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Reseña: McQueen – Un documental intimista y fallido

| 21 de febrero de 2020
Alexander McQueen era un diseñador, no un hombre atormentado que necesita una apología.

Una de las grandes cualidades del cine documental es la aparente neutralidad con la que muestra un hecho, un movimiento o una persona. Esta visión a menudo se realiza desde diferentes puntos de vista, lo que suele dar una percepción integral del hecho presentado. Sin embargo, los directores no siempre consiguen alcanzar estas virtudes, menos aún cuando el documental  trata sobre personajes revolucionarios en una industria. En este sentido, se suele idealizar o satanizar al personaje retratado… y eso fue lo que sucedió con el documental McQueen.

Pensemos que la industria de la alta costura y la moda tiene una relación un tanto alejada con los sectores más populares de la sociedad. En este sentido, podemos saber de marcas, pero desconocemos el proceso artístico y editorial de la industria de la moda; una escena aún más oscura cuando los productos -pasarelas y prendas- son inalcanzables tanto adquisitivamente como conceptualmente.

Por lo tanto, la idea de este documental era, en sí misma, buena, pues desvelaba el misterio que engloba al diseñador Alexander McQueen y su manera de confeccionar y crear un nuevo paradigma en la moda. Pero el documental, lejos de adentrarse en este universo oscuro, trata de dar la imagen de un hombre atormentado que diseñaba ropa.

McQueen comienza con los inicios del diseñador en el mundo de la costura y la moda. A partir de ese momento, la cinta se divide en capítulos que abordan sus pasarelas y trabajos. Cada capítulo es narrado por la perspectiva de sus amigos y mentores y, con cada uno, se intenta reflejar una perspectiva integral del diseñador de alta costura. Sin embargo, el documental insiste en forzar una conexión entre la salud mental y emocional de McQueen y su trabajo. Finalmente, esta débil conexión no queda bien explicada y el problema de su salud mental se vislumbra, solamente, de manera superficial.

La perspectiva de la cinta parece enaltecer la idea de McQueen como un hombre atormentado que diseñaba ropa, en vez de un hombre que, mediante sus experiencias, creaba estilos que revolucionaron el mundo de la moda y del performance. Es cierto que, como muchas personas, el diseñador tuvo contacto con la fama, las drogas y el alcohol, pero eso no lo hace mítico. Tampoco los excesos hicieron que su carrera despegara o se perdiera pues, a lo largo de su vida, su trabajo siempre destacó como una entera revolución.

Esta percepción parece haber permeado en las críticas de la cinta: diversas reseñas hacen énfasis en la “vida loca del diseñador”, antes que en sus capacidades de abstracción, creación artística y el legado que dejó en la industria de la moda. La idea aquí parece ser que el morbo mata al arte y que los estigmas del artista maldito que padece enfermedades mentales no pueden ser superados. Esto no nada más es triste, sino que terriblemente limitado.

Lo bueno
  • Podemos visualizar la evolución creativa del diseñador y se explora un poco su trabajo artístico.
  • Tenemos acceso a pasarelas y colecciones que pocas veces son accesibles en Internet, lo cual es un buen atractivo para personas que gustan de la alta costura..
  • Dan una visión distinta del mundo de la moda. En cierta medida, tratan de quitarle “la frivolidad que lo envuelve”.
  • Dan un contexto de la industria de la moda y el mundo editorial que a menudo es desconocido.
  • Conoces un poco más acerca de diseñadores y fotógrafos de la industria que a veces son consumidos por los grandes diseñadores y las grandes editoriales.
  • La cinta transcurre muy rápido, por lo que, en su mayoría, es entretenida.
  • Expone las creaciones de McQueen de manera cronológica, por lo que puedes ver la evolución de su trabajo.
Lo malo
  • Relacionan excesivamente la salud mental del diseñador con su carrera sin explorar adecuadamente ni la una, ni la otra.
  • Los testimonios son muy cercanos, por lo que se pierde la noción de neutralidad: tal vez con más testigos, la cinta no parecería un extraño elogio.
  • Abusan de situaciones como el abuso sexual que sufrió, su drogadicción y su condición como VIH positivo para darle una imagen de “diseñador atormentado”.
  • Da una especie de moraleja acerca del consumo de las drogas, el alcohol y el sexo.
  • Abusan de la meritocracia evidenciando las condiciones socioecomómicas del diseñador y los niveles de riqueza que adquirió.
  • Que cae en una idealización banal (aunque lo nieguen).
Veredicto

A través de una mirada íntima, pero superficial, el documental sobre la vida del revolucionario diseñador de modas Alexander McQueen, pinta un panorama desigual. Por una parte, podemos indagar en la vida de un artista y de un mundo que no son popularmente conocidos. Por otra, la pretendida intimidad de esta mirada parece una excusa para tratar los temas más morbosos de la vida del creador. Así, McQueen es un documental que vuelve a romantizar los problemas de salud mental relacionados con la creación artística. Y ese estigma arcaico no merece perpetuarse; se trate de Van Gogh, de Alexander McQueen o de cualquier persona…

Por: Karen Robledo

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