Reseña: Double Date – La osadía de perder la virginidad

| 4 de septiembre de 2020
Double Date es la versión sangrienta de Virgen a los 40 que oculta un siniestro mensaje sobre la familia.

Double Date (2017) es un viaje sangriento y cómico sobre la aventura de un niño -sí, de 30 años- que jamás perderá la virginidad, y está bien. Porque quizá nadie merece perderla. Double Date es la versión sangrienta de The 40-Year-Old Virgin (2005), pero sin un final -del todo- feliz y con la secuencia de acción más ridícula y divertida que haya visto, incluso mejor que cualquiera que pudiera haber aparecido en John Wick (JAJA, pero hablo en serio).

Double Date es la historia de un chico VIRGEN (gritémoslo) llamado Jim, que está a punto de convertirse en un hombre, porque tal parece que aún tienes que hacerlo (el sexo) para verte convertido en uno. La realidad es otra, ¿no? La trágica historia de cómo Jim, un sujeto bonachón con alma de niño, que no ha podido atravesar la barrera de la tercera base se alinea con los planes de unas hermanas, Lulu (Georgia Groome) y Kitty (Kelly Wenham), que están tratando de realizar un ritual -¿satánico?- para revivir el cadáver de su papá que no es más que un grotesco disfraz de Halloween.

Pero diría que Double Date no sólo es una historia de asesinatos, sangre y vírgenes, como lo prometía el inicio de la película, sino de patetismo y de cómo estamos sujetos a ser una extraña creación de nuestros padres y hermanos… sí, la familia que nos tocó. La familia es la piedra angular de todos nuestros malditos miedos, según pude entender al director Benjamin Barfoot y al escritor Danny Morgan (Jim), pero también de nuestras inseguridades: como la imposibilidad para conseguir una pareja que quiera echar un polvo con nosotros; de despedirnos de nuestros muertos y dejarlos en paz, o de venerar a figuras paternas más podridas que un muerto. Somos un producto familiar muy, muy, pero muy jodido.

¿Por qué dos mujeres cazarían hombres en un bar para luego asesinarlos, o por qué un adulto de 30 no podría cruzar una sola palabra con una mujer, o cuál sería la razón por la que un sujeto planearía drogar a una joven para violarla? Porque, según Barfoot y Morgan, todo es culpa de nuestras horribles familias. Somos así no porque queramos, sino porque así nos crearon. Somos más horribles que Frankenstein. Y esa es una horrorosa justificación.

(Foto: STIGMA FILMS)

Las escenas más inquietantes y bochornosas de Double Date no son en las que Lulu y Kitty asesinan a alguien o intentan revivir a su podrido padre, sino los momentos en los que cada uno de los personajes se tienen que enfrentar a sus familias.

Jim es un niño con un gran empleo que sabe de límites y respeto, mientras su amigo Alex (Michael Socha), una especie de Pepe grillo con los peores consejos que podría dar alguien, intenta que pierda su virginidad antes de llegar a la treintena presentándoles mujeres emocionalmente débiles. Hasta que un día conoce a dos mujeres con el arquetipo de mujer fatal. Pero su inocencia, la de ambos, los ciega para darse cuenta de su destino.

Acuerdan una cita el mismo día del cumpleaños de Jim en un antro donde Alex intenta drogar a las jóvenes hasta que descubre que no beben alcohol y que su noche, al no poder embriagarlas, está arruinada. Alex es el más patético de todos. Al ser rechazado por Kitty, una experta en kickboxing, revela todas sus inseguridades. Mientras que Jim y Lulu se están conociendo y crean una extraña conexión que los lleva a salir de la fiesta para correr a toda prisa a la reunión de cumpleaños familiar a la que Jim no puede faltar y que incluirá camisetas para la ocasión y un ridículo pastel con su rostro.

(Foto: STIGMA FILMS)

La escena en la casa de Jim es la mayor revelación de por qué sigue siendo un niño. De regalo de cumpleaños recibe una especie de autorización para crecer y le da como regalo una navaja suiza que le salvará la vida. El lugar está decorado con imágenes religiosas y cantan con singular alegría. Para ese punto, Jim se percata que Alex lo drogó, y entra en un viaje que hace creer a sus padres que fue tocado por Dios. Ridículo. Y Jim ahora no solo es virgen, sino es la Vírgen María. Por el contrario, la familia de Alex, que solo lo incluye a él y a su pervertido padre, está desestructurada, pero lo venera como un ejemplo a seguir.

El más grande acierto de Double Date se encuentra en la caricaturización de las familias, incluyendo la relación tóxica entre hermanas, en la que Kitty, la mayor, arrastra a la -aparentemente- inofensiva Lulu a convertirse en una asesina serial con tal de revivir a un muerto.

Las familias, acaso, ¿son el origen de nuestros mayores miedos?

(Foto: STIGMA FILMS)

Lo bueno
  1. La representación de las familias.
  2. Que el detrás de la película es más intrigante que su premisa.
  3. Y su humor involuntario.
  4. Visto en escenas como la pelea a muerte entre Alex y Kitty.
  5. O la fiesta de cumpleaños en la casa de los padres de Jim.
  6. Pero lo mejor de todo es que hable de una tema tabú: la perdida de la virginidad de un adulto.
  7. Y que explore los conflictos personales a raíz de la vida familiar.
Lo malo
  • Que se vende como un slasher.
  • Pero no hay la suficiente sangre para creerlo.
  • Y que como en la mayoría de las películas de su tipo, es predecible a más no poder.
  • Con un final que está resulto mucho antes de que termine.
Veredicto

Double Date no es una película de comedia ni un thriller, diría más que es un panfleto más sobre los valores familiares y cómo estos nos definen como personas, aunque no necesariamente sea así.

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