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Reseña – Doctor Strange in the Multiverse of Madness: una extraña mezcla de cine B y horror cósmico con superhéroes

| 6 de mayo de 2022
Raimi ha vuelto, y además gozando de una libertad creativa pocas veces vista en el MCU. ¿El resultado? Brillante, horrorizante e imperfecto

Cuando Scott Derrickson abandonó la dirección de la segunda película de Doctor Strange debido a “diferencias creativas” con Marvel Studios, uno de los primeros nombres que se barajaron entre los ejecutivos para retomar su producción fue el de Sam Raimi. Este director es conocido principalmente por haberse hecho cargo de la primera saga cinematográfica de Spider-Man, sin embargo, los fanáticos del horror y la fantasía lo recordamos con cariño más por obras como Evil Dead y Darkman.

Tras casi diez años de no haberse enrolado en un proyecto fílmico como director, Sam Raimi ha vuelto, y además gozando de una libertad creativa pocas veces vista en el MCU. ¿El resultado? Una película de superhéroes poco usual: brillante, horrorizante e imperfecta, algo que yo, como espectador, tengo que admitir que disfruté muchísimo.

Una estructura conveniente

En términos de la construcción del relato, aunque Doctor Strange in the Multiverse of Madness podría parecer una obra más compleja, lo cierto es que se trata de una película bastante convencional en el sentido de que su tiempo narrativo es lineal con apenas un par de analepsis. Eso sí: su ritmo es veloz, su drama es directo y tanto su música como su imaginario visual son verdaderamente sobrecogedores.

La cinta es claramente superheroica, no obstante (y como lo mencionamos líneas arriba), no sigue del todo la fórmula de Marvel Studios. A decir verdad, me sorprende decir que Multiverse of Madness es una rara avis dentro del medio: mucho más cercana a seriales superheroicos de bajo presupuesto como Army of Darkness (también dirigida por nuestro queridísimo Raimi) que a las películas más mainstream dentro del género.

No es de extrañar que esto haya sucedido. Desde hace algunos años Marvel Studios ha estado aflojado las riendas, ofreciendo mayor libertad creativa a casi todas las personas involucradas en sus producciones. Irónicamente, los guiones de las obras del MCU se ven cada vez más forzados por los creativos de Marvel con tal de ofrecer una coherencia argumental a todo el entramado y esto se nota bastante en Multiverse of Madness.

Imagen: Marvel Studios

No se me vaya a malinterpretar: aunque el guion de esta película fue escrito en función de una narración mucho más grande, Michael Waldron no olvidó que se trataba de una historia de Stephen Strange. En este sentido, lo que hizo Sam Raimi fue recoger el guion, masticarlo, y escupir un filme sugestivo, visceral y muy extraño: adjetivos que no suelen emplearse en películas de superhéroes. Sí: Multiverse of Madness es una película de superhéroes bastante extraña, pero como decía Edgar Allan Poe: “no hay una belleza exquisita sin algo de extrañeza en la proporción”.

Tenemos que hablar de superhéroes

Aunque Multiverse of Madness se puede ver de manera individual y disfrutarse, definitivamente la mejor experiencia se recibe como seguidor de otras obras del MCU. Tal vez esto no se sienta tanto con personajes como América Chávez, pero porque la morrita se está introduciendo; en cambio, con la actuación de Elizabeth Olsen es evidente: la Bruja Escarlata ya es la Bruja Escarlata en la cinta de Raimi, no existe un camino hacia ese proceso: toda su monstruosa maldad solo tiene sentido cuando conocemos la tragedia que vivió en WandaVision.

Imagen: Marvel Studios

Debo decir que me siento tan molesto como satisfecho con la aparición de los Illuminati. Esperaba más la verdad. He de admitir que ver a John Krasinski como Reed Richards me hizo la noche, y no dejó de parecerme interesante la interpretación de Hayley Atwell como la Capitana Carter que también vimos en What If…?, ¡pero vaya desperdicio de actores y personajes en una serie de secuencias que solamente sirvieron para dejar en claro que Wanda Maximoff es muuuuy poderosa! ¡¿Mr. Fantastic convertido en espaguetis, en serio?!

