Sorprendentemente la WWE nos presenta una gran biopic que nos habla sobre el enorme trabajo que implica hacer los sueños en realidad.

La Lucha Libre ha desplazado a la charrería como deporte nacional a los ojos de todo el mundo. Además, las luchas son un deporte popular, mientras que la charrería es elitista hasta decir basta. Lo que este hermoso y violento deporte le ha dado a la industria del cine mexicano ha sido tanto y lo hemos tratado tan mal que hasta duele. Basta recordar la negativa del director de la Cineteca Nacional de hacer un homenaje al Santo en sus instalaciones, para darnos cuenta de la magnitud del rechazo que se le tienen a este género de la fantasía desde la cúpula cultural.

Debemos admitir que la época (cualquier época) de este género pasó hace tiempo, pero su recuerdo queda. La llama sigue encendida. Así que, en mi humilde opinión, deberíamos abrazar Fighting with My Family como una parte pequeñita de la lucha libre mexicana, aunque no sea de fantasía, ni salgan enmascarados, ni monstruos, ni mexicanos. Fighting with My Family debe tomarse como el detrás de cámaras de esos y esas gladiadoras que han sacrificado tanto por llegar al cuadrilátero, volar desde las cuerdas y hacernos soñar.

(WWE)

Conozcan a la familia Knight

Fighting with My Family cuenta la historia de Saraya-Jade Bevis, la hija pequeña de la familia Knight, quienes llevan años entreteniendo al público en las arenas de lucha libre de una pequeña ciudad inglesa.

Ricky (Nick Frost) y Julia (Lena Headey), quienes eran unos adolescentes perdidos, encontraron salvación en este deporte e inculcan el mismo amor que le tienen en sus hijos Zak (Jack Lowden) y Saraya (Florence Pugh). Luego de años de luchar entre la familia arriba del ring (porque debajo de él son amoroso entre ellos) y de intentar subir a las grandes ligas, reciben la invitación de la WWE para hacer una prueba que les permitirá ingresar en este circuito. La oferta se da mientras Zak revela que su novia está embarazada y bajo la sombra de un tercer hermano mayor que no pudo pasar la prueba y perdió el rumbo de su vida al no superar este fracaso y terminó en la cárcel.

A partir de este momento, los inseparables hermanos deben madurar y luchar (literalmente) por alcanzar la cima de su profesión, sorteando las barreras que les pone el caza talentos de la WWE y duro entrenador Hutch (Vince Vaughn).

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Lets get ready to rumble!

Este es el segundo largometraje del actor, locutor y director Stephen Merchant (The Office, Extras). Está basada en la vida de la familia Bevis, cuya hija menor se convirtió en la súper estrella de la WWE Page.

No se dejen llevar por lo engañoso del título o la aparición de Dwayne Johnson en el póster, esta película es una joya que, aunque pudo pulirse más, destaca por sus destellos de grandeza. Es divertida, emotiva y tan bien llevada que logra atraparte en una historia que sientes cercana. Habla sobre el empoderamiento y el esfuerzo.

Hacer una biopic deportiva que sea una comedia es una proeza que se antoja difícil, pero aquí se logra con gran dignidad, aunque no con la “maestría” que tanto le gusta a la mayoría de los críticos de cine. Es más cercana a The Foul King de Kim Jee-woon que a Carros de Fuego de Hugh Hudson o Remember the Titans de Boaz Yakin, con un toque de cine independiente que la hace dinámica. En la película la comedia y el drama se encuentran en su justa medida, una no opaca la otra.

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Los luchadores

Esta es una película que encuentra su fuerza en los personajes. Todos son sólidos y cada una de sus motivaciones son lo suficientemente válidas para causarte un conflicto a la hora de decidir por un bando cuando la trama se torna intrincada.

La mancuerna que logran hacer Lena Headey y Nick Frost es insuperable, aunque no son los protagonistas cuentan su propia historia -en ella se cimenta todo- , que aunque romántica es muy dura. Él era un roba bancos que terminó en la calle y ella una vagabunda que tuvo que hacer de todo para sobrevivir.

Zak, el hijo mayor, es uno de los personajes más humanos que hemos visto en pantalla en los últimos años. Lejos de la grandilocuencia de los héroes, es un hombre que acepta su papel en el mundo y eso le cuesta más de lo que muchos pueden soportar. Su hermana Saraya, por el contrario, se está encontrando consigo misma en el mundo. Su aspecto rudo la aleja de las demás chicas, pero al mismo tiempo quiere ser parte de ellas. Tanto que es fan de Charmed, y es de uno de sus personajes que toma el papel de Page.

Es imposible no amar a cada uno de los niños que entrenan en el gimnasio de la familia, desde el dealer que quiere cambiar su futuro a través del deporte, hasta el niño ciego al que enseñan a luchar y que (spoiler) termina convirtiéndose en el único profesional de la camada. Hasta The Rock siendo el mismo lo hace bien.

Pero, sin lugar a dudas, el personaje que se lleva las palmas es Hutch (Vince Vaughn), cuyo apodo “sextape” se lo ganó porque “él te puede hacer famoso”. Vince Vaughn logra desarrollar un personaje derrotado que ama tanto el deporte que toma la decisión de ser un impulsador en lugar de una estrella, una especie de Mickey Goldmill desmitificado, desmotivador y cruel, porque tiene que serlo. Porque nadie más puede hacer su trabajo.

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Lo bueno
  • Los personajes son entrañables.
  • El conflicto entre hermanos se siente tan real.
  • Lena Headey demostrando lo que es ser una actriz, si es que han visto Game of Thrones lo entenderán.
  • La WWE no tuvo miedo en demostrar sus entrañas.
  • La narración visual que hay en la película es diferente cuando narra lo que pasa en Inglaterra que en estados Unidos.
  • Te vas a sentir como Hutch.
Lo malo
  • Es una historia sobre lograrlo, no sobre cómo permaneces en la cima
  • Es muy evidente que todo es comedia en Inglaterra y sufrimiento en Estados Unidos
  • Que no aparezcan los verdaderos dueños de la WWE
Veredicto

(WWE)

Esta película es motivadora, pero no llega al punto de aplaudir lentamente cuando su protagonista obtiene el éxito. La WWE entendió que, si quiere ganarse un lugar en la industria cinematográfica, tiene que hacer las cosas diferentes. Se olvida de las patrañas y acude a la crudeza de su deporte. Y por crudeza no me refiero a la sangre, sino a la vida real. Cruda, así como es, llena de conflictos familiares, separaciones, reencuentros, reencuentros, miedo a crecer, quedarse solo o no lograr el plan de vida.

La soledad que enfrenta Saraya en Estados Unidos es el pretexto para contar la historia de los otros, competidoras por una oportunidad que podría solucionar la vida de personas que no tienen muchas opciones en el mundo y muestran de frente la cara del fracaso.

Para los fanáticos de la WWE el disfrute de la película será 10 veces más que lo que podría ser para un “no fan”, pues el desfile de las personalidades interpretándose a sí mismas llena de vida el filme y lo hace sentirse más real. Por cierto ¿Qué onda con Big Show, cómo se puso tan flaco y musculoso?

Título: Fighting with My Family

Duración: 1 horas 48 minutos

Director: Stephen Merchant

Elenco: Dwayne Johnson, Nick Frost, Lena Headey, Florence Pugh, Jack Lowden, Olivia Bernstone, Elroy Powell, Julia Davis, Stephen Merchant y Vince Vaughn

País: Estados Unidos y Reino Unido

Año: 2019

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