La secuela de KM 31 no es una mala película, pero su manufactura podría competir con las copias que hace el cine de comedia mexicano de su homónimo estadounidense.

Siempre que veo alguna película de terror me gusta pensar en la cita que abre el videojuego Alan Wake, donde –a manera de homenaje a la película The Shining– vemos una secuencia inicial acompañada de una voz en off que dice: “Stephen King dijo una vez que las pesadillas no están sujetas a la lógica, no tiene sentido explicarlas. La explicación es la antítesis de la lírica del miedo. En una historia de terror la víctima no deja de preguntarse ‘¿por qué?’, sin embargo no hay explicación, no debería haberla. El misterio sin respuesta es el que perdura, el que siempre acabamos recordando”.

Ahora, antes de entrar a fondo a hablar de Km31 2 quisiera hacer un par de anotaciones. La gente considera que el cine de terror en México es un género que poco o nada se explora últimamente, sin embargo gozamos de buenas producciones realizadas en los últimos años que demuestran lo contrario. Es el caso de películas como Halley de Sebastián Hoffman o Somos lo que hay de Jorge Michel Grau que exploran las recovecos de la supervivencia y el lado oscuro del alma humana utilizando el terror como telón de fondo.

Son estas películas las que hacen gala del misterio al que apela la cita de King, aquél que está arraigado en la lógica propia de la narrativa. Si bien KM 31 2 no intenta acercarse a un horror esteticista, no podemos dejar de compararla con otros referentes culturales del género.

La estética y la resignificación de los mitos

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Uno esperaría dos cosas del cine de horror nacional: 1) que apele a nuestra propia manera de entender nuestra mitología llena de símbolos y referencias específicas que nos han asustado desde siempre y 2) que la manufactura efectista no dé por sentado lo que es una buena cinta.

“La llorona” como lo demuestra la primera KM 31 es un tema complicado de tratar, no basta con resignificar la historia y poner a unas gemelas conectadas a desentrañar la leyenda por todos conocida: siempre ha sido complicado –en cualquier cultura– rediseñar el imaginario a partir de mitos bien arraigados en la conciencia colectiva. Aquí hay un logro, es decir, un intento por hacerlo, intento fallido pero que no carece de reconocimiento.

Esta segunda parte da inicio donde se queda la primera con las gemelas Ágata y Catalina Herman (Iliana Fox) volviendo a las andadas, pero en esta ocasión las dos ya están muertas y una es la representación de la maldad pura y la otra, cubierta de un extraño halo de gloss con brillantina es la que sabe de que va todo el asunto y da las pistas para desentrañar el supuesto misterio.

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El protagonista ahora es el detective Ugalde (Carlos Aragón), o como lo llaman en la película, el detective brujo.

El protagonista ahora es el detective Ugalde (Carlos Aragón), o como lo llaman en la película, el detective brujo, quien ya no forma parte del cuerpo de policía porque todos creen que miente respecto a la existencia de lo paranormal y es detective privado. Además aparece Tomás, un niño judío que es un poderoso vidente (Matías del Castillo) y que ayudará a Ugalde a desentrañar por qué durante los últimos siete años, siete niños han desaparecido cada día en determinada fecha entre Río Mixcoac y Río Churubusco.

KM 31 2 es mejor que su precuela, esto significa que cuenta con mejores efectos especiales y una iluminación más nutrida que beneficia ciertas escenas de la cinta. Sin embargo, donde uno pensaría encontrar un tributo a grandes películas comerciales de terror, se topa con pared y siente más bien que la cinta le queda a deber a todo aquello que pretende contar a través de los recursos más sobados del cine de terror norteamericano.

Influencias hollywoodenses y lugares comunes

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Al ver KM 31 2 uno no deja de pensar en El Orfanato o Insidious y The Conjuring, respetando por supuesto las distancias entre todas estas cintas. Por ejemplo, James Wan puso de moda largos planos en el cine comercial de terror, tal como podemos ver en esta nueva entrega de Rigoberto Castañeda, donde la cámara realiza una secuencia (lo mejor de la película en términos estéticos) siguiendo los movimientos de un fantasma que no vemos en la pantalla.

