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Reseña – Elvis: La historia del Rey y el Hombre de Nieve

| 19 de julio de 2022
Elvis es la nueva película de Baz Luhrmann, un largometraje vertiginoso que sigue la vida y obra del Rey del Rock 'n' Roll.

Sabes que estás a punto de ver una película de Baz Luhrmann cuando, solo a unos segundos de haber comenzado te presentan el logo de Warner Bros. atiborrado de joyas y pedrería brillante. Elvis es la nueva obra del connotado director australiano, en un largometraje vertiginoso que sigue la vida y obra del Rey del Rock ‘n Roll.

Y es que en una época en la que las películas biográficas se han vuelto imprescindibles para un público que gusta de recordar con nostalgia a las fulgurantes estrellas de antaño, no podía faltar la de posiblemente el icono musical más relevante en la historia de Estados Unidos.

Luhemann, con su peculiar e inconfundible estilo, ha tomado el reto de sintetizar el vertiginoso ascenso y estrepitosa caída de Elvis Presley, en dos horas y media llenas de cinematografía y edición hiperactivas, vuelos hacia la fantasía vívida y un espectáculo audiovisual digno del genio que estuvo detrás de Moulin Rouge!.

Imagen: Warner Bros.

Showman

El extraordinario promotor del mundo del espectáculo, el coronel Tom Parker (Tom Hanks), está en su lecho de muerte y recuerda el papel que desempeñó en el nacimiento, consolidación y decadencia de la carrera de Elvis Presley (Austin Butler) cuatro décadas antes.

Así es como comenzamos a seguir el prolífico y fatídico encuentro del dúo: por un lado el éxito y fracaso de una de las más grandes estrellas del rock ‘n’ roll de todos los tiempos, y por otro, un hermético y despiadado representa que luchó por mantener el control de su estrella y sus ambiciones de gran alcance.

Desde el momento en que pisa la pantalla, se sacude el miedo escénico del personaje y abre la boca, Austin Butler se convierte de pies a cabeza en Elvis. Físicamente no es que sean gotas de agua, pero de alguna manera, cuando está en movimiento, el actor sufre una transformación asombrosa. El carisma hipnótico, los movimientos sexys y salvajes, además de la vocalización perfecta de los primeros números de Elvis (Butler sincronizando el movimiento de los labios con las grabaciones) se combinan para completar un hechizo poderoso.

Imagen: Warner Bros.

Desde empujar la pelvis con un traje rosa pastel mientras toca música country en una feria de condado hasta reinventarse como un chico malo con chaqueta de cuero y nuevamente como un dios glamoroso del escenario, Butler como Elvis te hace entender por qué todas las chicas de mediados del siglo XX se enamoraron de él.

Estas no son secuencias musicales completamente desarrolladas, pero tampoco son cerradas, escenográficas o acartonadas. Y aquí es donde tiene gran mérito la cámara de Mandy Walker, que se mueve entre las piernas de Elvis, gira alrededor del cautivador espectáculo que está dando y observa las reacciones de sus fanáticos histéricos. Entonces te transportas, estás ahí disfrutando de ese chico pálido con flequillo completamente poseído por la música.

Son los albores de una leyenda nacida en el corazón de una región conmocionada y llena de dolor en Estados Unidos. Y es justo aquí donde la narrativa reconoce correctamente las influencias de Elvis de artistas en su mayoría afroamericanos. Tenemos varias escenas de él disfrutando del ambiente de los mejores bares de blues en Beale Street en Memphis, Tennessee, con gente como BB King (Kelvin Harrison Jr), Little Richard (Alton Mason) y Sister Rosetta Tharpe (Yola), reafirmando su posición como intérprete entre mundos.

Imagen: Warner Bros.

Elvis creció con esta música a su alrededor en un crisol de culturas, y está claro que ser parte de una familia blanca pobre que vive en el sur segregado lo llevó a convertirse en un punto de inflexión dentro de su arte. Se destacó de los otros chicos blancos apuestos con voces angelicales al actuar y sonar como sus ídolos, lo que inevitablemente generó una buena cantidad de controversia en el proceso por desdibujar esos límites y esas difusas y peligrosas brumas que envuelven el racismo.

