Reseña – Ghostbusters: Afterlife (Ghostbusters: El Legado), el apapacho al corazón que probablemente necesitas

| 18 de noviembre de 2021
Ghosbusters: Afterlife trae de vuelta a nuestros Cazafantasmas favoritos para revivir las viejas glorias de un rayo de protones.

Ghostbusters es un totem cultural y una película histórica. Toda una generación creció bajo su cobijo y le tienen un cariño admirable. Ghostbusters de 1984 simplemente es un lugar seguro donde están las mejores memorias de la infancia y claro que los millones de fans de todo el mundo la defenderán si es que alguien llega pretendiendo cambiar el concepto original. Para fortuna de todos, Ghostbusters: Afterlife no lo hace. Abraza la tradición, nos muestra que está hecha con cariño, no pretende borrar a nadie, es lo suficientemente flexible como para cambiar a las exigencias de la sociedad actual y al final, te da un apapacho al corazón.

Cariño y mimo son las palabras que considero apropiadas para hablar de esta nueva película sobre Los Cazafantasmas. Ghostbusters: Afterlife, cumple con sus dos objetivos obvios: complacer a los fans ochenteros con altas dosis de nostalgia y mostrarle a las nuevas generaciones que los fantasmas y los cañones de protones no están pasados de moda. Y con todo esto, una nueva saga se está vislumbrando. Seguiremos analizando esta nueva entrega de Ghostbusters con más detalle, pero si no quieres leer todo la reseña, quédate con esto: tranquilo, la película estuvo en las manos correctas y nada salió mal. 

Un redescubrimiento de la película original llena de momentos nostálgicos

Imagen: Sony Pictures

Si Afterlife se siente tan cercana y funciona tanto, es porque tiene como director a Jason Rietman, hijo de Ivan Rietman, responsable de la película original de 1984. También hay que decir que Jason Rietman fue quien estuvo detrás de otras joyas del cine como Juno (2007), Un Detective en el Kinder (1990), Twins (1988) y Amor sin Escalas (2009), por lo que sus habilidades para narrar historias enternecedoras con altas dosis de humor están más que demostradas.

Esta nueva película puede ser blockbuster hecho para reventar taquillas en todo el mundo, da la sensación de hay algo más que intereses económicos detrás de ella. En Afterlife parece haber una intención de dignificar, desempolvar y presumir cada detalle de la saga a las nuevas generaciones. Lo vas a notar en todas las sutiles referencias que llegan a cuentagotas, en la justa medida.

La continuación que propone no es un reboot que olvida las raíces y se vanagloria de transgredirlas (como la película del 2016). Más bien usa este origen como plataforma para hacer una revisión a la mitología de la saga original y darle algunos ajustes narrativos donde más se requerían, a fin de hacer una historia más robusta. Gran parte de la película trata sobre cómo alguien que no conoce la leyenda de Los Cazafantasmas se va adentrando al frenético universo de las entidades ectoplásmicas y se va enamorando de él.

En la película debemos seguir pistas,  identificar referencias distribuidas por todos lados… inconexas para los más pequeños, pero inconfundibles para los veteranos. En concreto, Afterlife trata sobre los nietos de un fallecido Egon Spangler, el parapsicólogo de los lentes, quien inexplicablemente se separa de todo el mundo, incluso de su familia y amigos. Los descendientes de Spangler terminan en su casa y poco a poco, de artilugio en artilugio, averiguan su pasado y aceptan el legado que están heredando. Ya no te contamos más sobre la trama porque el resto es una historia digna de Los Cazafantasmas que no te puedes perder

Imagen: Sony Pictures

Stranger Things conoce a Los Cazafantasmas

El tráiler ya nos lo mostró, pero igualmente hay que decir que Ghostbusters: Afterlife toma como inspiración al fenómeno mundial llamado Stranger Things. Por lo que nos encontramos ante una historia sobre preadolescentes, casi niños, enfrentándose cara a cara con amenazas muy adultas, casi Lovecraftianas y lo hacen con ese toque de inocencia y ternura que conecta tanto con nosotros.

Ghostbusters: Afterlife es nostalgia pura, pero no solo por Los Cazafantasmas, también por esos momentos de la infancia donde disparábamos rayos de protones con la imaginación. La nueva película de es un regreso a un tiempo más sencillo, donde te sentabas con tu familia completa a maravillarte con historias ochenteras. El recurso funciona porque no estamos viendo a los nietos de Egon Spangler, más bien nos estamos viendo a nosotros jugando a ser Los Cazafantasmas. Y eso es tierno, pero… bastante manipulador, a decir verdad.

El regreso de una película ochentera con niños protagonistas es un combo ganador y seguro, así que en Afterlife no vas a encontrar nada nuevo, ni narrativamente , ni dentro de la propia cultura de Ghosbusters.

Vamos a ponerlo así…

Imagen: Sony Pictures

La nueva película de Los Cazafantasmas es larga, tarda mucho en presentar el verdadero problema y tiene personajes principales que terminan siendo innecesarios como el profesor que personifica Paul Rudd o el pequeño niño Podcast, pero en nuestra función la gente no paraba de aplaudir, gritar, y reír cada que se nos mostraban referencias y cameos de la cinta original. Así de poderoso es la influencia de Ghostbusters en una generación. Para ellos es que está hecha la película. No necesitamos nuevos personajes, queremos ver a los que amamos.

El último acto te deja sin palabras y el remate con las dos escenas post créditos simplemente te derretirá tu corazón de fan. Es nostalgia de la buena, de esa que sale cuando recuerdas como se sentía la vida de niño… o de más joven, sin estar triste por tu presente. Al salir de la proyección, la gente se paró en silencio procesando todo lo que vieron, algunos estaban llorando y otros solo tenían sonrisas de complicidad en el rostro. Terminó Ghostbusters: Afterlife y sabíamos a quién teníamos que llamar.

Lo bueno
  • Hay cariño a la hora de hacer la película
  • Referencias por todos lados sin que sean el punto central
  • El último acto simplemente es precioso
  • Probablemente habrá más películas
Lo malo
  • Usar niños para contar una historia de Los Cazafantasmas es demasiado manipulador
  • Por momentos la película puede llegar a sentirse muy pesada, sobre todo si no eres fan de la saga
  • El climax tarda demasiado en llegar
  • Personajes innecesarios para rellenar la trama
Veredicto

Hablando con franqueza, una historia como la de Los Cazafantasmas puede sonar cursi y nada atractiva para las nuevas generaciones, pero Ghostbusters: Afterlife consigue revivir la saga, la presenta con orgullo y todavía le queda tiempo para abrir un nuevo camino con una generación mucho más joven. Un apapacho es un abrazo metafísico que logra calentar el alma cuando esta se encuentra débil y la aviva con cariño sincero. Eso es lo que es Ghosbusters: Afterlife para los fans. ¡Tienes que verla de inmediato!

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