su trabajo y darle el sustento a sus dos hijas, Jane (Jillian Shea Spaeder) y Mia (Willa Skye), con lo complicado que implica hacerlo siendo madre soltera.

El trabajo de Eleanor será, por supuesto, buscar que Mackenzie tenga su felices por siempre, salvo que ella no quiere otra relación y, ante todo, el hecho de entrelazar una relación con algún hombre o mujer de manera afectiva le resulta, al igual que la magia, algo que quedó atrás para ella en sus sueños más pueriles.

Estados Unidos: los símbolos y sus pilares

La historia de Godmothered está construida a través de esa simple premisa que, como ya aclaré, es evidente que se relacione directamente con Enchanted. Sin embargo, una diferencia esencial de esta está es que no busca hacer una crítica de la fantasía como una extensión de lo cotidiano, sino que busca tomar los símbolos que plantea y cuestionarlos con una mirada moderna.

Y es claro que toma los pilares de la sociedad estadounidense en tanto se trata de su formación como seres sociales: Massachusetts, su cuna; la familia, su institución más sólida; el invierno y sus connotaciones culturales; los medios, su cuarto poder; y la felicidad y el amor, las dos promesas de la “tierra libre”.

Dentro de esta película, el tono familiar se mezcla con todas estas connotaciones y las muestra como lo que son: viejas representaciones simbólicas que se han tenido que cambiar a fuerza de años y múltiples evoluciones sociales.

La magia de Eleanor, así como sus ideales georgianos, están atravesados por un mundo tecnológico, en el que incluso la misma fantasía mágica se sorprende de ver cómo el hombre pragmático y común ha logrado hacer que la magia parezcan simples trucos baratos.

Y esos trucos baratos no son solamente los que provienen de la magia, sino también de aquello que tiene como fin: un final feliz. En este mundo el final feliz no existe como tal. Existe la jornada laboral, los jefes abusivos, la soltería y los problemas familiares. Cosas del día a día que en la vida de Eleanor, cegada por la magia, no existen.

Foto: Disney+

Asimismo, Boston es solamente una ciudad más en Estados Unidos. Una en donde solo cinco canales de televisión discuten por tener insipientes números de rating a base de historias sensacionalistas de la vida cotidiana, propias del bombardeo informativo de la actualidad, dónde una historia solo vale en función de cuántas veces se comparte o cuántos likes funciona.

La familia está rota. Mackenzie es una madre soltera que busca crear y sostener a una familia con solamente la ayuda de su salario tambaleante y el cariño incondicional de su hermana. Las figuras paternas de disuelven en el aire. Mackenzie no logra ser madre, al menos no como lo indican esos símbolos, porque su propia vida y contexto lo impide. El sueño americano ya es, realmente, solo un sueño en la ciudad que lo vio nacer.

Godmothered no es, evidentemente, una crítica o una forma irónica de representarlos, es simplemente una forma de hacer notar cómo todo ha cambiado. Existen nuevas formas de entender todo aquello, en lo que la magia enraizada en el costumbrismo, toma nuevos rostros que crean sus propias historias.

La reinvención del “felices por siempre”

La idea del felices por siempre viene, evidentemente, de la tradición literaria de los cuentos de hadas, una taxonomía que procede eminentemente de una visión religiosa mezclada con elementos paganos y de mitologías antiguas de Europa. Esta conjunción les dio su carácter mágico y al mismo tiempo dogmático.

El “felices por siempre” y el “hasta que la muerte los separe” son dos dogmas que van de la mano y eso es claro en la forma en que Eleanor lo entiende. Ve a Mackenzie como una mujer incompleta, necesitada de una pareja y es esa misma forma de entender su trabajo lo que la hace chocar con todos los deseos de la única persona que está en la posibilidad de salvar a su organización (porque sí, ni la magia puede salvarse de la burocracia).

Evidentemente, su concepto de felicidad y su propia apreciación de su trabajo se fuerza a cambiar a raíz de saber con más detalle la historia de Mackenzie y sus hijas. Porque siempre detrás de un felices por siempre que evoluciona a un juntos hasta la muerte está el panteón de la cotidianidad, que arrebata a cada segunda todas esas historias “mágicas”.

La felicidad de Mazckenzie está con sus hijas | Foto: Disney+

Entre Shrek y Enchanted

Después de Shrek será difícil entender cualquier historia que involucre princesas y cuentos de hadas de la forma que sea. Asimismo, después de Enchanted, también fue claro que Disney entendió que las historias de princesas no podrían ser iguales jamás.

Falta ver solamente sus trabajos al respecto después de 2007, como The Princess and the Frog, Tangled, Brave o Frozen. En todos ellos el papel de la princesa cambió, así como sus motivaciones y la forma de entender los tropos de todo lo que involucra la magia y el papel de las mujeres en la actualidad.

Sin embargo, todas estas siguen disfrutando de una historia que se mueve por los mismos tópicos con algunos giros evidentes. Por su parte, Godmothered regresa a hablar directamente de los vicios de esta misma percepción entre princesas, magia, familia y amor, apoyándose en los precedentes de las dos extraordinarias parodias que son Shrek y Enchanted.

Claro, todo aquí es mucho más ligero. Se trata, finalmente, de una película familiar que sigue buscando esos símbolos. No los quiere retar, solamente quiere hacer claro que no son lo que fueron antes. Es necesario reafirmar que estos símbolos existen y que son ahora parte de un nuevo mundo en donde el felices para siempre se conforma de otras cosas que un príncipe y una princesa. Que las doncellas son mujeres trabajadoras y que el “hasta que la muerte nos separe” es un augurio demasiado pesado para toda una vida.

Imagen: Disney+

Lo bueno
  • El cast y sus interacciones
  • Un planteamiento desenfadado y muy natural
  • Isla Fisher le da vida a la película
Lo malo
  • Llega para un público reducido
  • Algunos sets
  • El guion termina siendo algo lento y accidentado
Veredicto

Godmothered es una gran apuesta de Disney+ para comenzar a ampliar su catálogo y mostrar esa cara “familiar” que pretende darle a su plataforma de streaming. Esta cinta, aunque llega como otra más de sus películas de TV, permite una gran lectura sobre las intenciones de su directora y su cast, buscando entablar una conversación con un público que ya no entiende a las princesas o los cuentos de hadas como antes.

Es notorio el cambio que ocurre con este género y estos temas a partir de 2001, sin embargo su evolución sigue dando de qué hablar. Por el momento, Godmothered es simplemente la consumación cómica de un cambio que viene sucediendo con ya más de cinco películas a cuestas. Lo que propone es, simplemente, hacerle ver a la audiencia que eso que ve raro dentro de las películas como una ficción, es simplemente el reflejo vivo de cómo se ha cambiado el mundo y cómo la fantasía, por más que se halle lejana de nuestras referencias más inmediatas, sigue siendo un pretexto para hablar de lo que somos y qué queremos.

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