El aeropuerto de Newark esta teniendo ciertos descontentos con los usuarios y te venimos a contar cuales son estas razones para que puedas sacar tus propias conclusiones
El Aeropuerto Internacional Newark Liberty está experimentando una crisis operativa significativa que ha llevado a muchos viajeros a evitar utilizarlo. La situación actual combina varios factores críticos que han deteriorado dramáticamente la experiencia de viaje: una severa escasez de controladores aéreos ha provocado que United Airlines recorte 35 vuelos diarios, mientras las demoras pueden extenderse hasta 12 horas para vuelos de llegada y 5 horas para salidas.
Además muchos de los problemas técnicos con sistemas obsoletos de control aéreo, obras de construcción que han cerrado pistas importantes y quejas generalizadas sobre la limpieza y el servicio al cliente han convertido a Newark en un punto de congestión aérea que está afectando a todo el sistema de transporte aéreo de Estados Unidos.
Colapso Operativo = Demoras y Cancelaciones Masivas
El Panorama Actual de Interrupciones de Vuelos
La situación en el Aeropuerto Internacional Newark Liberty ha alcanzado niveles críticos, con cancelaciones y demoras masivas que afectan a miles de pasajeros diariamente. Solo durante el fin de semana del 3-4 de mayo de 2025, los vuelos de llegada experimentaron demoras promedio de hasta tres horas, mientras que algunas esperas se extendieron hasta cinco horas. Los pasajeros reportan haber tenido que esperar hasta 12 horas para poder abordar sus vuelos, creando situaciones angustiantes para quienes tienen compromisos urgentes o conexiones.
Las salidas también enfrentan retrasos constantes de aproximadamente 45 minutos en promedio, aunque pueden extenderse significativamente dependiendo de las condiciones. El impacto se magnifica considerando que Newark es un centro neurálgico para United Airlines, que opera la mayoría de los vuelos desde esta terminal.
La gravedad de la situación llevó a United Airlines a tomar una medida drástica: recortar 35 vuelos diarios de su programación en Newark a partir del sábado 3 de mayo. Esta reducción representa aproximadamente el 10% del cronograma nacional de ida y vuelta que opera la aerolínea y su red regional United Express.
Scott Kirby, director general de United, expresó su frustración en una carta a los clientes, culpando a la falta de acción por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA) para abordar los desafíos “de larga data” relacionados con el sistema de control de tráfico aéreo. La situación ha generado un efecto dominó que impacta a aeropuertos en otras grandes ciudades como Los Ángeles, Atlanta, Chicago, Miami y Dallas, según muestra el “mapa de la miseria” de la compañía de seguimiento de vuelos FlightAware.
Efecto en los Viajeros y Estrategias de Adaptación
Los pasajeros afectados describen experiencias traumáticas y expresan su frustración por la falta de información clara. Muchos reportan situaciones donde primero les cancelan el vuelo para una hora determinada, luego lo reprograman y finalmente vuelven a cancelarlo, todo sin explicaciones adecuadas.
Esta situación es particularmente difícil para quienes viajan por emergencias familiares o compromisos ineludibles, como el caso reportado de una persona que necesitaba viajar por el fallecimiento de un familiar. Los expertos en aviación recomiendan a los viajeros implementar estrategias para minimizar el impacto: revisar constantemente las actualizaciones de sus vuelos a través de aplicaciones oficiales, evitar conexiones cortas o vuelos con múltiples escalas, llegar con mayor anticipación al aeropuerto, y considerar aeropuertos alternativos en la región triestatal como JFK o LaGuardia cuando sea posible.
Abandono Masivo de Controladores y Causas Subyacentes
Uno de los factores más críticos detrás de la crisis en Newark es la grave escasez de controladores de tráfico aéreo. Según declaraciones del CEO de United Airlines, Scott Kirby, más de una quinta parte de los controladores de tráfico de Newark “abandonaron sus puestos de trabajo” recientemente.
Esta situación tiene raíces complejas que se han desarrollado a lo largo del tiempo. La instalación de control de tráfico aéreo en Newark “ha aquejado una falta crónica de personal durante años”, según expresó Kirby. Pero la crisis reciente parece haberse agudizado por cambios administrativos: hasta hace poco, los controladores que gestionaban el tráfico de Newark operaban desde Long Island, pero tras una decisión de la FAA, muchos fueron transferidos forzosamente a Filadelfia. Como respuesta, una parte significativa del personal solicitó licencias médicas, lo que desencadenó un déficit crítico de operadores disponibles.
La dimensión de seguridad añade otro nivel de preocupación a esta crisis. Un controlador aéreo de Newark reveló a NBC que los radios y radares se apagaron durante la semana del 29 de abril al 5 de mayo, y expresó que “no es una situación segura para el público viajero”, recomendando explícitamente evitar viajar a este aeropuerto. Con menos controladores en sus estaciones, la FAA se ha visto obligada a reducir drásticamente el número de vuelos autorizados por hora, muy por debajo de los que las aerolíneas tienen programados para esta temporada. Esta reducción forzada de capacidad operativa ha sido el catalizador directo de muchas de las cancelaciones y demoras que afectan al aeropuerto.
