Una cámara de vigilancia muy fácil de usar, que te permitirá vigilar a tu mascota.

Formar una familia no es nada fácil, y menos en la Ciudad de México. Por eso, cuando un nuevo y pequeño miembro de menos de dos kilos de peso se une a la tropa, invariablemente el duro corazón de todo macho se ablanda, y termina por buscar proteger a la minúscula criatura de todas las formas posibles. Obviamente me refiero a la pequeña mascota peluda que acabamos de adoptar mi novia y yo: la pequeña perrita Cuca.

Cuca, que debe su nombre a ser la primera perrita de su camada –sí, es por “a la grande le puse Cuca”– medía 25 centímetros cuando llegó a mi hogar, un departamento promedio de la Ciudad de México. Lo pequeño y frágil del noble perro chihuahueño de cuatro meses de edad me volvieron un padre preocupado, sobre todo porque no sabía si Cuca estaría bien las horas que paso laborando en el cuartel general de Código Espagueti.

Después de descubrir que varios de los tiempos muertos en el trabajo los pasaba preocupado por el estado de Cuca, que tenía que adaptarse a un nuevo espacio, con nuevas reglas y seguramente más de un obstáculo para su frágil cuerpo, comencé a probar una cámara de EZVIZ, una subsidiaria de la enorme compañía china Hangzhou Hikvision Digital Technology. La EZVIZ Mini O es una cámara de vigilancia casera, que presume ser ideal para vigilar a un niño o a una mascota a la distancia, que se gestiona de forma remota desde un teléfono o tablet. Esta fue mi experiencia probando la cámara durante una semana.

Ella es Cuca, la pequeña perrita que me ayudó en esta reseña.

Día uno: Primero lo primero

A la hora de entender el funcionamiento de cualquier dispositivo se agradece mucho que las instrucciones para ponerlo en acción sean claras y sencillas de seguir, y las de la Mini O cumplen con ese requisito. Prácticamente basta con sacar la cámara de su empaque para ponerla a funcionar, aunque es necesario descargar la de EZVIZ (disponible en iOS y Android) para realizar una rápida configuración con ayuda de un código QR, que no tarda más de cinco de minutos en vincular la cámara con tu dispositivo móvil.

Es importante recordar que, para activar la cámara, necesitas contar con un router inalámbrico (la cámara funciona en la banda de 2.4 GHz) y tener a la mano tu clave de Wi-Fi. Por cambiar constantemente mi clave de internet tuve que hacer uso exhaustivo de mi perezosa memoria para dar con el password, lo que retrasó la activación del dispositivo. A pesar de que es necesario crear una cuenta dentro de la aplicación de EZVIZ, se puede agilizar este paso vinculando la cuenta con Facebook.

El gran angular de la cámara permite ver sin problemas lo que pasa en una habitación.

Después de lo anterior, sólo tuve que ponerme de acuerdo con mi novia para decidir dónde colocar el dispositivo en la sala. Como Cuca se apoderó de uno de los sillones desde que llegó, y ahora acostumbra llevar sus juguetes a ese sillón cada que quiere roer algo con sus jóvenes colmillos, no fue complicado decidir ubicar la cámara bajo el televisor, apuntando al sitio donde se acurruca a la menor provocación el tierno animal.

La cámara es pequeña (mide 12.80 x 5.79 cm), incluye una pequeña base y un par de pegatinas para colocarla en una pared o sostenerla. No tuvimos que usarlos gracias a que la base demostró ser muy estable. Después de esto, ahora venía todo lo bueno, poner a prueba el funcionamiento de la cámara.

Día dos: Un ojo desde lejos

La primera ocasión que, a la distancia, decidí vigilar qué hace Cuca cuando no hay nadie en casa, comprobé que el noble can suele pasar muchos momentos echada, mirando la puerta como contemplando el tiempo. El gran angular de la cámara (de 111°) me dejaba ver los movimientos del perrito sin problemas, además, gracias a que cuenta con detección inteligente de movimientos, seguía a Cuca cuando se lanzaba en contra de algún juguete que llamaba su atención. Pero el movimiento es limitado, y no se extiende demasiado del ángulo de visión original, por eso es importante colocarla en un lugar que capte lo más posible a nuestro objetivo.

La cámara tiene una resolución de 1,280 x 720 píxeles (0.9 MP), y con la luz adecuada me permitía seguir los movimientos del perrito en todo momento, aunque la imagen no era del todo nítida. Al principio veía la app esporádicamente, pero después de un rato se volvió adictivo ver las actividades de Cuca, que curioseaba por la sala, olfateando todo a su alrededor, ganado confianza en el terreno que dominaba.

Cuca vista desde la aplicación de EZVIZ.

A pesar de ser un macho con (tres) pelos en el pecho, ver al can a la distancia me provocaba un poco de ternura. Por eso aproveché que la Mini O cuenta con audio bidireccional (gracias a que incluye una bocina y un micrófono) para darle unas palabras de aliento a Cuca, que al principio se sacaba de onda, pero después de unas cuantas ocasiones se acercaba a la cámara, movía la cola, y ladraba, supongo que por la sorpresa de escucharme. En cuanto llegó el vecino con su perro, Cuca se volvió loca y comenzó a ladrar a diestra y siniestra, para evitar que mis compañeros de oficina se molestarán, desactive el sonido con un simple botón que aparece en la pantalla de la app.

