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Reseña – Black Adam, un superficial festín de CGI

| 19 de octubre de 2022
Si este es el rumbo que tomará el DCEU, prefiero bajarme de una vez de las películas de superhéroes de Warner Bros.

De la mano de Jaume Collet-Serra y Warner Bros., llega a salas de cine Black Adam, la nueva película del DCEU. Lo cierto es que esta cinta, aunque se trata de la undécima obra de este Universo compartido, se trata más bien de soft reboot a toda la franquicia: un reinicio necesario después del incoherente corpus en el que se ha convertido el DCEU tras los negligentes manejos de Warner. ¿Black Adam es el revitalizante que los héroes de DC Comics necesitaban tanto? La verdad es que no. ¿Funcionará entonces? Muy probablemente. Puede que estos suene contradictorio, pero no te preocupes, líneas abajo te diremos cuáles son nuestras razones para haber llegado a tal conclusión.

Imagen: Warner Bros.

El nuevo camino del DCEU

A través de redes sociales, Dwayne Johnson se encargó de hacernos saber que esta película inauguraría la primera fase del nuevo DCEU. Con estas expectativas, fue al cine esperando ver una obra que cimentara el camino de una narrativa de largo alcance. ¿Qué fue lo que me encontré? Una cinta genérica con un guion que en ocasiones me llegó a parecer insultante, y sobre este punto desarrollaré un poco mi opinión.

El guion es en lo absoluto inverosímil, y no me refiero al hecho de que estamos viendo en pantalla a un montón de semidioses vestidos con los calzones de fuera, no. Las motivaciones mismas de los personajes, sus historias, ¡sus diálogos!… la manera en la que desarrollan sus existencias en su propio Universo fue escrito de una manera no solo ingenua, sino superficial.

Imagen: Warner Bros.

En general, los actores que vemos en pantalla parecen muy capaces, pero en lo absoluto se explota su potencial como interpretes. Todos van a la segura, especialmente Dwayne Johnson, quien si llegó a arquear una ceja, transformando su imperturbable y aburrido rostro, estoy seguro de que fue por pura casualidad.

Se parece a Terminator 2, y no es un halago

Si bien antes se dedicaba por completo a la Lucha Libre, un deporte por demás actoral, Dwayne Johnson en Black Adam maneja un tono monótono que, además de aumentar la inverosimilitud, resulta sumamente aburrido. Lo vemos sufrir, lo vemos enfurecerse, lo vemos siendo badass y divertido y aun así parece que siempre es el mismo. A esto yo lo llamo el Síndrome Arnold Schwarzenegger. ¿Por qué? Recordemos al actor alemán en Terminator 2: un androide incapaz de expresar emoción alguna, aunque bastante rudo. El papel le había caído como anillo al dedo a Arnold, quien ciertamente era un mal actor, aunque musculoso.

Imagen: Warner Bros.

Y la cosa no se queda ahí: Black Adam deambula cómodamente entre tópicos vistos en la película de James Cameron: hay un niño es escena, hay malos que quieren acabar con el niño, el niño se alía con un poderoso e imperturbable ser, el niño le enseña al poderoso ser lo que es bueno, y para terminar, una frase macarra para cuando los enemigos hayan sido exterminados. ¿Parece que hablo de Terminator? No, les acabo de hacer un resumen de Black Adam

¿Es esto una película animada?

Ahora va la mayor pega que le pongo al filme: el uso de CGI. Está bien que los efectos especiales desplieguen su potencial en pantalla, pues permiten a la experiencia ser inmersiva por más fantástica que parezca. Sin embargo, en el caso específico de Black Adam, hubo momentos en los que sentía que estaba viendo una película de animación o la cinemática de un videojuego.

Las batallas son espectaculares y están bien coreografiadas, no me malentiendan, pero saber que estoy viendo modelos tridimensionales hechos por computadora la mayor parte del tiempo me dio muchísimo para atrás.

Lo bueno
  • Fanservice
  • Diseño visual de personajes
  • El guiño a los westerns
Lo malo
  • Fanservice
  • El desaprovechamiento del Doctor Fate, Atom Smasher y Cyclone
  • El único tono que Dwayne sabe imprimir en sus actuaciones
  • El exagerado uso de slow motion
  • El excesivo uso de CGI
Veredicto

Black Adam es una historia insustancial, tiene un nulo desarrollo de personajes, hay demasiadas escenas cargadas de slow motion y claramente existe un uso excesivo de CGI. Pero le está entregando a los fanáticos lo que ellos quieren ver: una historia cliché a lo Zack Snyder, dosis enormes de madrazos, momentos badass a los Terminator 2, el regreso de un personaje que añoraban mortalmente los fanáticos, y el estelar de un sujeto (Dwayne Johnson), que a pesar de ser mal actor, es un tipo con corazón y saber agradar a las personas.

Por otro lado, y quizá lo más importante, Black Adam ofrece al espectador una narrativa reduccionista en el que solo hay buenos y malos. Sí: la misma película trata de hacernos pensar que Adam no es un héroe, que sigue sus propios impulsos y que deambula en una zona más bien gris. Todo lo contrario: al final, él y el resto de la Sociedad de la Justician son unos campeones, y como tal, estoy seguro de que serán adorados por todos los niños que vayan a ver la cinta (no por nada uno de los personajes más importantes de la película es un adolescente, recurso fácil de anagnórisis).

Soy un tipo amargado y probablemente estoy haciendo una lectura inútilmente profunda de algo que solo debería entretenerme. Quisiera ser un niño nuevamente, uno como el que vio a Aldis Hodge con una mezcla de ternura y admiración en la primera muestra de la cinta, esperando que solo le firmara su tebeo.

“Esto es de lo que se trata. Este es Sebastian. Creo que tiene el potencial para ser un nuevo integrante de la Sociedad de la Justicia de América.”

Imagen: Especial

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