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Si algo ha caracterizado a Nintendo a lo largo de los años en los que lleva enfocándose en realizar videojuegos, es en darle ese toque especial a cada una de sus IP ‘s, las cuales se distinguen una entre otra. En esta ocasión tenemos el juego de Pikmin 4 para el Switch, que a pesar de ser una franquicia un poco más de nicho a comparación de sus “hermanos”, cada día se va ganando más seguidores, siendo este entrega el punto de quiebre para poder lograrlo.
Después de que Pikmin 1+2, ports de las primeras entregas llegaron al Nintendo Switch hace unas cuantas semanas, además de que Pikmin 3: Deluxe (2020), lleva un rato entre nosotros, vamos a analizar las diferencias entre la actual entrega y sus antecesores, dejando un gran sabor de boca por todas las mejoras que contiene al respecto de juegos anteriores, pero también algunas cosas que pudieron haber dejado.

Un poco de “contexto Pikmin”
Para entender el nacimiento de Pikmin hay que remontarnos al año 2001, cuando la franquicia creada por Shigeru Miyamoto, conocido por ser el creador de Mario, The Legend Of Zelda, Donkey Kong, entre otros, sale a la luz para el Nintendo GameCube, siendo una nueva IP por parte de la compañía japonesa.
Esta franquicia de videojuegos, en la cual se encasilla en su gran mayoría en el género de rompecabezas con estrategia en tiempo real (RTS), nos contó la historia del Capitán Olimar, en la que su nave “Dolphin” (haciendo referencia al nombre clave al que se le conoció al GameCube en su momento), se estrella en un planeta desconocido al ser golpeado por un asteroide. En dicho territorio, conoce a unas criaturas llamadas Pikmin, los cuales le ayudan a poder conseguir las partes restantes de su nave que está completamente destruida.
Podemos ver durante la aventura los tres tipos de Pikmin (rojo, amarillo y azul) que conocerá, los cuales tienen distintas habilidades que le permitirán enfrentar varios desafíos en esta aventura contra reloj, tales como enemigos de la naturaleza del planeta; así como a los jefes de cada región, los cuales algunos son muy complicados y necesitarás muchos Pikmin para vencerlos.

Con dos entregas más (Pikmin 2, del 2004, para Gamecube, Pikmin 3, del 2013 en el Wii U y siete años después para Switch) y un spin-off llamado Hey! Pikmin (2017), para la 3DS, se veía difícil que pudiera haber un juego más de esta franquicia, esto por la sencilla razón que no es un vendeconsolas; sin embargo, esto lo tomó con filosofía su creador, Shigeru Miyamoto, el cual entiende que muchos ven que los juegos del Capitán Olimar y compañía son difíciles, haciendo en esta ocasión uno más accesible para todas las personas.
Los nuevos protagonistas
La trama consiste en que nuestro querido Capitán Olimar, sufre una avería en su nave, el S.S. Dolphin justo antes de terminar una expedición que estaba realizando. Luego de pedir auxilio, un grupo de rescatistas va por él, pero ¿qué crees? Su cohete también falló, por lo que los siete tripulantes del Rescue Corps quedaron esparcidos por todo el planeta.
Al no haber nadie más que pudiera rescatar tanto a los cuerpos de rescate como a Olimar, toda la responsabilidad cae en un novato, el cual tiene la difícil misión de traerlos sanos y salvos a casa. Hablando de dicho “cacharpo”, si lo queremos ver de esta manera, él será un personaje que podemos hacer a nuestra imagen y semejanza, dándole ese toque de identificación y personificación que no tuvimos en juegos pasados.

Aunque la narrativa no es lo más sólido del juego, la realidad es que se va fortaleciendo conforme avanza el juego. Además, nos vamos dando cuenta que hay más expedicionistas que están perdidos a lo largo y ancho del territorio, teniendo algunos de ellos una enfermedad que los está afectando.
Para poder encontrar a Olimar y compañía, usaremos un viejo recurso que ha ocurrido en juegos anteriores: el buscar tesoros esparcidos, los cuales son objetos de la vida cotidiana y que debes de recoger para ampliar tu señal y tener más territorios en donde avanzar en tu expedición. Yo te recomiendo que les prestes atención cuando los recolectas, ya que te llevarás gratas sorpresas con algunos de ellos.
Otro nuevo protagonista que tenemos en esta entrega es el singular perro Oatchi, quien a mi gusto es de los mejores personajes que hay en este videojuego. Este canino de dos patas no solamente te va a apoyar, sino que también puede tener completa independencia para actuar, ayudándote a romper cosas, olfateando objetivos, arrastrando objetos o matando enemigos. Además, tiene la opción de poder cargar tanto a tu personaje como a los Pikmin, por lo que si decides hacer una embestida hacia un enemigo o alguna pared, éstos irán volando hacia dicho blanco, siendo una gran ayuda.

