La impresión en 3D es una de esas tecnologías de contrastes: por un lado es posible fabricar armas de fuego completamente funcionales, y por otro cambia la vida de las personas que han perdido alguna parte de su cuerpo en la guerra.

Not Impossible es una fundación con base en California (Estados Unidos), que utiliza esta tecnología para fabricarle brazos prostéticos a jóvenes amputados por la guerra en el sur de Sudán. Esta organización pretende crear alternativas hazlo-tu-mismo de bajo costo y código abierto a diversos problemas de salud.

Detrás de este proyecto está la historia de Daniel Omar, un joven de 14 años que en 2012 perdió ambos brazos por la explosión de una bomba que cayó cerca de él mientras cuidaba su ganado.

omarp1

Cuando el fundador de Not Impossible,  Mick Ebeling, leyó sobre Omar en la revista Time, decidió viajar a Sudán para encontrarse con el joven, quien vivía en un campo de refugiados en la localidad de Yida. Ebeling no llegó sólo, pues lo acompañaban personal médico y cajas con computadoras, cables, tornillos, herramientas y por supuesto, impresoras 3D.

Mick desarrolló la primera versión de los nuevos brazos de Omar, que le permitieron comer sin ayuda por primera vez en dos años. Aunque el modelo es un poco rudimentario, no se requiere ninguna cirugía para su instalación, ni de ninguna fuente de energía como baterías para que funcionen, sin mencionar que representa un gran cambio en el estilo de vida de las personas. Y ahí no termina la “magia”.

omarp2

La guerra  en Sudán ha dejado más de 50 mil amputados, un tarea bastante complicada para un solo hombre, por eso la fundación se encarga de capacitar a sus habitantes para que construyan y mejoren sus propias prótesis. Otra ventaja es que imprimir un brazo sólo tarda 6 horas y cuestan apenas unos 100 dólares, un precio bastante competitivo comparado con otras opciones que se encuentran entre los 3 mil y 30 mil dólares.

vía Huffington Post

fuente Not Impossible Labs

temas