La portada de Fire Emblem Three Houses

Fire Emblem: Three Houses es un juego que apela a una audiencia nueva, aprovechando el éxito del Switch, y no tanto a los que siguieron los títulos anteriores.


Descubrir Fire Emblem gracias a Super Smash Bros. es tan normal como sentirse decepcionado porque ningún personaje de Fire Emblem: Three Houses será DLC de Smash Ultimate. En cualquiera de los casos es probable que llegues a la serie después de pasarte por el crossover de Nintendo, pues de no ser por Earthbound, Fire Emblem sería la franquicia de culto más importante de los de Kioto.

Prácticamente 10 años después de la última entrega de Fire Emblem en consolas caseras (Radiant Dawn, 2007), Intelligent Systems aprovecha todos los elementos alrededor de sus últimos trabajos para hacer de Switch el mejor escaparate de su saga para una nueva generación de jugadores. A pesar de que la misma jugada ya se había realizado (y con mucho éxito) en 3DS con Awakening, en Switch no solo se junta el efecto Smash Bros. sino también el éxito de FE: Heroes y la propia versatilidad de la plataforma.

Además, Fire Emblem: Three Houses no podría tener una mejor idea detrás de sus encarnecidas batallas que el de una escuela tipo Hogwarths para aprender cómo jugar; tres casas, un montón de misiones secundarias y un muchos jovencitos que son lanzados a la guerra con el fin de defender sus tradiciones… definitivamente una combinación ganadora y bastante adictiva.

Sombrero seleccionador

Three Houses nos coloca en el papel de Byleth, una joven (también puedes elegir la versión masculina del personaje) que se encuentra totalmente aislada de la de la civilización en compañía de su padre, un viejo soldado del reino de Seiros. Por azares del destino, padre e hija se encuentran con una de las generaciones más importantes en la historia de la Escuela de Oficiales en el Monasterio de Garreg Mach. Los prestigiosos estudiantes son salvados por Byleth y en unos cuantos minutos nuestra protagonista se convierte en la nueva profesora de la academia.

A diferencia de las horas más pesadas de la campaña, el inicio de Fire Emblem es “relativamente rápido”, pues en menos de 12 o 13 horas ya parece que vas tomando el control de tus acciones. Pero antes de llegar a ese emocionante momento tienes que pasar por un montón de situaciones típicas de una escuela y de la entrañable relación alumno maestro. Al más puro estilo de Hogwarts, tendrás que tomar partido en alguna de las tres casas, completar desafíos específicos y entablar relaciones con todo aquel que te permita interactuar el juego.

Fódlan, el continente de este Fire Emblem, también se divide en tres diferentes reinos: Adrastea, Fergus y Leicester. De aquí vienen las casas de la academia: Black Eagles, Blue Lions y Golden Deer. Y claro, cada una de estas casas es representada por un líder, que posteriormente se convertirá en el monarca de su reino (no es un spoiler, es una sucesión de poder típica de la monarquía). En fin, todo lo que hacemos en la academia tiene que ver con la responsabilidad de nuestros alumnos de gobernar con mano firme su porción del continente.

Y sí, también estamos en una terrible guerra que cierra rutas de comercio, pone a temblar a los habitantes y deja a los alumnos de una academia como los responsables de la seguridad de todo el reino. Entre Hogwarts y el Castillo de Chapultepec, pero todo en ese lugar está muy mal. Una vez que eliges casa no puedes cambiar y la experiencia completa requiere que pases las tres campañas, lo que te podría garantizar casi 300 horas de juego sin mucha prisa y disfrutando cada segundo de Fódlan.

División de poderes, nobles y plebeyos, religión y rebelión. Fire Emblem: Three Houses ofrece una serie de temas atípicos en los juegos principales de Nintendo. Y créeme que, si no has jugado ningún juego de la serie, vas a sentirte un poco extraño al salir al menú de Switch y ver que Fire Emblem viene de la misma compañía que te hizo creer en Link para salvar Hyrule.

