Si pensabas que lo hace mejor que tu porque no se cansa, estás equivocado.

Así es, al igual que los humanos los robots que se ejercitan también generan mucho calor, lo que ocasiona que se genere tensión en sus sistemas y se limite la cantidad de tiempo que pueden estar activos. Entonces, ¿Por qué nosotros podemos aguantar incluso maratones larguísimos? Sencillo, porque sudamos. Nuestra capacidad de generar sudor nos permite enfriar nuestro cuerpo. Investigadores de la Universidad de Tokio del laboratorio JSK decidieron tomar prestado este simple principio para mejorar el rendimiento robótico. Entonces crearon una estructura de metal que puede ser llenada con agua y que se filtre hacia afuera en cantidades controladas cuando el robot está en movimiento.

El equipo creó huesos personalizados a partir de impresiones en 3D de aluminio poroso. El agua se mueve a través de estos canales en forma predecible, y las “glándulas sudoríparas” están situadas cerca de los motores, las piezas que normalmente se sobrecalientan durante la actividad física vigorosa. La unidad puede funcionar durante aproximadamente 12 horas con medio vaso de agua. Las pruebas encontraron que este método era aproximadamente tres veces más eficiente que el de enfriamiento por aire ordinario.

Ahora lo sabemos, ¡gracias glándulas sudoríparas por existir!

vía The Verge

fuente IEEE Spectrum