A major shortage of air traffic controllers has caused dozens of flight disruptions at Newark Liberty International Airport, one of the country’s busiest airports. There is concern that the flight disruptions could stick around for weeks to come. pic.twitter.com/NmAFYyjxw4
— ABC News (@ABC) May 3, 2025
Respuesta Gubernamental y Planes de Mitigación
El gobierno federal afirma estar trabajando para “impulsar” la fuerza laboral de controladores de tráfico aéreo y tomar medidas para abordar la escasez a nivel nacional. El secretario de transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, anunció el jueves 1 de mayo un programa para reclutar nuevos controladores y ofrecer incentivos a los existentes para que no se retiren.
En declaraciones públicas, Duffy mencionó: “En los primeros 100 días, esta Administración ha hecho más progreso en la escasez de controladores aéreos que la última Administración en cuatro años. Pero hay más trabajo por hacer para mantener nuestros cielos seguros”. Las medidas incluyen ampliar la formación de nuevos controladores aéreos, así como incentivos salariales y bonificaciones para retrasar la jubilación de los operadores actuales.
Sin embargo, los expertos advierten que estas soluciones no tendrán un efecto inmediato. La FAA espera terminar de contratar a los 3,000 controladores que hacen falta a nivel nacional en un plazo de 3 a 4 años. Mientras tanto, están ofreciendo incentivos como bonos de contratación, compensación para quienes tomen los turnos menos deseados y para quienes no se jubilen a la edad requerida de 56 años. El secretario Duffy reconoció que los controladores aéreos actuales están estresados, trabajando demasiadas horas extras, lo que agrava aún más el problema de retención de personal en un círculo vicioso difícil de romper.
Sistemas Obsoletos y Fallas Tecnológicas
Los problemas de personal se ven agravados por sistemas de control aéreo gravemente desactualizados. Según declaraciones recogidas en los reportes, el sistema de control aéreo que utiliza el aeropuerto “salió al mercado en los 50, 60, tiene muchos años y está totalmente obsoleto”. Esta obsolescencia tecnológica no es solo un problema de eficiencia, sino que ha generado fallas críticas en momentos cruciales.
El director general de United, Scott Kirby, mencionó que la tecnología utilizada para gestionar los vuelos en el aeropuerto falló más de una vez en los últimos días, causando demoras, cancelaciones y desvíos que se sumaron a los problemas de personal. Particularmente preocupante fue el incidente reportado donde radios y radares fundamentales para la operación segura se apagaron durante la semana, comprometiendo potencialmente la seguridad de las operaciones.
Las fallas técnicas no se limitan a Newark. El lunes 29 de abril se reportó una falla de equipos en el centro de operaciones de espacio aéreo de Filadelfia que provocó una paralización temporal de vuelos en toda la región. Aunque este incidente no se originó en Newark, contribuyó a agravar los retrasos ya causados por la reducción de pistas disponibles y la falta de personal. La propia FAA ha reconocido que sus sistemas necesitan una renovación tecnológica urgente debido a su antigüedad.
La combinación de esta tecnología obsoleta y fallas recurrentes crea un entorno operativo inestable que reduce significativamente la confianza tanto de las aerolíneas como de los pasajeros en la capacidad del aeropuerto para manejar el tráfico aéreo de manera eficiente y segura.
Obras de Infraestructura que Limitan la Capacidad
Sumándose a los problemas de personal y tecnología, Newark enfrenta actualmente limitaciones significativas en su infraestructura física. Una de las pistas principales del aeropuerto está completamente cerrada por obras de rehabilitación y permanecerá así hasta mediados de junio de 2025. Esta obra forma parte de un proyecto de modernización valorado en $121 millones de dólares, pero su timing no podría ser peor, coincidiendo con la crisis de personal y con el inicio de la temporada alta de viajes de verano. En ciertos momentos del día, Newark ha operado con una sola pista habilitada para despegues y aterrizajes, lo que provoca congestiones inevitables.
Aunque el aeropuerto cuenta con una tercera pista, las condiciones del viento frecuentemente impiden su uso seguro en determinadas situaciones, lo que limita aún más la capacidad operativa. El Aeropuerto Internacional Newark Liberty señaló tanto problemas de personal como “obras de construcción” cuando advirtió a los viajeros sobre las demoras el jueves 2 de mayo. Esta combinación de factores crea un “cuello de botella millonario” que reduce dramáticamente la capacidad del aeropuerto para procesar vuelos en un momento en que la demanda está aumentando con la llegada del verano. El impacto es particularmente severo porque Newark gestionó más de 48 millones de pasajeros el año pasado, lo que lo convierte en uno de los aeropuertos más concurridos de Estados Unidos.
