El tiburón blanco es uno de los depredadores más bellos y letales del planeta. En México, la Isla Guadalupe sirve como lugar de caza para estos animales, por lo que científicos del Instituto Oceanográfico Woods Hole decidieron estudiar su comportamiento en aguas mexicanas.

Para realizar su trabajo los investigadores ocuparon a REMUS, un vehículo submarino con cámaras que es capaz de moverse de forma autónoma, y así seguir a los escualos previamente etiquetados con un pequeño aparato que produce pulsos de audio. Para sorpresa de los científicos, el robot no sólo consiguió documentar el movimiento de estos fantásticos peces, sino también ser lo suficientemente atractivo para que los tiburones se lanzaran al ataque.

Luego de recuperar el material en video, se pudo determinar que el tiburón blanco se sumerge en aguas profundas para luego subir rápidamente y sorprender a su presa con una gran mordida. Al ver los daños del REMUS causados por los ataques, uno de los investigadores señala que incluso con un cincel y un martillo sería imposible hacerle esas fisuras al vehículo.