Review: Dirt 5 – el mismo juego de siempre (sea eso bueno o malo)

| 9 de noviembre de 2020
Dirt 5 está comenzando a ser el FIFA de los juegos de carreras

Dirt 5 llegó como parte de la coyuntura entre la vieja y la nueva generación de consolas, así como dentro de la gran revolución de la masificación del Ray Tracing. Este nuevo título, entre muchas otras cosas, promete ser la puerta de entrada hacia lo que podremos ver dentro de Xbox Series X y PS5, pero también las tendencias del desarrollo gráfico para estas mismas.

El gran paso

Dirt 5 se siente exactamente como eso: un puente entre generaciones… pero no más. Lo cierto es que el juego está hecho y optimizado para rendir dentro de los estándares del Ray Tracing y el cómputo de grandes cantidades de información de video y no para las ya avejentadas consolas actuales.

Al inicio, Dirt 5 te muestra un aviso: ¿qué prefieres? ¿Qué esto se vea como carritos de plastilina y vayas a poquito más de 30 fps en el mejor de los casos, o que esto se vea un poquito mejor pero a penas encima de los 24 fps? Una decisión difícil que, en teoría, no tendría que ocurrir porque la optimización se encarga de eso. Esa siempre ha sido la ventaja de las consolas, ¿o no?

Lo cierto es que sí, todo dentro del juego se siente moderno. El estilo gráfico, la potencia del reflejo y la cantidad incomensurable de texturas sobre el juego. Los circuitos llenos de agua, con paisajes de fondo y diferentes climas te dejan claro que ya no estás frente a la actualidad sino frente al futuro.

Eso, evidentemente, afecta un poco la experiencia en la plataforma disponible en este instante… pero queda clarísimo que en cuanto lleguen las consolas nuevas esto va a cambiar y el juego podrá ser jugado de la forma en que los desarrolladores planearon, como bien nos lo dejó claro Clint Hocking, director creativo de Watch Dogs: Legion.

Mecánicas, física y el lodo

Siempre hemos sabido y no es un secreto que Dirt es una franquicia que no apuesta por física real ni mucho menos por diseños de mapa complejos. El asunto con estos juegos es, básicamente, no soltar el acelerador y dar vueltas golpeando a todo. Sí, eso es cierto y es el corazón de todo Dirt 5 también.

Sin embargo, parece que estamos estancados en ese mismo sentido. Aunque el corazón de todo esté centrado en eso, parece que de cualquier manera los ajustes sobre las mecánicas son mínimas y no se siente realmente una diferencia respecto al Dirt 4 que no sea el ambiente gráfico.

Los escenarios, por más que tengan detalles y texturas, todos tienen el mismo modo de manejo, las mismas mecánicas y estamos cada vez más cerca de que esto sea un simulador de NASCAR, dando solo vueltas en círculos sin a penas siquiera frenar. No importa básicamente nada que haya un árbol, una piedra, un bache de un metro o una pluma, porque es como si de cualquier manera sigue yendo sobre una calle perfectamente pavimentada.

Gráficas: una joya sin pulir

Este es el punto más alto de Dirt 5, pero seguimos sin poderlo disfrutarlo del todo. La verdad es que en realidad este juego tuvo que haber salido para finales de noviembre o entrado diciembre para que, realmente, no hubiera un problema para justificar que tanto PS4 como Xbox One tengan un desempeño gráfico tan pobre por una optimización enfocada en los nuevos dispositivos.

Tener que prescindir de calidad gráfica o de fluidez es algo que realmente enoja. Se supone que estamos en una consola, que lo único que tienen de beneficio sobre una PC es su capacidad de optimización, de no tener que preocuparse de que tu tarjeta gráfica sea capaz para correr un juego o no, o que un juego tire demasiado de procesador o de RAM, pero en este caso hay que elegir ver bien y tener saltos en fps, o tener fps estables a costa de casi todas las texturas.

Dirt 5 en PC es precioso. Su nivel de detalle sobre los mapas es ciertamente increíble, además de que el diseño de texturas tiene un punto muy alto en esta entrega. También los diseños de autos y su renderizado son impresionantes y sus deformaciones respecto a la interacción con el medio, si bien es irreal como las mecánicas y las físicas del juego, termina por ser convincente.

Lo bueno
  • Personalización
  • Mejora gráfica
  • Variedad en contenido
Lo malo
  • Lo mismo que desde hace cuatro entregas
  • Mismo sistema de manejo
  • Física
Veredicto

A la hora de entrarle a simuladores de manejo siempre hay que preguntarnos: ¿para quién es este juego? Puedo decir, con absoluta certeza, que Dirt 5 no es para mí, pero al mismo tiempo no entiendo para quién está dirigido y no comprendo en absoluto hacia donde va esta franquicia que, con el tiempo, parece estarse estancando en la peor de las repeticiones: la de la superficial variedad.

Dirt 5 es igual que Dirt 4, o que Dirt 3 o que Dirt 2 o que Dirt, simplemente. El juego ha avanzado poco en mecánicas y en formas de juego, pero esencialmente es lo mismo. Está estancado en los lodazales de un juego dedicado a los jugadores más causales de los simuladores de autos, mientras que muchas otras franquicias han avanzado a pasos agigantados en el rubro. Si a esto le sumas que tu experiencia está limitada a esperar el lanzamiento de las nuevas consolas, tenemos un problema grande entre manos, o entre llantas.

Realmente esta reseña podría resumirse a la de los anteriores Dirt pero poniendo el punto alto sobre sus gráficas.

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