Reseña: Bleeding Edge – Un MOBA de buenas ideas pero con mucho por pulir

| 15 de abril de 2020
Se trata de un juego con varios aspectos originales... pero que no termina de cuajar.

Si Ninja Theory se ha ganado un nombre dentro de la comunidad de jugadores se debe en gran parte a sus juegos de acción de narrativas impecables que nos regalan historias maravillosas de principio a fin. Es justo decir entonces que con Bleeding Edge han salido de su zona de confort, una vez que el estudio ha sido adquirido por Microsoft han apostado por un MOBA centrado en el hack & slash.

Aquí encontraremos equipos de cuatro jugadores que se enfrentan en distintas modalidades de juego y, si bien en esencia es muy similar a cualquier otro título de género, desde el primer instante es posible percibir una notable diferencia en la jugabilidad, ya que se encuentra más enfocado en el combate cuerpo a cuerpo.

Esto hace que la dinámica del juego también sea un tanto peculiar, pues ahora más que nunca será indispensable que tu equipo permanezca amalgamado y organizado, explotando las características particulares y el estilo de juego del personaje seleccionado. En ese sentido, no podemos decir que Ninja Theory no ha tomado riesgos con esta nueva entrega. Lo ha hecho, y algunas en verdad parecen muy buenas ideas, el problema es que el resultado ha sido un tanto opaco.

(Ninja Theory)

Batallas en la Arena

Bleeding Edge es un MOBA, con mecánicas de juego que lo distinguen de otros títulos del género, pero, al final de cuentas, mantiene los elementos más representativos y esenciales del mismo. Encontraremos dos modos de juego: el clásico de capturar zonas y otro en el que tendremos que recolectar objetos que van apareciendo en el escenario para entregarlos en zonas concretas.

Respecto a los personajes, son un total de 11 divididos en tres categorías: asesino, tanque y apoyo. Cada uno tiene habilidades y funciones diferentes dentro del campo de batalla. Mientras que los asesinos destacan por la agilidad, velocidad y efectividad de sus ataques, los tanques lo hacen por su resistencia y fortaleza.

Por otro lado, hay que decir que el diseño de estos peleadores callejeros con modificaciones mecánicas es uno de los puntos más fuertes de Bleeding Edge. Los protagonistas del juego muestran todo el ingenio de los desarrolladores, quienes trabajaron de forma prolija para conceptualizar y dotar de una determinada personalidad a cada uno de ellos. El arte al que nos tiene acostumbrado Ninja Theory queda reflejado.

Y aprovechando que estamos describiendo las virtudes del juego, el sistema de progresión también me ha parecido un elemento interesante y destacado. Y es que no se limita a sólo irnos haciendo más fuertes, sino que da espacio a la personalización. Al subir de nivel, podremos desbloquear modificadores que permiten mejorar algunas habilidades o movimientos. En ese sentido, es posible adaptar cada personaje a la forma de jugar que más nos acomode, dando así un mayor peso a la estrategia.

(Ninja Theory)

Confuso y lento… muy lento

Si bien, el concepto en general ha gustado y mantiene los elementos esenciales de un MOBA, la ejecución y el resultado final han sido opacos, por decir lo menos.

Al apostar por que el juego se encuentro más centrado en el hack & slash y el combate cuerpo a cuerpo, la jugabilidad puede parecer un poco confusa en un inicio. Y con tal de facilitarle un poco la vida al jugador, al parecer Ninja Theory apostó por un ritmo de batallas más lento.

Es así, que encontramos batallas caóticas pero sin una solo dosis de frenesí y adrenalina, y si llenas de pausas que provocan escenas que incluso resultan un tanto graciosas, pues la velocidad de los desplazamientos es tan lenta que vamos a tener momentos de persecución realmente ridículos donde veremos a nuestro rival huir con la velocidad de un camión de carga, mientras nosotros le intentamos dar alcance en un tractor.

Por último, los mapas son bastante genéricos, sin esquinas ni recovecos estratégicos, o tal vez es que yo no supe encontrarlos. Pero lo cierto es que los elementos no son nada variados ni sorpresivos, encontraremos algunas plataformas que nos permiten saltar y transportarnos más rápido, además de las zonas de capturas que van moviéndose de posición.

A esto vale agregar que los tiempos de espera para encontrar una partida en ocasiones pueden llegar a delatarse cerca de los cinco minutos. No es algo que a mi parecer sea un agravante, pero los impacientes quedan advertidos.

(Ninja Theory)

Lo bueno
  • Sistema de progresión interesante.
  • Diseño artístico de personajes excepcional.
  • Ninja Theory salió de su zona de confort y apostó por un MOBA lleno de buenas ideas.
  • Es gratis si cuentas con el servicio de Xbox Game Pass.
Lo malo
  • Ritmo de juego lento.
  • Mapas planos y genéricos.
  • Opciones muy limitadas (en todo sentido: movimientos de batalla, estrategía, mapas).
  • Batallas que pueden llegar a ser muy confusas.
  • Problemas con los servidores de red.
  • Un juego que llega tarde a la fiesta de los MOBA.
  • Emociones a cuentagotas.
Veredicto

Ninja Theory ha arriesgado con Bleeding Edge y parece ser que en la puesta se ha quedado un poco corto. Si bien tiene todos los elementos para ser un buen MOBA, llega tarde a una fiesta donde grandes nombres han dominado el género durante años, y donde existe un público cautivo que difícilmente apostará por un nuevo título. A esto debemos agregar que el elemento que podría ser distintivo dentro del juego no ha sido implementado de la mejor forma, pues nos encontramos con un hack & slash lento e incluso por momentos, soso. No todo está perdido, Bleeding Edge tiene destellos, pero de momento sólo es eso y queda mucho trabajo por hacer.

Por: Ayax Bellido: Apasionado de los videojuegos y entusiasta del anime. Trabaja en Bitme.

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