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Reseña – Batalla en el Lago Changjin: la película más taquillera del 2021

| 16 de mayo de 2022
El campeón de taquilla del 2021 es Batalla en el Lago Changjin, un film centrado en el enfrentamiento bélico de 1950 entre China y EUA.

La película más grande de 2021 no es una película de James Bond, ni una película de superhéroes de Marvel o DC. De hecho, lo más probable es que no hayas oído nada de ella. El campeón de taquilla del año pasado es Batalla en el Lago Changjin, un film centrado en el enfrentamiento bélico de 1950 donde China obligó a Estados Unidos a salir de Corea del Norte.

Se trata de una película de guerra patriótica, gigante y costosa, que ha roto todos los récords de taquilla en su país de origen, y que apenas comienza a mostrarse en otras coordenadas del planeta, en lo que es una auténtica obra propagandística que busca sacar a relucir el orgullo de un país que hace poco más de 70 años enfrentó al considerado ejército más poderoso del mundo.

Todos los sellos distintivos habituales de la propaganda china moderna están plasmados en The Battle at Lake Changjin: grandes discursos patrióticos sobre morir por una bandera, soldados que desfallecen de forma grandilocuente en el campo de batalla, ironía y ridiculización sobre la soberbia imperialista, una narrativa que alcanza las tres horas de duración y actores blancos que se sienten sacados de un teatro comunitario. Pero, ¿vale la pena verla?

Imagen: August First Film Studio

La patria es primero

La película comienza en 1950 con el comandante de la compañía del Ejército Popular de Voluntarios, Wu Qianli (Wu Jing), regresando a la ciudad natal de su familia, llevando las cenizas de su hermano mayor Wu Baili en una urna, solo para ser llamado inmediatamente de vuelta a la acción.

A medida que EE. UU. se acerca a la victoria en la Guerra de Corea, China decide unirse a lo que se conoce en el país como la Guerra para Resistir la Agresión Estadounidense y Ayudar a Corea.Los extranjeros nos desprecian. El orgullo solo se puede ganar en el campo de batalla”, menciona en su discurso el presidente Mao Zedong, interpretado por el actor veterano Tang Guoqiang.

La historia nos va mostrando la forma en que diferentes soldados afrontan la guerra, pero sobre todo, se centra en dos hermanos: un veterano, sabio y experimentado en el campo de batalla, y su hermano menor, más enojado, caprichoso e ingenuo, quien se une a la compañía liderada por el primero y quien tendrá que aprender a convertirse en un soldado digno de China sobre la marcha.

Imagen: August First Film Studio

Wu Jing (Wolf Warrior 2) una vez más interpreta a su personaje patriótico, inteligente e invencible. Lo único que le impide caminar como Rambo en una camiseta sin mangas parece ser el clima helado, pero posee todas las habilidades que caracterizaron al veterano de guerra Hollywoodense.

Por otro lado, Hu Jun le da a la película una estrella adicional por su papel como el maestro de armas Lei Suisheng. Su carisma y humor animan incluso algunas de las escenas más cargadas del discurso ideológico que busca promover el film, y le da un poco más de fondo a una historia repleta de acrobacias, acción desenfrenada, propaganda y épica.

Imagen: August First Film Studio

Y es que tengamos en cuenta que esta película no está destinada únicamente a entretener. Existe para hacer propaganda y lo hace de dos maneras. La primera es enmarcar la guerra entre Estados Unidos y China. En la narrativa se plantea que la “Guerra para Resistir la Agresión de EE.UU. y Ayudar a Corea” fue enteramente culpa de los estadounidenses, y no se presenta a un solo coreano en esta película de guerra coreana ambientada en Corea. El texto de cierre sobre la retirada estadounidense nos recuerda de forma irónica como falló el presuntuoso plan del General MacArthur para que los estadounidenses ganarán la batalla antes del Día de Acción de Gracias, mostrando esa cara soberbia del ejercito del país de las barras y las estrellas.

La segunda herramienta propagandística está en su escala. Esta película se siente enorme, posiblemente más grande incluso que Dune ,y es difícil no quedar impresionado por sus enormes enjambres de extras chinos que inundan bases estadounidenses, mientras los aviones enemigos aniquilan valles enteros.