Snowman

Es probablemente la primera vez que siento cierto desprecio por un personaje interpretado por Tom Hanks. Tom Parker es un hombre divertido y al mismo tiempo siniestro. Da la impresión de ser un villano de dibujos animados, y lo es más cuando en su egolatría intenta competir con la enormidad de la historia de Elvis Presley.

Parker tiene que actuar como el principal villano de la historia y como un narrador poco confiable. La interpretación de Hanks es más que correcta, probando porque es toda una leyenda del medio. Además verlo a él junto a una versión de Elvis, hizo inevitable que viniera a mi cabeza aquella escena donde un pequeño Forrest Gump le enseña a bailar a un joven Presley que apenas comienza a seguir su sueño.

Imagen: Warner Bros.

Por otro lado, el pico más alto de Elvis se contrasta con el Coronel en su punto más bajo y engañoso, logrando un trato turbio en una servilleta con los magnates del hotel Intercontinental mientras su creación completa su ascensión a la divinidad cantando a todo pulmón Suspicious Minds con un respaldo orquestal completo en Las Vegas.

Durante varios lapsos de la película se hace referencia a que Elvis es el showman y Parker el muñeco de nieve (snowman). Muñeco de nieve en este caso se refiere al engaño vía una sociedad secreta inventada de la que Parker se convirtió en líder. Por un lado el Coronel es su descubridor y quien lo lleva a los grandes escenarios para volverlo un fenómeno de masas y un producto de entretenimiento más que rentable, y por otro se muestra su lado turbio y sociópata al impedir que Elvis haga giras y experimente musicalmente. Los negocios se mueven por interés, como las películas y los especiales de Navidad, llevando al límite del agotamiento a su estrella.

No hay muchos personajes que tengan tiempo de brillar más allá de Elvis y su representante entrometido. Los padres del Rey (Helen Thompson y Richard Roxburgh) y su esposa Priscilla (Olivia DeJonge) tienen que luchar por momentos verdaderamente memorables, lo cual es una pena debido a lo importantes que fueron en la corta vida del cantante.

Imagen: Warner Bros.

Por último, vale decir que Luhrmann no pudo resistir la atracción de la convención del biopic musical. Puede que esta no sea una narración estándar estrictamente cronológica de la historia de vida de una superestrella como es el caso de Bohemian Rhapsody, pero tampoco es tan libre y soñadora como lo fue Rocketman. Está justo en medio, y pese a que hay momentos en que da la impresión de que el ritmo de la película decae, los momentos dramáticos y la puesta en escena hacen que la atención del espectador regrese inmediatamente a la pantalla.

Lo bueno
  • Austin Butler interpretando a Elvis
  • La maravillosa dirección de Baz Luhrmann
  • La dirección de cámaras de Mandy Walker
  • Ejecución de los momentos dramáticos
  • Puesta en escena majestuosa, todo un espectáculo audiovisual
Lo malo
  • Poco brillo para los personajes secundarios
  • Da la sensación de que la película se alarga de forma innecesaria en la recta final
Veredicto

Moulin Rouge! probablemente sigue siendo la mejor película de Baz Luhrmann, pero Elvis es una entrega en la que nuevamente ha dado cuenta de todo su genio. Los fanáticos de Elvis pueden estar en desacuerdo con la forma en que se representan ciertos eventos clave en la vida del Rey, y queda claro que Luhrmann no mostró interés en algunas facetas del artista, como es el caso de su carrera cinematográfica. Sin embargo, en lo que Elvis realmente tiene éxito es en capturar el espíritu revolucionario del mayor ícono de la música estadounidense, y muestra su inigualable y amplio catálogo en escenas que resultan un agasajo audiovisual que cumple con la promesa del Coronel: el mayor espectáculo del mundo.

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