La Fundación Bill y Melinda Gates dedica parte de sus recursos a financiar iniciativas que buscan solucionar grandes problemas mundiales, como la falta de agua potable.

Actualmente se estima que unos 2,500 millones de personas no tienen acceso a agua limpia, por lo que Bill Gates y compañía han puesto el ojo en un proyecto conocido como Janicki Omniprocessor. En términos simples, se trata de una enorme máquina que toma desperdicios residuales y los transforma en agua potable, generando en el proceso electricidad, que sirve para generar recursos y lograr así que el proyecto sea sustentable.

El sistema funciona gracias a un mecanismo que separa los sólidos del agua evaporada, para luego enfriar el gas y pasarlo por un procedimiento de filtración. Así, el Janicki Omniprocessor promete ofrecer agua potable lista para el consumo humano.

Y para demostrar la confianza que tiene la Fundación en esta iniciativa, el mismísimo Bill Gates decidió tomarse un trago de agua recién salida de la máquina, sabiendo que no hace mucho ese líquido había sido extraído de un pedazo de lodo y heces. Hay que predicar con el ejemplo, Bill.