Solo 5 minutos de tolerancia

Regresando a Fire Emblem, una vez que eliges casa tendrás que defender el honor de ésta con tus acciones en batalla, pero más importante todavía: con tu forma de enseñar a los alumnos. Antes de pasar a la estrategia y antes de poder gozar una partida libre de tutoriales, tendremos que pasar varias horas en el salón de clases enseñándole a nuestros alumnos la forma en que deben desarrollar sus habilidades para no morir en el campo de batalla.

Como líderes de la casa, en mi caso de los Black Eagles, tenemos cuatro clases por mes y un montón de actividades para los fines de semana. Suena tedioso, pero lo que en realidad tenemos frente a nosotros es un simulador de prepa al estilo de Persona 5, solo que menos enfocado en la experiencia de estudiante. Básicamente las clases, metas, actividades en pareja y tareas son un disfraz para farmear las estadísticas de combate de nuestros personajes.

Por ejemplo, cada semana debemos asignar una meta a un estudiante con el fin de hacerle crecer su fe o su habilidad para luchar con espadas. Entre más avancemos en sus tareas llegará un punto del mes en donde lo pondremos a realizar un examen… sí, un examen, para que suba de clase y pueda tener mayores poderes en el campo de batalla. Sé que ir a la escuela no es lo que buscas en un videojuego, pero créeme que te sorprenderá lo ágil que puede ser aprender cuando tienes que luchar por salvar tu continente y no por acabar la carrera.

De hecho, la idea del maestro cobra mayor sentido cuando nos adentramos a la experiencia completa del monasterio. En este lugar no solo podemos estudiar, sino también convivir con el resto de los personajes, entre compañeros, rivales y maestros, que nos enseñan a equilibrar nuestras unidades de combate o a mejor alguna estadística en específico por medio de un cursito de fin de semana. También puedes comer con los alumnos, ayudarlos en cuestiones personales, convencerlos de unirse a tu clase y hasta intentar ligarte a algunos de ellos… pero eso es muy creepy cuando recuerdas que eres el profesor.

Las tareas entre misiones principales pueden parecer aburridas e innecesarios, pero en realidad son la base del juego: estudiantes motivados aprenden más rápido, mejoran su clase con mayor velocidad y son más fuertes a la hora de llegar a una pelea por el reino de la suprema líder Rhea. Pero, si sigues creyendo que es una pérdida de tiempo, puedes simular las clases y pasar “directamente” a la acción; tampoco es que el tiempo de juego se reduzca considerablemente, pero va más rápido la trama.

Eso no venía en el examen

Fire Emblem es un RPG táctico minuciosamente desarrollado para que cada movimiento que realices tenga un efecto dentro de toda la partida. Poner atención al mapa, unidades, objetos y estrategias generales no será suficiente para salir adelante, pues el nivel de detalle atiende a una audiencia muy clavada con la serie. Ojo, no es que se trate de un juego imposible, pero sí hay una marcada diferencia entre el noob y los veteranos.

Por ejemplo, los más adentrados con el trabajo de Intellegent System pueden elegir el sistema de muerte permanente, mismo que en una sola partida podría dejarnos sin alumnos para la próxima clase, pero que hace de las batallas una experiencia emocionante y devastadora si en un pequeño error murió tu alumno favorito. Pero si lo que quieres es acabar el juego sin presiones puedes elegir la dificultad normal y regresar el lunes con todos tus alumnos.

El resto de la experiencia es parcialmente la misma en ambas modalidades, pues la dificultad siempre va en aumento y las primeras horas de juego lo dejan muy en claro con la aparición de nuevos ataques especiales, dragones, unidades voladoras y una defensa más férrea por parte del enemigo. Cada misión principal ocurre al final del mes, por lo que tienes 4 clases de desarrollo de unidades, así que el punto anterior de esta reseña sigue siendo extremadamente relevante.

Para este juego desapareció el sistema de piedra, papel y tijera que daba fuerza una unidad frente a otra según el tipo de arma que utilizará un personaje. Esto no solo afecta la forma en que “luchamos”, sino también el modo en que colocamos unidades, avanzamos y seleccionamos una estrategia. De hecho, el juego nos recompensa por prácticamente cualquier movimiento que realicemos y eso sube la experiencia de nuestro personaje hasta que éste caiga en combate. Este punto puede afectarte si llevas mucho tiempo jugando, pero nada que te desequilibre por completo.