Un punto también a destacar es que tanto Oatchi como tú pueden tener varias mejoras, las cuales vas obteniendo conforme avanzas en el juego y recolectas ciertos objetos que te ayudan en la fabricación en los mismos. No diré más detalles, pero esto ayuda a que en ciertas partes del juego pueda ser un poco más sencillo y sin quebrarte la cabeza.
Por si fuera poco, también tenemos nuevos estilos de Pikmin, teniendo en esta ocasión nueve en total: amarillo, rojo, azules, gélidos, pétreos, alados, morados, blancos y luminosos. Con esto, habrá más variedad para resolver los puzzles que nos acecharán.
También podemos ver que las cuevas que se introdujeron en Pikmin 2 están de regreso, siendo un elemento que le da una gran variedad a este juego. Me gustaría contar más, pero no quiero estropear las sorpresas que te esperan.

Entendiendo el “Dandori”, pero a tu ritmo
Si algo pudimos ver hace poco en la revisita que tuvimos con las dos primeras entregas por los ports recientemente sacados es que en Pikmin 1, tener el contador de 30 días límite para acabar tu aventura era algo que metía mucha presión a jugadores casuales. Para la segunda entrega, el tiempo dijo adiós, pero en la tercera, el tener que conseguir fruta para subsistir y seguir explorando seguía ahuyentando a cierto sector de la población gamer, por lo que en esta ocasión las cosas las puedes llevar a tu ritmo sin ningún contratiempo. Gracias a esto, el viaje se siente de una manera más relajada, volviéndose más amigable, accesible para todo tipo de público y sin tener que preocuparte cada vez que se viene la noche.
Hablando de los niveles, éstos muestran una maestría sublime, tanto en la cuestión del puzzle, enemigos, objetos, así como en el apartado del RTS, por lo que tendrás que pensar muy bien los pasos a seguir cuando te encuentres con un enemigo o un objeto.

Recalcando el punto anterior, Miyamoto hizo hincapié que para la cuarta entrega habrá algo que se llama “Dandori”, pero ¿qué es y por qué cobra relevancia en este juego?
El Dandori es un concepto japonés que abarca tres palabras: planear, ejecutar y ser más eficiente, algo en lo que Shigeru se centra, ya que considera que cada entrega de Pikmin es una oportunidad para manejarlo mejor. De hecho, hay ciertas pruebas que llevan este nombre, en las que si superas este reto que te pone un explorador con la enfermedad rara que tienen, lo podrás rescatar. Cabe destacar que dicha prueba puede ser el juntar cierta cantidad de tesoros antes de que acabe el tiempo o en una batalla multiplayer. Lo que sí es que pondrá a prueba tus máximas capacidades.
Haciendo lo prohibido: expediciones de noche
Si estás familiarizado con las entregas de Pikmin, sabes que está estrictamente prohibido quedarte en las noches, ya que ahí los enemigos cobran más fuerza, por lo que si dejas alguno de ellos cuando se metió el sol simplemente dalo por perdido.

Pero esto cambia aquí, ya que para conseguir la cura de la enfermedad que acecha a algunos exploradores tienes que adentrarte a altas horas de la madrugada. Estas misiones especiales se desarrollan en los mismos mapas que hicimos con anterioridad, pero con el objetivo enteramente de combate y no de buscar tesoros, teniendo como aliados a los Glow Pikmin, quienes debutan en esta entrega.
Con ellos la misión es en teoría sencilla: tenemos que defender los nidos, mientras que al mismo tiempo producimos más Pikmin luminosos y vencemos algunos enemigos. En dado caso de fallar en la misión, lo podrás intentar de nuevo. Cabe aclarar que esta misión nocturna contará como un día, es decir, no puedes explorar de día y luego en la noche en el mismo lapso de 24 horas.
Siendo sincero, me da mucho gusto que hayan habido misiones en la noche, siendo algo en lo que se tardaron 20 años en realizar, pero que al final del día fue un empuje completamente necesario y que hicieron de la mejor manera posible.