Pero bueno, al final es una película de Doctor Strange y eso no lo podemos negar. Tanto en el sentido de ser la adaptación más fiel a los cómics que ha habido del personaje (Steve Ditko era un gran dibujante de horror y sus tiras en Creepy y Eerie son claros ejemplos), como en el de centrar por completo su foco en la figura de Stephen Strange, el hechicero y el hombre que hay debajo del traje. En conclusión, Benedict Cumberbatch protagoniza una bildungsroman sin verdaderas ambiciones intelectuales que, no obstante, responde efectivamente a una pregunta genuinamente humana: “¿eres feliz?”

Además, Cumberbatch lo hace bastante bien.

Imagen: Marvel Studios

El alcance de lo espectral y lo macabro

¿Terror u horror? La definición, de acuerdo con Alberto Calvo, depende de a quién se lo preguntes, ¡y vana ilusión buscar la respuesta en las podridas páginas de la Academia de la Lengua!

Por terror, entiendo el inconmensurable miedo hacia algún aspecto en concreto de la realidad debido a su potencial de peligro: el temor de ser alcanzado por un asesino serial, a enfermar de cáncer, o ser arrollado por un tropel de caballos. Por horror, al contrario, entiendo la sublime sensación de parálisis causada por un miedo de naturaleza más bien irracional: ser desmembrado por miembros de un culto por ignotas razones, sucesos paranormales como los fantasmas y otros entes provenientes de la criptozoología, u enfrentarme a los ominosos seres primigenios de esta u otra dimensión.

En esencia, terror y horror son formas en las que se manifiesta el miedo, el temor, y si a este tipo de temor se le agrega, como decía H. P. Lovecraft, “la irresistible atracción por lo maravilloso, entonces nace un complejo sistema de agudas emociones y de excitación imaginativa”. Sam Raimi ha logrado convertir una película de superhéroes en una maravillosa oda al horror en donde los ignotos paisajes de Nikolái Roerich se mezclan con la ruinosa arquitectura gótica de Caspar David Friedrich.

Imagen: Marvel Studios

Además, las referencias a la propia obra de Raimi están ahí: Spider-Man, Drag me to Hell, la saga de Evil Dead… ¡por Dios, tenemos a Bruce Campbell siendo golpeado por su propia mano y haciendo por completo el imbécil! ¡POR DIOS, TENEMOS A UN STEPHEN STRANGE ZOMBIFICADO VOLANDO CON UNA CAPA HECHA DE DEMONIOS!

Multiverse of Madness es todo un homenaje al género de horror y vaya que sorprende que Marvel Studios le haya permitido al director ofrecer un espectáculo tan sugestivo como este. Lejos de los caleidoscópicos y metafísicos elementos por los que transcurrió Scott Derrickson en la primera película del personaje, Multiverse of Madness adapta a Doctor Strange considerando sus verdaderos orígenes: Steve Ditko estaría orgulloso.

Imagen: Marvel Studios

Lo bueno
  • La música de Danny Elfman
  • Los visuales
  • El horror
Lo malo
  • Que le dijeran a Raimi: “puedes jugar como quieras con estos juguetes, pero tienen que ser estos juguetes sí o sí”.
Veredicto

Doctor Strange in the Multiverse of Madness no es una película para toda clase de público, pero sin duda es una cinta que podrán disfrutar tanto los fanáticos de los superhéroes como los entusiastas del horror. Añade a la mitología del MCU un episodio tan interesante como importante, pues a mi manera de ver, aquí se encuentran algunas de las primeras semillas de la rumorada Secret Wars. Pero tal vez lo más importante de la existencia de este filme es reforzar la idea de que saliéndose de la fórmula Marvel Studios puede hacer grandes cosas: tal vez Eternals fue incomprendida por el público, no obstante, estoy seguro de que Multiverse of Madness no podrá dejar a nadie indiferente.

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