Aunque lo mejor pasa cuando logramos avanzar con cautela, rodeamos al rival y comenzamos a lanzar ataques por todos los frentes. Piensa en que llevar más de una unidad para “cuidarse la espalda” no solo cuenta como un avance coordinado, sino que además logras dar más fuerza a tus unidades y una mayor atención a esquivar ataques y hasta a realizar movimientos en conjunto. Y nunca está demás avanzar con al menos un par de compañeros para evitar ser sorprendido o caer en combate.

Para este punto es recomendable entender cuál es el funcionamiento de tus unidades, pues muchas vienen predeterminadas con un ataque de espada, cuando en realidad son grandes magos que pueden atacar a distancia con mayor potencia o curar a tu soldado más fuerte y de paso moverse por el escenario. Otras unidades son más defensivas o con mayores atributos de combate, incluso pueden servirte como carnada para que tus personajes principales sigan vivos (siempre y cuando no estés en el modo de muerte permanente).

Si pierdes un personaje puedes estar un poco tranquilo, pues desde muy al comienzo del juego recibimos un poder mágico capaz de regresar el tiempo y salvar a ese querido soldado que murió por una distracción. Y ya, en el peor de los casos, el juego siempre guarda antes una batalla, así que puedes repetir la misión. El juego guarda automáticamente antes de cada batalla.
Entre más avances en la campaña más opciones vas a ir descubriendo como los soldados alados, armaduras más fuertes u objetos legendarios. El único problema es que todo se desgasta con el uso y debes cuidar cada objeto que utilizas o podrás perder una gran espada a medio combate. También se agregaron los batallones para hacer más dinámicas e interesantes las animaciones de combate o para hacer ataques de mayor duración y fuerza. Antes de cada partida tienes tiempo suficiente para organizar todo, comprar batallones o reparar armas. Obviamente si no encuentras sentido en tus acciones de combate deberás regresar a la academia para poner en orden tus unidades, guiarlas por el camino de la educación y entrenarlos hasta que sean perfectos para defender a la arzobispa suprema. Nada que no puedas lograr en poco más de 30 horas de juego.

¡Por fin! Mi horario quedó perfecto

Una vez superadas las 20 horas de juego será difícil que abandones la misión, por lo que te gustará saber que la trama nunca cae en absurdos o en una historia sin sentido. Sin embargo, las personalidades de ciertos personajes y sus acciones pueden cambiar al más puro estilo de Mass Effect y todo por culpa de nuestras decisiones. Una taza de té podría ser la diferencia entre la paz y una guerra sin fin… no tanto así, pero si debes poner atención a todos los que te rodean en el monasterio.

Vaya, hasta ciertos personajes de repente muestran dudas sobre las acciones que llevamos a cabo, los métodos de enseñanza y la religión que rodea a todo el continente. Sumergirte en las
conversaciones debería ser una misión principal para que nadie se pierda este increíble trabajo. Y como todo viene acompañado por este anime inédito de Fire Emblem, los momentos de acción y drama son brillantes.

Probablemente la única queja aquí es que el cambio de anime a las conversaciones planas del juego es bastante lamentable, pues quisiéramos que todo fuera animado. Por lo menos las voces en inglés dan buenos matices a la trama y las animaciones de los personajes, aunque son bastante acartonadas, no nos sacan del juego. Pero ese punto a favor se lo debemos al guión y al desarrollo de personajes, sobre todo si te tomaste tu tiempo para ir a tomar el té con ellos y los ayudaste a cambiar de carrera o a elegir una mejor estrategia.

Te aconsejo que disfrutes de todo lo que ofrece el monasterio en la pantalla grande, los gráficos aguantan el Full HD, las texturas del fondo no son las mejores, pero las facciones en los rostros y el diseño de los personajes valen la pena en una pantalla más grande que la del Switch. En general el cambio de una pantalla a otra no afecta la experiencia, pero hay cosas que tienen más sentido en una televisión.