Quejas sobre Instalaciones y Servicio al Cliente
Más allá de los problemas operativos, Newark ha acumulado una reputación negativa respecto a la experiencia general del viajero. Según un estudio mencionado en los resultados de búsqueda, el Aeropuerto Internacional Newark Liberty encabezó la lista de insatisfacción con los puntos de control de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), según las quejas presentadas entre 2015 y 2023.
Una de las quejas más frecuentes entre los viajeros se refiere a problemas con los programas de control de seguridad acelerados, como TSA PreCheck, el mal manejo de las pertenencias de los pasajeros y un servicio de atención al cliente insatisfactorio. El promedio entre los 44 aeropuertos más grandes del país fue de 3.92 quejas por cada 100,000 pasajeros, lo que ubica a Newark como particularmente problemático en este aspecto.
Las reseñas de viajeros en plataformas como Tripadvisor reflejan experiencias mayoritariamente negativas. Un viajero en enero de 2025 describió: “Son trabajadores groseros, pero también buenos. El aeropuerto estaba bastante sucio y parecía que necesitaba una renovación”.
Otro comentario describe a Newark como “slow, slow, slow is their mantra” (lento, lento, lento es su mantra), reflejando la frustración con los tiempos de procesamiento. Algunos viajeros se quejan específicamente del Terminal C (United Airlines) como “un aeropuerto viejo, con lugares de comida sucios, personal estresado y agobiado. No hay enchufes, nada ha sido actualizado en años. Está simplemente sucio y no hace absolutamente nada por el viajero”. Estas experiencias negativas acumuladas contribuyen a la reputación desfavorable del aeropuerto y ofrecen otra razón por la que los viajeros pueden preferir evitarlo cuando tienen alternativas.
Precios Elevados y Cargos Adicionales Controversiales
Además de los problemas operativos y de servicio, los viajeros han expresado descontento con los precios considerados excesivos dentro del aeropuerto. Un viajero reportó en Tripadvisor que “los precios en cada establecimiento de comida eran muy caros, por ejemplo, los sándwiches empezaban en aproximadamente $16.50, una comida simple como hamburguesas costaba más de $20, agua o café casi $6, y lo peor de todo es que la mayoría de los lugares solo aceptaban efectivo”.
Otro viajero denunció una práctica que consideró potencialmente ilegal: la adición de un cargo del 3% sin previo aviso para financiar los beneficios de salud de los empleados del aeropuerto. La combinación de precios elevados con cargos adicionales sorpresivos contribuye a la percepción negativa de la relación calidad-precio que ofrece Newark.
La experiencia negativa se ve exacerbada en situaciones de demora prolongada, cuando los viajeros se ven obligados a permanecer en el aeropuerto durante muchas horas o incluso pernoctar allí. Algunos han reportado tener que dormir en el aeropuerto por la falta de alternativas inmediatas, mientras que otros han tenido que reprogramar vuelos con días de diferencia debido a la saturación de la demanda. En estas circunstancias, las deficiencias en instalaciones, limpieza, opciones de comida y atención al cliente se vuelven aún más evidentes y problemáticas, reforzando la reputación negativa del aeropuerto y la tendencia a evitarlo cuando es posible.
La crisis actual en el Aeropuerto Internacional Newark Liberty representa una tormenta perfecta de factores que están llevando a los viajeros a evitarlo cuando tienen alternativas. La combinación de escasez crítica de controladores aéreos, tecnología obsoleta con fallas recurrentes, obras de infraestructura que limitan la capacidad operativa, y una experiencia general del viajero deficiente ha creado una situación insostenible.
Las demoras y cancelaciones masivas son simplemente el síntoma más visible de problemas sistémicos más profundos que requerirán tiempo, inversión significativa y coordinación entre múltiples partes interesadas para resolverse. Las medidas anunciadas por el gobierno federal, como el reclutamiento de nuevos controladores e incentivos para retener a los existentes, son pasos en la dirección correcta pero no ofrecerán alivio inmediato.
United Airlines ha respondido reduciendo su programación, pero esto afecta negativamente a los viajeros que dependen de estas rutas. Para quienes deben viajar en los próximos meses, especialmente durante la temporada alta de verano, las recomendaciones de los expertos incluyen considerar aeropuertos alternativos, planificar con márgenes amplios para conexiones, y mantenerse continuamente informados sobre el estado de sus vuelos. Newark, alguna vez considerado una alternativa conveniente a los congestionados aeropuertos de la ciudad de Nueva York, se ha convertido paradójicamente en un punto a evitar en la planificación de viajes hasta que estos problemas fundamentales sean adecuadamente abordados.
At least 20% of air traffic controllers at Newark International Airport have walked off the job due to chronic understaffing and outdated equipment, the air traffic controllers union said, leading to hundreds of delays and cancellations. https://t.co/wz7JqaSjwS pic.twitter.com/yfoXk7femU
— ABC News (@ABC) May 5, 2025