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Reseña – Belle, ¿qué pasaría si las redes sociales fueran un mundo de anime?

| 20 de enero de 2022
Un espectáculo impresionante en IMAX.

Mientras la idea del metaverso parece cobrar cada vez más… “sentido” en el mundo real, no podemos dejar de imaginar todo lo que este espacio onírico-digital puede tomar de las películas y series de televisión que llevamos años consumiendo. Probablemente la primera referencia que se nos viene a la mente es Ready Player One, pues fue el acercamiento más reciente y masivo que Hollywood nos ha mostrado. Sin embargo, existen cientos de mundos digitales que se han construido con base en la idea de un metaverso en cómics, videojuegos, caricaturas y, por supuesto, en el anime.

Desde el Digital Monster de Digimon, hasta el aclamado Sword Art Online, varios animes nos han mostrado la versión japonesa de un mundo virtual en donde, principalmente, los videojuegos son el vehículo conductor de la historia. Lamentablemente parece que la animación japonesa ha quedado fuera de la conversación, la reflexión y las referencias sobre todo lo que se ha dicho del metaverso en los últimos meses. Por suerte, la más reciente película de Mamoru Hosoda (Mirai, 2018), nos permite contemplar la particular visión de oriente sobre la digitalización de la vida diaria, sin dejar atrás la comedia y cursilería que tanto amamos del anime. Una combinación poderosa, con visuales increíbles para pantallas IMAX y un toque de cuento de hadas. Sin más que agregar, te invito a conocer un poco más sobre Belle.

Toho

Suzu Naito es una joven de preparatoria que ha vivido atormentada por la muerte de su madre desde hace más de 10 años. Este evento ha afectado prácticamente todas sus relaciones con amigos y familiares, por lo que desesperadamente busca mantener su existencia en total anonimato. Alejada de todos los que la rodean, Suzu ha encontrado en el arte un refugio para manifestar sus emociones, pero mientras el dibujo le permite salir poco a poco adelante, existe otra actividad que la paraliza y descontrola por completo: el canto. Suzu no puede cantar, y eso la destruye por dentro.

Mientras nuestra protagonista no logra encontrar una razón para volver a sonreír, Japón disfruta de un mundo virtual como nunca antes se había imaginado. U es una suerte de red social que permite a cualquier persona volver a nacer y comenzar una nueva vida… de forma metafórica, por supuesto. Para crear una cuenta en U el usuario debe conectarse biometricamente a través de un accesorio especial que toma datos del cuerpo y mente del usuario para crear un avatar con las mejores cualidades ocultas de la persona interesada. Cuando Suzu accede por primera vez a U su avatar se manifiesta como el de una hermosa joven de cabello rosado y rostro angelical, con una voz maravillosa que encanta desde los primeros minutos a los miles de millones de usuarios; pero que también le permite a la chica volver a cantar sin el miedo que la atormenta en la realidad.

Belle cuenta dos historias muy diferentes, aprovechando la dualidad de universos y las características de cada uno. Mientras en el mundo real nos encontramos con una Suzu que logra reencontrarse consigo misma por culpa de su nueva personalidad virtual, en el mundo digital vemos una fábula sobre las tendencias en redes sociales, la creación de idols y una bonita relación a distancia entre personas que jamás han estado en el mismo cuarto. Belle nos muestra como nuestra vida ya no está únicamente en nuestra forma física, y que nuestras acciones en línea también nos ayudan a moldear nuestra personalidad y a superar nuestros problemas.

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Entre cuento de hadas y drama adolescente, Belle consigue narrar dos historias emocionantes; con algunos defectos en la construcción de ciertos personajes y eventos, pero con suficiente corazón para amarrar a la audiencia. De forma muy similar a Mirai, el director Mamoru Hosoda consigue un gran crecimiento para la protagonista, principalmente cuando la vemos en el mundo real interactuando con las personas de las que ha guardado tanta distancia en los últimos años. Un guion sólido, personalidades con las que es fácil identificarse y un conflicto emocional con fuerza suficiente para sostener toda la cinta. Pero sobre todo un viaje complejo y real, inspirado por la tristeza de la pérdida y el dolor del duelo.

Afortunadamente Belle no es una historia de ciencia ficción en donde nuestra protagonista debe enfrentarse al malvado creador de U para evitar que éste controle a todo el mundo, y tampoco es una cinta en donde la tecnología ha enajenado por completo a la población y la realidad está por colapsar. De hecho, cuando los personajes están fuera de U se comportan de forma normal: van a la escuela, practican deporte y salen a comer con sus amigos; nadie está desesperado por conectarse y no hay una misión suicida esperándolos en la Internet.