La mayoría de las películas norteamericanas de los últimos tiempos provocan terror a partir de técnicas como los golpes de percepción, es decir hay un grito repentino, un ser sobrenatural corriendo hacia la cámara, un espectro que aparece de repente detrás del protagonista sin que éste se de cuenta o que pasa de un cuarto a otro durante la noche; es decir, se trata de elementos recurrentes utilizados para generar una reacción inmediata en el espectador. Desafortunadamente para los amantes del género, este tipo de componentes cinematográficos ya son muy predecibles.

En todo caso, la clave de este universo fílmico no reside en el suspenso, sino en la manipulación de los efectos especiales y monstruos creados por computadora. En un punto de la trama parece que acudimos al último “nivel” de Silent Hill 2 y vemos a cuadro una especie de monstruo sobre una silla y algo así como tentáculos.

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La película resulta entretenida aunque nos deje cabos sueltos de manera gratuita o accidental.

Es comprensible que tanto la primera como la segunda entrega aparezcan en las listas de las mejores películas de terror mexicanas de los últimos tiempos, considerando que nuestro ojo y nuestra sensibilidad se han ido moldeando con el canon prescriptivo de Hollywood.

Bajo este parámetro, la película resulta entretenida aunque nos deje cabos sueltos de manera gratuita o accidental. Sin duda, esta no es la película que representa el cine de terror mexicano, pero si no somos muy obstinados y nos permitimos cierta condescendencia podemos pasar, al menos, un rato entretenido y aplaudir sobre todo, las mejoras respecto a la primera entrega. Otra cosa más, es posible que se avecine una tercera parte de lo que ya podríamos ir llamando una saga de terror. Si esto sucede y Rigoberto Castañeda sigue insistiendo en el tratamiento de este género y esta historia, es probable que la factible tercera entrega, sea la mejor.

Lo bueno

  • La película goza de una mejor dirección que la primera parte
  • Los efectos especiales se igualan al de otras películas hollywoodenses del género
  • Empieza a apreciarse un estilo definido del director de la cinta
  • Los escenarios de casonas viejas y la aparición de artefactos tecnológicos que gozan de cierto aire antiguo, podrían darle a la película un buen tiempo de vida sin sentir que envejeció de manera prematura
  • Hay una crítica velada a la política mexicana
Lo malo

  • La película no deja de utilizar lugares comunes al género en exceso: niños con hipersensibles al otro mundo; tomas oscuras, fantasmas debajo de la cama, ruidos que sobresaltan al espectador, etc.
  • El argumento es bastante plano y lo peor es que existe un intento de complicarlo a niveles innecesarios
  • La trama trata de develar un misterio que nada tiene de misterioso, es decir, la solución del misterio por resolver esta forzada
  • Las influencias del director son demasiado reconocibles, tanto que podría pensarse que apela a la ignorancia del respetable mexicano para que no lo noten
  • Los diálogos se sienten innecesariamente forzados, no acabamos de creer en lo que dicen los personajes la mayoría del tiempo
Veredicto

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KM 31 2 u resulta entretenida y parece pensada para un público adolescente únicamente. Trata de modernizar una leyenda que lejos de encontrar su justificación en un sincretismo con la cultura norteamericana, devela una solución sencilla “agringando” la leyenda. Sin embargo, si estás decidido a ver una película más de terror, pero hablada en español y a dar uno o dos brincos, adelante.

En definitiva éste parece ser un work in progress del realizador, pues la madurez con la que ha tratado esta secuela, es muy superior a la anterior. Aunque decir eso y nada es lo mismo, pues ya no estamos en la escuela de cine y el espectador, creo, se ha vuelto más exigente con el paso del tiempo.

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Título: KM 31-2.

Duración: 95 mins.

Director: Rigoberto Castañeda.

Elenco: Carlos Aragón, Iliana Fox, Mauricio García Lozano, Adrià Collado, Verónica Merchant, Matías del Castillo, Rosanna Engel.

País: México.

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