Reseña: Iron Harvest – el mejor juego de estrategia de 2020

| 9 de septiembre de 2020
Iron Harvest es el mejor RTS de 2020 porque no busca hacer lo mismo que los demás juegos del género.

Ninguna guerra vale la pena. Tal vez esa sería la forma simple en que podamos describir Iron Harvest 1920+, que es sin duda el mejor juego de estrategia (RTS) de este año y, tal vez, el mejor en muchos más. Su grandes logros compensan sus fallas, pero sobre todo, propone un nuevo camino para el género que cada vez está más en el abandono y el desuso.

Una guerra atrapada en su propio absurdo

Iron Haverst es un RTS que plantea el conflicto bélico desde un punto de vista más mundano y terrenal, mostrando el lado más brutal de las máquinas que muestra y el lado más terrible de lo que ocasiona. Es un juego que, ante todo, busca hacer clara su historia y su concepto visual a través de un diseño de personajes y producción por demás increíble.

La campaña nos lleva por las tres diferentes facciones que participan de esta guerra, mostrándonos en el proceso las cosas que hacen a una guerra tal cosa: el poder aplastante de la tecnología, el dolor interminable de los patriotas obligados a querer un ideal ajeno y la travesía ególatra de los héroes.

La guerra aquí es motrada mediante un juego de estrategia que prioriza, antes que nada, el manejo de la táctica entre la protección de las unidades y el movimiento de los enemigos. Los recursos se consiguen no farmeando, sino destruyendo a otros. La guerra toma su carácter de despojo, no solo el de acumulación.

Iron Harvest no está demasiado centrado en mecánicas de recolección de recursos, sino en la necesidad táctica en las batallas directamente. Se siente, directamente, la necesidad de protección de tus recursos (tus tropas) que no son reemplazables de la misma forma que en otros juegos.

Más que solo simpleza

Evidentemente esta mecánica lo hace demasiado dinámico. El movimiento es constante y se basa especialmente en el movimiento y la defensa. Esto puede parecer como una desventaja porque no tiene la complejidad de otros juegos del género, pero realmente en la campaña esto es una gran adición para jugadores más novatos en los RTS y le da un punto extra a sus cinemáticas, que completan perfectamente la experiencia del juego cuando se torna repetitivo.

Sin embargo, esa misma simpleza sí es una desventaja para los juegos del multijugador, que aunque pueden ser bastante arduos e insistente, terminan cayendo en lo repetitivo demasiado rápidamente. Las partidas tienen solamente la virtud de no ser tan largas y es mucho más gratificante estar en la campaña que en este otro modo, lo cual parece que al menos dificultará la creación de una comunidad activa.

Por otro lado, el que sea tan simple también permite que la historia del juego se desarrolle de una manera más natural, dando de nuevo la sensación de que estás navegando por un plano bastante bien consolidado y no sobre una narrativa prácticamente aleatoria.

Gráficos: un error y muchos aciertos

Iron Harvest no es un juego AAA ni nada parecido. Es un RTS con gráficas de RTS y con cinemáticas de RTS. No puedes esperar que las gráficas sean del tamaño de un título de Ubisoft, EA o Microsoft… pero tampoco esperarías que las gráficas sean tan pobre in game.

Dentro del juego tenemos espacios bien delimitados y construidos en su programación como escenarios. Los niveles tienen un gran detalle y una gran variedad de espacios para explorar y coberturas, pero el diseño visual de todos estos carece de la grandeza de su diseño como niveles.

Por otro lado, todo lo demás es increíble. Las cinemáticas siguen el gran diseño visual de toda la gráfica que lo conforma y el universo ficticio, representando la Europa de la segunda guerra mundial, es más que exquisito.

Lo bueno
  • Increíble campaña
  • Su propio universo
  • Mecánicas simples y rápidas
  • Más estrategia que farmeo
  • Diseño de niveles
Lo malo
  • Gráficos
  • Diseño de mapas
  • Multijugador
Veredicto

Es una realidad que el RTS es un género y un formato de videojuegos que está cada vez más opacado, pero sigue teniendo un nicho que es fuerte y que, antes que nada, puede cansarse de lo repetitivo que es una industria que no ha sabido superar Age Of Empires Starcraft.

Iron Harvest no es nada más una bocanada de aire fresco que recupera elementos de muchos grandes RTS como Company Of Heroes, Homeworld o el mismo Starcraft. Es también un paso adelante en una nueva concepción de este tipo de juegos, que tienen que renovarse no solo para acaparar más jugadores sino para no perder su nicho.

El resultado es un juego dinámico, con una historia que, curiosamente, esta vez sí destaca como una unidad y no como una excusa para meter elementos dentro del juego. El conflicto bélico, representado por los peligros de la tecnología y el terror infinito de quienes no tienen medallas o un lugar especial en la cadena de la sociedad en la que viven.

Iron Harvest se apunta hacia sí mismo: ninguna guerra vale la pena, pero no hay forma de hacer frente a la violencia de una manera pacífica. El poder de otros te aplasta a menos que lo enfrentes. La estrategia, en este caso, juega un papel importante tanto en el juego como en su narrativa y ese, finalmente, es lo que hace a un RTS ser lo que es.

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