Qué bello se ve… pero con algunos detalles
Algo que sí te aseguro es que en Pikmin 4 no vas a experimentar bajones ni caídas de framerate, corriendo a 900p cuando la consola está conectada a la televisión, mientras que en modo portátil, podemos verlo a 720p, todo esto a 30 cuadros por segundo totalmente estables por más elementos que se encuentren atiborrados en pantalla.
También cabe destacar que la calidad de las imágenes y de los paisajes es un deleite visual, viéndose de una manera completamente hermosa; sin embargo, en ciertas texturas se alcanza a ver algunos “dientes de cebra”, por lo que puede empañar un poco la excelsa belleza que apreciamos en esta obra maestra.
Otros elementos que puedes apreciar lo impresionantemente bien que se ven son las hojas, terrenos, agua y enemigos, por lo que en general, todo lo que nos rodea se ve de una manera magistral. Incluso, no es necesario que veas el medidor del día y la noche, ya que conforme van pasando los minutos te das cuenta en la etapa en la que te encuentras. esto por el detalle visual que maneja el juego.

Si hablamos de la música, la realidad es que está hecha a la medida, ya que se han tomado elementos clásicos de la franquicia, pero también otros que se han agregado de maneras muy especiales: cuando es exploración, los temas hacen que nos sintamos parte de las mismas; mientras que al momento de pelear, la armonía, melodía y rítmica nos adentra a superar al enemigo.
Respecto a la duración, puedes estar tranquilo, ya que Pikmin 4 es la más larga de todas las entregas. En caso de que vayas directo al objetivo y quieras ver la pantalla de créditos finales, la experiencia durará aproximadamente unas 14 horas; pero si quieres la labor de completar todo lo que veas, unas 30 horas son las que pasarás en este universo tan espectacular y adictivo, siendo bastante amplio a comparación de otras ocasiones.
Aunque hemos hablado maravillas del juego, ahora es turno de externar puntos flacos: para empezar, desanima bastante que no se pudieron armar un multiplayer a la altura, ya que el segundo jugador únicamente servirá para ir apoyando al número uno, simulando el estilo de Mario Galaxy (2007) que usó para recolectar estrellas. Algo que tampoco me gustó mucho es que únicamente pudieras usar tres tipos de Pikmin, quebrando un poco la libertad para realizar lo que quieras a diestra y siniestra.

Otro punto débil es el que más empaña a este juego: su dificultad. Con el objetivo de hacerlo más accesible para todas las personas, los jugadores que estaban acostumbrados a lo complicado de entregas anteriores se llevarán una desilusión, puesto que Pikmin 4 es sumamente fácil comparado con los demás. Cabe destacar que Oatchi es una gran ayuda, pero tiene ciertos modos en los que te está resolviendo la vida prácticamente, siendo algo que desanima a más de uno.
Lo bueno
- Una aventura muy adictiva de principio a fin
- Las variaciones que tiene son sublimes
- Accesible para cualquier público
- Visualmente hermoso
- Una entrega larga y disfrutable a comparación de juegos anteriores
Lo malo
- Un nivel bajo de dificultad en aras de hacerlo más casual
- Modo cooperativo desaprovechado
- Demasiadas interrupciones para explicar mecánicas y aspectos del juego
- Jefes demasiado fáciles
Veredicto
En una era donde cada vez es más recurrente que salgan a la venta juegos incompletos y con miles de fallas, da gusto ver que Pikmin 4 se mantiene firme a la filosofía de Nintendo. Es increíble que en una consola de más de seis años todavía se le siga explotando más, demostrando que en las manos correctas, este hardware puede seguir haciendo maravillas.
Pikmin 4, la preciada creación de Miyamoto es una invitación a que toda la gente que le “hizo el feo” por su dificultad o por el tipo de juego que es se reivindique con la franquicia y la voltee a ver, puesto a que por la manera tan inclusiva que realizaron esta obra de arte, cualquier persona que juegue videojuegos, ya sea de una manera casual o no, debería probarlo.
Probablemente la saga de Pikmin no es la que más vendeconsolas y “Pikmin 4” está un escalón o dos abajo de lograr ser un candidato serio a “Game Of The Year”, pero lo que sí te aseguro es que pasarás horas y horas de diversión con este juego tan adictivo. Una vez más, “la Gran N” la vuelve a hacer: demostró que se puede crear un videojuego de calidad en una consola que muchos piden que se renueve, pero que la verdad está más viva que nunca.
Reseña escrita por: Francisco Zapién.
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