Mazinger Z: El juguete favorito de los mercados mexicanos

Hoy les llaman bootleg, pero para muchos son los juguetes de mercado que nos compraban si todo salía bien en la escuela.
Boogtlet mexicano de Mazinger Z del 2000 (Foto: Edgar Olivares)

En los días que corren el coleccionismo de juguetes va en aumento, los precios lo demuestran, y es tal su popularidad que hasta los bootleg tiene costos estratosféricos. ¿Quién diría que los juguetes que nos compraban en el mercado se convertirían en finísimas piezas de colección? Lo digo por el costo que llegan a tener, porque el amor con el que los adultos conservamos algunas de estas piezas de batalla (porque los juguetes originales los guardábamos bien) es mucho e incuantificable.

Para nosotros son juguetes de mercado, pero para el resto del mundo se llaman bootlegs. Esta palabra, según lo cuenta el coleccionista y youtuber Rodrigo De Orduña (Madhunter), existe desde finales del siglo XIX y su origen viene del compartimiento escondido dentro de las botas que usaban para contrabandear diferentes cosas, en particular el alcohol, en la época de la prohibición.

En México hemos tenido infinidad de estos productos que se hacen sin licencia, desde las figuras de luchadores como El Santo, Mil Mascaras, El Cavernario, Blue Demon, hecho en el taller del escultor Mario González Márquez, pasando por los superhéroes que subían por una cuerda, las muñecas de papel a las que se les recortaba la ropa, los monstruos y robots de plástico, del cual sin duda el mayor exponente de los últimos 40 años ha sido y será Mazinger Z.

Nacido de la mente de Go Nagai, Mazinger Z dio el salto del manga al anime en 1972, y después de recorrer el mundo llegó a México más de 10 años después, en 1986, y su éxito fue inusitado. Considero que nadie estaba preparado para el violento éxito de Mazinger en México, el público estaba deseoso de consumir cualquier producto con la imagen de Koji, Sayaka, Boss o hasta el pilder, sin que las compañías legales tuvieran la posibilidad de arropar esa necesidad. Afortunadamente (Para los niños) los jugueteros de barrio salieron al quite.

Mazinger Z hecho en México perteneciente a la colección del MUJAM (Foto: MUJAM)

La compañía japonesa Popy Toy Company lanzó en 1973 figuras de Mazinger Z hechos de polietileno. Se vendieron 400,000 unidades en menos de cinco meses. A México no llegó ni una sola, al menos no para vender. Sin embargo, los escultores mexicanos sacaron sus propias versiones del robot gigante y sus enemigos de varios colores y tamaños, todos con toques particulares.

En los mercados era común encontrar figuras de Mazinger Z de todos los tamaños, siento la más popular la de 55 cm, por su tamaño y manufactura. De esta se encontraba una de plástico solado con brazos móviles y otra completamente rígida, había una mas pequeña de 45 cm, también con brazos removibles.

Era común ver que en algunos casos la cara de Mazinger estaba chueca, un defecto de fábrica que a mí en lo personal me gustaba mucho, me daba la idea de que ya le habían puesto sus buenos trancazos alguna Bestia Mecánica del Dr. Hell.

En esta generación ochentera de bootleg mexicanos de Mazinger, se encuentra una de las figuras más buscadas por los coleccionistas mexicanos. Se trata del Mazinger Chispita, recibe su nombre por haber sido fabricado (sin licencia, naturalmente) por la empresa Plásticos Chispita.

No es de todo un Mazinger en forma, sino que la figura es un híbrido entre el robot de Go Nagai y Raideen de la serie Shogun Warriors. Mide aproximadamente 55 centímetros, y es casi imposible de encontrar integro, ya que tenía muchísimas piezas removibles. De acuerdo a Madhunter “hace algunos años se subastó por arriba de los 2 mil dólares, lo compró un coleccionista de Hong Kong”.

Mazinger Chispita (Imagen cortesía de
Madhunter Juguetes Antiguos)

Pero juguetes no fue lo único que fabricaron. Había una amplia gama de souvenirs, camisetas, pijamas, loncheras y cuanto objeto pudiera tener la imagen Mazinger Z en su superficie, incluidas las 8 planillas de calcomanías que podías conseguir en todas las papelerías.

Muchas ferias fabricaron asientos con la figura de Mazinger de fibra de vidrio para muchos juegos mecánicos en los años 80. Aun se pueden ver en algunas ferias de pueblo o de barrio. La fotografía del volantín que verán a continuación la tomé yo atrás de mi casa el años pasado, aunque los colores son diferentes la figura de Mazinger es inconfundible. Estas piezas, según sé, se fabricaban en Chimalhuacan, Estado de México, eran hechas a mano.

Los bootleg mexicanos deben ser entendidos como artesanías, los fabricantes invertían fuertes sumas de dinero para cubrir la demanda que no era atendida por nadie más. Con el tiempo, y los tratados comerciales, llegó la fayuca y luego las piezas directas de Japón, pero dado que siguen siendo muy caras, los juguetes de mercado siguen existiendo.

Boogtlet mexicano de Mazinger Z del 2000 (Foto: Edgar Olivares / Código Espagueti)

Los boogtlets mexicanos de Mazinger se siguen fabricando. Actualmente se están distribuyendo tres colecciones, principalmente, una de piezas mini de plástico duro con luces en el interior (especialmente en Boss Robot), otra mini de plástico transparente, y otra de figuras separadas de plásticos duros y pintados a mano.

Hay otras piezas mexicanas creadas a partir de la colección Mazinger Z: Gigabyte Series que se pueden encontrar en los puestos de tianguis, aunque cada vez son más escasas.

Con el regreso de Mazinger a la televisión en casi toda Latinoamérica a través de bitMe, podríamos ver el regreso y aumento de este tipo de figuras.