Día tres: De noche y con alertas

Apenas el segundo día con la cámara, por una junta editorial, terminé por regresar a casa más tarde de lo que pensaba. Por eso ya atardecía y, por olvidar dejar las luces prendidas, supuse que no podría vigilar a Cuca de camino al departamento. Descubrí que la Mini O incluye una luz LED IR que en teoría permite ver en la oscuridad. Si bien la luz de la cámara dejaba ver un poco más de Cuca, que estaba acurrucada en su sillón, no era demasiado potente, por lo que es poco probable que capte claramente en la noche.

Poco antes de llegar a casa me llegó una alerta, descubrí que mi novia había llegado antes que yo, y la Mini O detectó un movimiento diferente a Cuca en casa, lanzando una alerta de precaución de inmediato. Un buen detalle que debe ser útil cuando ocurre un hecho inesperado. Aproveché el sistema de audio bidireccional para conversar con mi chica, convirtiendo la cámara en un curioso medio de comunicación. Según ella mi voz no se distorsionaba de manera evidente.

La Mini O cuenta con audio bidireccional, gracias a que incluye una bocina y un micrófono.

Día cuatro: Más de cerca

Me di cuenta de que no había usado el zoom digital de la cámara, así que decidí probarlo. Por su resolución limitada no es la mejor opción para ver un punto a detalle, debido a que se pierde mucha de la claridad de la cámara, además sólo ofrece un único nivel de acercamiento. Pero, debo decir, que es muy fácil de usar, basta con apuntar con el dedo a la zona de nuestra pantalla que deseamos acercar para que se incremente ese punto de la imagen.

A pesar de que no me había impresionado la función, me fue de ayuda cuando Cuca se alejó hasta casi el limite de la toma y observe que hacia algo raro, al usar el zoom descubrí que estaba royendo uno de los cojines de la sala. Aproveché para llamar su atención por el micrófono y distraerla de su destructiva actividad.

Como no quería ser la figura autoritaria de Cuca, tome fotos desde la app del cojín despedazado y se lo mande a su “madre”. Cuando volvió a interesarse en destruir, ahora el sillón, con sus pequeñas garras, le tome un video como evidencia de sus malos modales. Que al reproducirlos resultaron más tiernos que terribles.

Día cinco: Más no siempre es mejor

La resolución de los videos pueden mejorar con una tarjeta microSD.

Cuca ya estaba completamente acoplada a la casa, y por eso pasó de ser una tímida e inocente perrita a correr por todos lados de la casa. Eso provocó que me llegaran varias alarmas a lo largo del día, volviendo un poco molesto el uso de la app, que prácticamente mandaba alarmas cada que Cuca se levantaba del sillón de la casa. Tuve que apagar la opción de detección de movimiento para dejar de recibir notificaciones.

Durante el último día de prueba descubrí que se puede mejorar mucho la definición de la cámara con una tarjeta microSD (hasta 128 GB), que se inserta a un lado de la cámara. Pero no es necesario para el uso cotidiano si no nos interesa retener las grabaciones y solo queremos ver lo que ocurre a la distancia desde nuestro equipo móvil. La app también tiene una opción para vincular varias cámaras y gestionarlas todas desde la app, pero no pude probar su funcionamiento.

Lo bueno
  • Lo sencillo e intuitivo de su uso.
  • Se configura igual de fácil.
  • Es una de las más baratas de su tipo..
  • El sistema de sonido bidireccional, que la convierte en momentos en un servicio de comunicación.
  • Es muy fácil tomar videos y fotos desde el teléfono.
Lo malo
  • El sistema de detección de movimiento es exageradamente sensible, y provoca que lleguen muchas notificaciones si se tiene activado.
  • Es necesario comprar un microSD para mejorar la calidad de las imágenes o suscribirse a la nube de EZVIZ.
  • En México solo se consigue la cámara blanca.
Veredicto

El Mini O es una cámara muy fácil de configurar y su resolución es suficiente para mostrar una imagen clara, aunque si queremos sacar todo su partido en este punto necesitamos una tarjeta microSD. La aplicación es muy sencilla y se gestiona prácticamente con un dedo de la mano, lo cual será del agrado de todos los que se vuelvan adictos a ver como se la pasa nuestra criaturilla especial a la que vigilamos a la distancia. Esta es buena cámara de vigilancia en su relación precio-calidad, ya que es bastante asequible (cuesta sólo $1,799 pesos), un gran punto a tomar en cuenta si pensamos colocar más de una en la casa.

Si bien no es la mejor del mercado, lo que obtienes por lo que pagas es suficiente para volverla una gran opción (toma en cuenta que las cámaras más potentes con funciones similares cuestan casi 5,000 pesos). Si bien el sistema de detección de movimientos puede ser molesto, su uso está más enfocado al cuidado de bebés, que son menos inquietos que un cachorro.

EZVIZ Mini O

Dimensiones de 12.80 x 5.79 cm
Lente gran angular de 111°
Visión nocturna
Audio bidireccional
Soporte de tarjeta microSD (128 GB)
Detección inteligente de movimientos
Precio: $1,799 pesos

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