La mayoría de nosotros venimos de una generación que en su formación logró ver muchas series de anime, sí, aquellas que fueron todo un auge en la década de los noventa y un ejemplos son Dragon Ball, Sailor Moon, Los Caballeros del Zodiaco, por tan solo mencionar algunas. Pero muchos quizá se casaron con esa idea de las series, que en ocasiones es muy difícil que acepten algo nuevo y tal fue el caso de Trigun Stampede.
Trigun en su momento fue una de las mejores series que muchos millenials actuales pudimos ver, nos encantó demasiado ver a un personaje larguirucho, rubio y además de que tenía algo que lo caracterizaba, exacto, ese peculiar abrigo rojo que se volvió de nuestros atuendos favoritos. Un western bastante futurista que impactó a pesar de que la mayoría de su trama tenga capítulos relleno.
Trigun Stampede se anunció como una propuesta para poder rescatar a uno de los más populares clásicos de la historia del anime y logró su cometido, pues nos dio un nuevo enfoque y una fidelidad no al 100% de lo que nos tocó leer en el manga, pero si se basa totalmente en los hechos que ocurrieron, sin embargo, la revelación de este proyecto no les pareció a muchos.
La esencia de Trigun Stampede en un nuevo enfoque
Cuando comenzó este anime sorprendió bastante, especialmente por la calidad de animación que entregó y muchos que conozco retiraron sus comentarios hechos desde el inicio e incluso de aquellos que mencionaron que carecía de esencia terminaron por cambiar su modo de visión en cuanto a este proyecto. ¿En serio no tenía esencia? Eso no me pareció correcto, especialmente para quienes esperaban algo similar a lo visto hace algunos años y probablemente esperaban algo más lleno de comedia, pero todo al final nos relató que no todos podemos cargar con cosas del pasado, nos puede hacer mucho daño o incluso no nos deja avanzar.
Con esta nueva versión de Vash llegué a empatizar más, pues en esencia mostraba un lado más humano, mostraba un poco más de sentimientos y no los ocultaba tras una sonrisa o alguna tontería que hiciera. Al final eso es lo más importante, el que nosotros como espectadores podamos conectar con algún personaje, es porque algo están haciendo bien con el objetivo de esta historia.
Ahora, dentro de los personajes también está el antagonista y Millions Knives puede ser reconocido como uno de los mejores, deja en claro su objetivo, su propia visión tras algunas experiencias y para él, las cosas que hará de ahora en adelante estarán bien, puede que se vea desde un punto egoísta, pero logras empatizar con él y su odio por la humanidad. Y créeme, son pocas las veces en las que puedes identificarte con un personaje y especialmente si se trata de un villano.
Personalmente, disfrute mucho de esta serie, en el aspecto visual es una joya, combina diferentes estilos en uno solo, como el 3D con el 2D, de una forma que los puedes notar una vez que empiezas a observar cada detalle, entre la arena del planeta desierto o algunos extras que aparecen en uno que otro episodio o bien, como ser testigos de un tipo de animación que nos representa el pasado de Wolfwood, sin duda es algo que se debe reconocer, pues no en todas las historias puedes lograr una conjunción de varios estilos y que se adapten perfectamente a lo que quieres hacer notar.
La versión de Yasuhiro Nightow con Trigun Stampede
Cada episodio es una obra de arte, pues están llenos de escenas increíblemente hermosas que se vuelven una delicia para los ojos, los enfoques y detalles que puedes encontrar en las expresiones de los personajes, también es algo que se disfruta, pues cada atención al detalle reflejan el esfuerzo detrás de la producción. Además de que le sumamos que cuenta con una banda sonora muy disfrutable, ya que es una combinación de música electrónica y orquestal, que van muy bien con el mundo de Trigun, ya sabes, desierto, tecnología, disparos y más.
Por otro lado, cada episodio se conecta, especialmente para saber quién es Vash o tratar de entender sus ideales y puede que se pierda un poco el misterio en cuanto al personaje, pero de esta forma aprendimos a conectar con él o puede que no, ya que sinceramente parte de sus ideales eran algo desesperantes, pero gracias a eso tuvimos una gran historia y un gran enfrentamiento al final de la serie.