Y es que, a pesar de que la estrategia no se ve nada mal en una pantalla grande, se disfruta más en el modo portable por el tamaño de las animaciones. A diferencia de los juegos más recientes de la serie, en Three Houses aquí la vista top view que nos permite hacer zoom a las unidades con los botones de más y menos de la consola, así como girar alrededor de los soldados. En general es igual que la de 3DS, pero aquí los gráficos se “mantienen” fieles a lo que hay en el monasterio.

De hecho, en modo portátil las animaciones se ven mejor que en televisión normal y eso sí puede resultarte un poco molesto. Al final las “batallas” son una onda muy pokémonesca con movimientos de dos segundos y mucha imaginación. Por lo que el ritmo de juego tiene más sentido en portátil, con algunos descansos. Ya en las horas más duras del juego tendrás que pasar del Switch a la tele para subirle a la adrenalina de los encuentros.

No te dejes engañar por los gráficos, Fire Emblem: Three Houses es tan emocionante como cualquier shooter o pelea de Smash, solo que la tensión está en tu cerebro esperando a que tu siguiente movimiento sea el correcto y no tengas que despedirte de uno de tus más queridos soldados. Y siempre puedes rebobinar un poco o apagar el Switch hasta que la batalla se ponga a tu favor. No es trampa si de verdad te dolió perder a ese soldado.

Ya, para finalizar las emociones, tenemos el soundtrack del juego. Un poco menos intenso que Echoes: Shadows of Valentia o Awakening, pero igual de atinado para los momentos clave de los combates. Rápidamente vas a quedarte con las melodías de la escuela o las batallas, pero es poco probable que algo más allá del tema principal lo escuchemos en los próximos juegos de la serie. Después de varias horas ya te habrás -por lo menos- acostumbrado a la música y hasta la vas a tararear de camino a tu casa para volver a jugar… a menos que la lleves en portátil y juegues en todos lados.


Lo bueno
  • Perfecto para iniciarte con la serie.
  • Las voces en inglés ayudan a que nos metamos por completo en la historia.
  • Los personajes secundarios te importan en todo momento.
  • Tres campañas en un solo juego… una locura en nuestros días.
  • El sistema de juego es adictivo y te compromete con todas las unidades.
  • Cada elemento del juego hace sentido al “switch” entre modo portátil y televisión.
  • Es el mejor juego no oficial de Harry Potter.
Lo malo
  • La música podría ser mejor.
  • Las animaciones son muy planas y no se ven bien una pantalla Full HD.
  • Muchas de las misiones secundarias son súper básicas y rompen la adrenalina de las batallas.
  • Las cinemáticas solo nos hacen desear un anime de Fire Emblem.
Veredicto

Fire Emblem: Three Houses es un juego que apela más a una audiencia nueva, aprovechando el éxito del Switch, y no tanto a los que siguieron los títulos de las últimas portátiles de Nintendo. Si de verdad quieres un reto entra directo al modo con muerte permanente y date tu tiempo para conocer a todos los alumnos y personajes del monasterio. Una vez que avances sentirás la presión de salvar a todas tus unidades y disfrutarás más cada sesión de juego.

Para los más nuevos las opciones alrededor de todo Three Houses están colocadas para que puedas entender cada detalle. Aquí es más importante todo lo que tiene que ver con los monasterios, pues las clases, cursos y actividades de fines de semana serán clave para conocer las diferentes estrategia y posibilidades que tienen los personajes. Ya después podrás llevar todos esos elementos al campo de batalla, sin el miedo a perder a tus unidades en una mala jugada. El reto es menos despiadado, pero igual de emocionante.

Fire Emblem: Three Houses es perfecto para conocer la saga. No vas a encontrar a ninguno de los peleadores de Super Smash Bros. Ultimate, pero seguramente te vas a adelantar a los que veremos en la próxima entrega. Además, nunca está demás darle una oportunidad a uno de los juegos con mayor historia en Nintendo y que probablemente ya hubieran desaparecido de no ser por intentos como éste.

Por: César Ovando

Título: Fire Emblem: Three Houses

Publisher: Nintendo

Desarrollador: Intelligent Systems

País: Japón

Género: RPG

Plataformas: Nintendo Switch

Fecha de lanzamiento: 26 de julio de 2019.

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