Reseña – House of Gucci o cómo dejar sin familia a una empresa familiar

| 25 de noviembre de 2021
House of Gucci es un viaje por la decadencia de un legado familiar... cuando ni siquiera era tan grande como lo es hoy en día.

Nuestra reciente obsesión con los millonarios y sus extraordinarias vidas le ha dado a Hollywood la posibilidad de explorar los mitos y leyendas de los personajes que han moldeado al mundo durante los últimos 70 años. Desde un joven Mark Zukerberg y la creación de Facebook, hasta el nacimiento del imperio de McDonalds a cargo de Ray Kroc. Estas películas ponen sobre la mesa la supuesta historia real de los imperios capitalistas que rigen nuestras vidas desde Nueva York o Silicon Valley. Apostando por estas historias, Ridley Scott entra al mundo de la moda para exponer la caída y resurgimiento de Gucci.

House of Gucci nos presenta a la segunda y tercera generación de la familia Gucci, más o menos por unos 30 años de historia, donde la firma italiana se extendió por el mundo, cambió de manos en un par de ocasiones, estuvo a punto de desaparecer y, por supuesto, donde se reinventó de cara al nuevo milenio. Todo esto inspirado en hechos reales, los cuales fueron descritos en el libro The House of Gucci: A Sensational Story of Murder, Madness, Glamour, and Greed de Sara Gay Forden. Sin embargo, Ridley Scott, no contento con el glamour y la locura de la realidad, magnífica la personalidad de los involucrados, exagera las actuaciones de sus protagonistas y combina el drama con la comedia para que la decadencia sea la verdadera estrella de este drama familiar.

Universal Pictures

Rodolfo Gucci (Jeremy Irons) y Maurizio Gucci (Adam Driver) son la mitad del imperio, el primero escondido entre sus viejas proezas artísticas y seguro de que su marca es digna de un museo y no de las tiendas. Mientras que Maurizio desea una vida menos complicada, lejos del negocio familiar, y el glamour de su legado. Del otro lado están Aldo Gucci (Al Pacino) y Paolo Gucci (Jared Leto), quienes aceptan con gusto el poder de su linaje, el primero como el hombre de negocios que logró posicionar la marca y el segundo con grandes aspiraciones, pero nada de talento. A pesar de sus diferencias, el negocio marcha bien, sin problemas económicos y con suficiente orgullo para mantener a raya a la familia sin tener que destrozarse.

Todo cambia cuando Mauricio se enamora de Patrizia Reggiani (Lady Gaga), una joven italiana que rápidamente es deslumbrada por una vida de lujos junto a la más alta sociedad del mundo de la moda. Patrizia es la estrella de este drama, el personaje que desencadena toda la desgracia sobre la familia Gucci y la encargada de poner a todos contra todos en cuestión de años. A pesar de que la cinta (y su historia) comienza como una bella comedia romántica, la locura que guarda detrás de su inocencia se hace presente a través de la intriga y el deseo de poder, haciendo que todos los que la rodean cambien drásticamente su forma de pensar.

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Es por medio del personaje de Lady Gaga que la película señala con ironía, desdén y exageración los eventos que fueron deformando a la firma y la familia, el ascenso de las personas equivocadas al poder y los engaños que los llevaron a perder el negocio familiar. A pesar de que en general el desarrollo es poderoso y atractivo, durante las poco más de dos horas y media, House of Gucci es un poco irregular, tanto en el ritmo de las acciones, como en el tono de la cinta. Por momentos el drama es total, con actuaciones sobresalientes y un guion brutal, pero en cuestión de minutos los eventos nos llevan con personajes que parecen más una parodia de sus contrapartes reales.

Cuesta un poco entender esta idea exagerada de la realidad, pero una vez que aceptamos esta visión y nos entregamos por completo la historia la película cobra mayor sentido. Además, esta forma de presentar la historia no es gratuita, pues combina perfecto con el enorme despilfarro de dinero que los Gucci hacen en autos, casas y arte, su absurda lucha contra las versiones piratas de sus bolsos o el consuelo que encuentran en el consejo de una psíquica. Al final, por si alguien lo hubiese pensado diferente, queda claro lo lejos que estaban los Gucci de los problemas reales, y Ridley Scott los aterriza de forma burlona para dejar en claro que la locura que los alejó de su imperio siempre radicó en su peculiar estilo de vida.

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Tras los saltos en el tiempo y el enorme desfile de personalidades, House of Gucci es una película fascinante, con un diseño de producción extraordinario y una recreación de épocas muy bien lograda. Tan ostentosa como la vida de los Gucci, la producción no repara en gastos a la hora de transportarnos por las lujosas mansiones y departamentos que la familia adquirió durante sus mejores años, y cuando la historia lo necesita, también nos deja ver la miseria y abandono en la que terminan los sueños de los protagonistas. Encantador y aterrador, un viaje por la decadencia de un legado familiar… cuando ni siquiera era tan grande como lo es hoy en día.

Lo bueno
  • Adam Driver, Al Pacino, Jared Leto y Lady Gaga
  • Diseño de producción impecable
  • Buena músico para ponernos en la época correcta
  • Una visión particular sobre eventos reales
Lo malo
  • Algunos altibajos en el ritmo de la película
  • Una visión peculiar que tarda en tomar forma
Veredicto

House of Gucci es un drama de padres e hijos, que peligrosamente se acerca a una telenovela de intriga en donde el poder mueve los hilos de los protagonistas. Por suerte, Ridley Scott logra un buen balance, y a pesar de las exageraciones y su peculiar visión de los Gucci, consigue entregar un drama sólido, con actuaciones increíbles y un desarrollo tan peculiar como sus protagonistas. Si no conoces la historia llevas ventaja, pues las sorpresas parecen diseñadas justamente para un drama de película. Y si ya te sabes la historia, solo siéntate y disfruta del espectáculo, que seguro es más entretenido que las cosas que sí pasaron.

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