Los bosques son lugares tranquilos y silenciosos, aunque también llenos de vida en cada uno de sus rincones.

Con esa idea es que los artistas Friedrich van Schoor y Tarek Mawad pasaron seis semanas en las profundidades de un bosque, donde crearon una pieza inspirada en el fenómeno natural de la bioluminiscencia.

Árboles, hojas, hongos e insectos se “encienden” en distintos colores, gracias a un experimento de video mapping en el que hasta las más ínfimas criaturas son parte del espectáculo. Si quieren conocer más del proyecto, pueden hacerlo en esta página.