Imagen: August First Film Studio

De hecho, en su tema de propaganda a escala recuerda a Triumph of the Will de la legendaria ​​Leni Riefenstahl, otra película que existe para inspirar a su propio país e intimidar a otros a través del valor de producción, arrojando tanto dinero a la pantalla durante tanto tiempo que, si bien se vuelve aturdidor, no puedes evitar sentirte impresionado.

Valor de producción socavado

La mayor parte de la película son escenas de batalla masivas y costosas, algunas de las cuales son genuinamente tensas, y en su mayoría involucran zonas que son bombardeadas por la Fuerza Aérea de los EE. UU. Pero el valor de producción que hay en las docenas de tanques, aldeas y bases que se aniquilan se ve socavado por el trabajo de cámara inestable y, a veces, por una edición descuidada, con explosiones que aparentemente ocurren entre tomas consecutivas. Entre esto y un drama flojo y poco cautivador, me desconecté durante algunas escenas de batalla hasta que un momento novedoso de violencia me animó nuevamente.

Imagen: August First Film Studio

Uno espera que los efectos visuales sean mejores en muchas escenas, teniendo en cuenta que el presupuesto de producción superó los 200 millones de dólares, lo que la convierte en la película china más cara hasta la fecha. En una toma larga que recorre una flota estadounidense al principio de la película, los acorazados y su tripulación parecen sacados directamente de un videojuego AAA que corre en consolas de novena generación, sin embargo, hay un puñado de escenas que lucen realmente descuidadas y muy poco prolijas.

Y es que el trabajo cinematográfico por momentos impresiona, pero en otras tantas es en verdad desconcertante. Hay varias escenas de pantalla dividida, en las que los pilotos estadounidenses se colocan en dos pantallas más pequeñas en las esquinas superiores, en algo a lo que no le encontré ningún tipo de valor narrativo o contextual.

A esto debemos agregar que hay escenas que se prolongan en exceso. A la mitad de la función de tres horas, estaba convencido de que el tiempo de ejecución podría haberse reducido significativamente sin perder mucho efecto dentro del propósito propagandístico de la historia, sobre todo si consideramos que una sola secuencia de batalla que no es ni la última ni la más larga dura más de media hora.

Imagen: August First Film Studio

Y claro, hay tiempo para escuchar algunos diálogos sobre la muerte y la crueldad de la guerra mientras los soldados chinos pasan una noche frente a la luz y calor de una fogata, sin embargo, estos instantes quedan inmediatamente opacados para seguir dando rienda suelta a la acción desenfrenada y el heroísmo de los soldados.

Lo bueno
  • El personaje de Lei Suisheng
  • Valor de producción
  • Gran recreación de armas, vehículos e indumentaria de la época
  • Escenografías que nos transportan al lugar de los hechos
  • Calidad de imagen
Lo malo
  • La dirección
  • Actuaciones poco sutiles
  • Dirección de cámara inestable
  • Efectos visuales inconsistentes
  • Escenas de acción que duran 15 minutos
  • Mensaje propagandístico poco convincente
Veredicto

En general, Batalla en el Lago Changjin es mediocre en el mejor de los casos. La historia tiene un gran potencial como cualquier otra película de guerra, y su escala épica es una razón más para apreciarla, pero creo que los mártires nacionales de cualquier país, que valientemente lucharon y murieron por lo que creían, merecen una mejor película con actuaciones más sutiles y una dirección más cohesiva.

Además, su intento de enmarcar a Mao como un tipo paternal y amigable que solo quiere mejorar pacíficamente a su país es muy poco convincente. Pero lo que más ha llamado mi atención es su profunda sensación de inseguridad. Se invirtió tanto dinero y trabajo en vender un mensaje patriótico que se repite tantas veces, que al final uno se queda con la sensación de que ni sus propios creadores realmente no lo creen. Al final de cuentas, al espectador no le interesa cuánto dinero ganó la película, ni cuántos miembros del equipo trabajaron en ella, ni mucho menos la inversión realizada. Simplemente discutirán lo buena o mala que es… y es ahí, donde seguramente no saldrá muy bien parada.

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