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Por otro lado, la historia virtual apela por completo a la fantasía y a las emociones de miles de millones de likes y eventos masivos alrededor de una personaje virtual. Dentro de U, Belle es básicamente una princesa combinada con Ariana Grande, con millones de fanáticos y una cantidad casi idéntica de detractores. Por si lo anterior no fuera suficiente, el tema de la princesa se lo toman tan literal que de un momento a otro la película parece un remake en anime de la Bella y la Bestia, con todo y una escena a la Fábula Ancestral y una cuenta contrarreloj para revertir una “maldición”. Al final, la historia virtual tiene repercusiones en la realidad, pero la forma en que llegamos a ese punto no empata con el desarrollo de la protagonista, lo que termina forzando un poco el desenlace.

Hay un evento central que logra unir a Suzu con Belle, y que termina por dar claridad a la vida de la protagonista. Para llegar a ese punto, la historia en U se desarrolla con estilo de Sword Art Online, con héroes caricaturescos que desentonan por completo con el drama y una resolución apresurada que no se siente como un elemento de la parte “real”. Si bien el cuento virtual nunca es una cosa seria, lo que afecta a la cinta es que de esta parte se desprende el momento que define a la protagonista y que desencadena sus nuevas virtudes. Al final funciona, pero pudo ser más emotivo… vaya, pudieron ser dos películas o una parte virtual más sustanciosa a nivel dramático y menos complaciente.

Sin embargo, esta narrativa desenfadada del mundo virtual responde a la necesidad de exponer las diferencias entre los dos universos. Por un lado, el mundo real en Belle es sobrio, con colores naturales y paisajes que retratan de forma hermosa una ciudad de Japón contemporánea; detalles que se pierden en los enormes edificios o las decenas de personas que rodean a Suzu y compañía. Mientras que el lado virtual es una ciudad llena de luces y colores neón, con cientos de personajes únicos y figuras que desafían a la imaginación. Belle ofrece una visión particular de la Internet, donde el anime se apoderó de la estructura de la red, donde cada video, imagen y audio se materializa en los cielos para brindar un espectáculo extrasensorial a los usuarios. U es un mundo de ensueño, un metaverso que parece creado por Studios Ghibli, con la capacidad de elevar nuestro espíritu de forma extraordinaria.

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Como entusiasta de la tecnología, U atrapa sin dejarnos ante la incertidumbre de sus peligros o la amenaza de un futuro apocalíptico por culpa de la tecnología. Belle apuesta por mostrar una realidad virtual que puede vivir en paralelo al mundo real, con beneficios y consecuencias para ambos universos. U invita a ser una nueva persona, pero en realidad expone a sus usuarios como desean ser en la realidad. Todo esto mientras como audiencia somos maravillados por su combinación de colores, ideas y visuales que le sacan todo el provecho posible a una pantalla IMAX. Belle es una belleza y una de las pocas oportunidades que tenemos para sumergirnos con tal magnitud al anime en el cine.

Y así como los visuales terminan por atraparnos, la música también juega un papel fundamental en esta historia. Belle logra transmitir todos los sentimientos encarcelados en el cuerpo de Suzu, lo que la termina convirtiendo en una de las estrellas más grandes de este mundo virtual. Pero la música también funciona para dirigir a los personajes a los lugares correctos, unirlos y forjar lazos inquebrantables. Belle es una artista que se viraliza en cuestión de horas, pero su éxito no es resultado de un horrible cover o una canción pensada para triunfar en TikTok, Belle triunfa por los sentimientos que evoca al pisar por primera vez un mundo en donde puede ser ella misma, sin temor a la vida y sin remordimientos. Belle es la esencia de la Internet, el cuento de hadas que alguna vez nos prometieron.

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Lo bueno
  • La visión japonesa de un metaverso que no ha destruido a la humanidad
  • Visuales impresionantes y música extraordinaria
  • Gran historia en el mundo real
  • La oportunidad de ver Belle en IMAX
  • La canción del clímax
Lo malo
  • La historia en el mundo virtual no es tan buena
  • El final se puede sentir apresurado
Veredicto

Studio Chizu y Mamoru Hosoda demuestran su enorme talento a través de una historia encantadora, con sus buenos toques de humor y ciencia ficción, pero con una clara base de cuento de hadas que nos invita a salir con el corazón en la mano después de la función. Belle llega a México para ser disfrutada en la pantalla más grande que tengas disponible. Sin duda alguna, se trata de un espectáculo del que vale la pena ser parte.

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