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Reseña: Free! The Final Stroke – Volumen 2, un cierre dulce y cargado de clichés

| 24 de mayo de 2022
Los chicos del Club de Natación Iwatobi van por su última competencia de relevos.

La primera parte de la película Free! The Final Stroke terminó con Haru y Rin separándose de forma simbólica, al tiempo que luchaban por reconciliar sus sueños de convertirse en nadadores de clase mundial,

Después de perder ante Albert en Sydney, Haru en particular se ha distanciado de los demás para alcanzar el nivel de su rival, abrazando la soledad en el proceso y detonando todos los puentes que lo conectaban con sus compañeros, y claro, eso suele tener sus consecuencias.

En ese sentido, el volumen 2 de Free! The Final Stroke cierra los hilos persistentes de la trama y la angustia inquietante de la primera película. No hay nada sorprendente en la narrativa y el guion es misericordioso al evitar dramas innecesarios antes de poner el punto final a la historia de un grupo de jóvenes nadadores que lo han sacrificado todo con tal de ver cristalizados sus más profundos anhelos.

Imagen: Kyoto Animation

Los últimos 100 metros

La película comienza con un resumen de aproximadamente 15 minutos sobre todo lo acontecido en la primera parte de Free! The Final Stroke. Incluso si no necesitas estrictamente este repaso, el film se asegura de mantener tu atención al incluir escenas originales que retratan ingeniosamente el estado mental y emocional que vive Haru, protagonista de la historia.

Estas escenas también funcionan para introducir algunas de las motivaciones narrativas, como la incapacidad física de Haru para enfrentarse al fantasma de su pasado, o los personajes mirándose a sí mismos en un cine como una forma de ilustrar la experiencia desvalida de ser un observador pasivo de la vida de otras personas, creando familiaridad con cada uno de los personajes que conforman el equipo de nadadores.

Una vez que la película comienza correctamente, nos queda claro que Haru y Rin no arreglarán los problemas que arrastran desde la primera parte de Free! The Final Stroke. De hecho, su amistad es la primera entre los hilos de la trama en resolverse, en una escena en la piscina de un hotel.

Imagen: Kyoto Animation

Posteriormente, si bien no es un anticlímax, el resto de la película construye su conflicto en torno a los clichés típicos de los dramas deportivos, como el personaje que oculta los aspectos débiles de su “movimiento especial”, o la exaltación al sacrificio que deben hacer los deportistas de alto rendimiento. De hecho, debo decir que estos ritmos y la forma en se maneja la trama parecen pura invención, torciendo sin arte la narrativa para concluir la historia de la manera más ortodoxa posible.

Encontré el lado dramático de Free! The Final Stroke volumen 2 tedioso en lugar de conmovedor. Tampoco ayuda que este arco en particular se haya prolongado demasiado; entre Dive to the Future y las películas de Final Stroke, es el equivalente a dos temporadas de anime, por lo que ver el mismo dispositivo narrativo empleado una y otra vez en una historia ya inflada elimina su impacto casi por completo.

Eso sí, el cierre casi hace que las frustraciones del desarrollo valgan la pena. Las sanas rivalidades y amistades culminan inevitablemente en una competencia de natación en el formato que más gusta dentro de Free!: la competencia de relevos 4×4. A nivel temático, podría ser el final menos sorprendente y más estereotipado que podríamos imaginar, pero aun así es satisfactorio verlo reproducido en el escenario olímpico.

Imagen: Kyoto Animation

Aún así, hay que decirlo: no es lo mismo que ver a Haru nadar con sus amigos en el Club de Natación Iwatobi. Incluso si esta película presenta el argumento de que el espíritu de camaradería brilla por sobre todas las cosas, dejé la proyección sin sentirme completamente influenciado por esos valores de amistad que tanto intentan exaltar.

No puedes simplemente degradar a los chicos de Iwatobi a porristas y esperar que sus roles tengan el mismo impacto. No puedes simplemente envejecer a los personajes de una película de precuela, que ni siquiera se mencionaron en las dos primeras temporadas del anime, y esperar que encajen sin problemas. Por ello, no sorprende que esta película se centre principalmente en la relación de Haru y Rin, porque es la única que realmente funciona al sentirse como algo verosímil.

Imagen: Kyoto Animation

Por último, decir que en lo que respecta al apartado técnico todo es prolijo, con cada una de las animaciones perfectamente cuidadas. Shingo Kasai como Director de Arte; y Miku Kadowaki y Kohei Okamura como Jefes de Animación, han hecho un trabajo asombroso con escenas que brillan con luz propia, llenas de fluidez, matices y texturas que impactan, tanto en paisajes, interiores como en la concepción de cada uno de los personajes.

Puede parecer un detalle menor, pero en una historia donde todo se desarrolla dentro del agua, es esencial la forma en que este elemento ha sido animado, plasmando de forma extraordinaria la luz, color y movimiento de la misma, sobre todo, cuando los nadadores lo están dando todo para conseguir la victoria dentro de las albercas.

Imagen: Kyoto Animation

Lo bueno
  • Animación y diseño de arte
  • Cierre emocionante
Lo malo
  • Clichés típicos de los dramas deportivos
  • Drama tedioso
  • Personajes secundarios que no encajan
  • Falta impulso a la narrativa de amistad
Veredicto

La segunda parte de Free! The Final Stroke es una bolsa mixta. Tiene momentos dispersos de brillantez artística y narrativa, y el cierre debería ser satisfactorio para todos los que se han quedado con la serie a pesar de sus altibajos. Pero incluso al final, no creo que haya logrado justificar completamente su propia existencia.

Las palabras finales también dejaron una nota extraña: “Está bien no ser especial, pero seguiré siendo especial por un poco más”. ¿Es enserio? Los personajes pasaron por una crisis existencial de adolescentes… ¿y estas son las palabras clave con las que esta película decide terminar? Es por ello que resulta inevitable sentir que los temas principales de este arco fueron socavados con tal de dar lugar a un final convencional de cuento de hadas. La mayoría de los personajes obtuvieron una buena despedida y el final es dulce, pero queda la impresión de que todo ha sido forzado para dar gusto a los espectadores a través de una salida que, a mi gusto, resultó bastante ramplón.

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