Creo que en esta versión de Trigun Stampede, los temas que quería contar Nightow-sensei en un principio se reflejan a la perfección, algunos más complejos que otros, como la justicia, el poder, la moralidad y hasta la redención. Y entre esos nos encontramos dentro de un conflicto entre hermanos, pero no cualquiera, sino uno más profundo gracias al impacto en la crianza que tuvo Rem con ellos, un personaje que tiene un papel fundamental en la historia. Un perfecto equilibrio entre acción y drama, que se siente más auténtica, y no tan llena de ficciones o magia que siempre vemos en las historias, si no es que te apachurra el corazón y te hará sacar lágrimas.
La “fidelidad” por las primeras versiones debería de terminar
En cuánto muchos escuchan que se acerca un remake o una nueva adaptación de una historia ya contada, se desata una locura y en esta caso para el proyecto de Trigun Stampede no fue la excepción, principalmente una de las razones fue que toda la serie la veríamos en un formato de CGI 3D, pues el estudio ya no iba a ser el mismo que en los noventa y Orange tomaría el mando de esto. Sin embargo, este estudio tiene un gran antecedente, Beastars, el cual fue criticado en su estreno por parte de Netflix y nos tacharon de “Furros” por encontrar atractivo a un lobo.
Cuando mencionó que algunos se casan con lo clásico, es porque no están muy abiertos a aceptar una nueva adaptación o propuesta, incluso aunque ya esté en puerta. Otra de las razones de no aceptar este proyecto, también se debió al cambio en el diseño de Vash, alguien más joven y nada parecido al original, pero era claro que sería diferente, ya que el objetivo era contar algo más fiel a lo que nos brindó Nightow-sensei hace algunos años, hacerlo algo más actualizado sin modificar la esencia original.
Por si fuera poco, muchos no estaban convencidos con el hecho de que estos nuevos diseños estuvieran en la pantalla chica y mucho menos no ver a Milly entre los personajes principales, puesto que mucha gente le tomó cariño y claro, como no amar su tierna personalidad, su gran altura y hasta las cosas que llegaba a decir que nos hacía pensar en unas y mil cosas, pero nos encontramos con alguien que ocuparía su lugar o creíamos que sería una versión diferente de ella, Roberto de Niro. Una polémica que no pasó desapercibida antes de su estreno, pero las cosas no se veían mal o al menos en los adelantos en videos o las imágenes conceptuales, todo parecía un trabajo muy bien hecho y planeado, pero el público fue difícil.
Sabemos que dentro de la animación, la evolución siempre está presente y habrá constantes cambios que son inevitables, por ende, el que veamos nuevos diseños son para dos objetivos, atraer a un público más amplio o simplemente tener una actualización para adaptarla a una audiencia más moderna. Y soy honesta, de alguna forma funcionó para que generaciones después de la nuestra se adentrará a conocer más sobre el autor y todo lo que involucra a Trigun, ambas partes salieron ganando.
No negaré que al principio tuve cierto recelo a ver una nueva adaptación de Trigun e incluso comencé a imaginarse qué pasaría si el doblaje no sería el mismo, pero a medida que iban saliendo estos artes conceptuales, llegué a la conclusión de que merecía una oportunidad, un voto de confianza. Digo, no siempre ves producciones que tomen años en hacer algo con animación en CGI, y aunque tuvimos algo similar con Dragon Ball Super: Super Hero, las cosas terminaron siendo de diferente manera. Consideró que es momento de dejar atrás el hecho de que hace algunos años vimos cosas que en su tiempo fueron la sensación y es tiempo de abrir los ojos para ver otras propuestas, uno nunca sabe cuándo alguna de ellas te sorprenderá.
Ahora que fuimos parte del final, todo podría cobrar sentido con respecto de una a otra historia, y hasta considerarlo una precuela, sin embargo, tanto Trigun como Trigun Stampede son independientes una de la otra. Eso sí, cada uno es libre de elegir que ver y que no ver, pero no es correcto empezar a juzgar una obra sin antes haberle dado una oportunidad, estamos en un contexto en el que no hay que temer a lo nuevo o como lo presenten, pues al final un voto de confianza es válido y gracias a ello, fue que Yasuhiro Nightow nos mostró lo que él quería sin descuidar lo que sus fanáticos también pedían.
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