Los japoneses siempre están un paso adelante en tecnología. Prueba de ello son los robots humanoides que se presentaron esta semana en el Museo Nacional de Ciencia Emergente e Innovación (conocido como Miraikan) de Japón, cuya principal característica es su increíble –y terrorífico– realismo.

El responsable del proyecto es Hiroshi Ishiguro, un profesor de la Universidad de Osaka, quien ha trabajado durante años en este tipo de androides e incluso ha creado una réplica robótica de sí mismo. La idea es que estos nuevos autómatas (una mujer joven llamada Kodomoroid y versión adulta de nombre Ontonaroid) sirvan como guías para los visitantes al museo Miraikan, ya que son capaces de recitar textos, contestar algunas preguntas y según su creador, hasta poseen cierto “sentido del humor”.

Llámenme anticuado, pero yo sigo prefiriendo la atención de un guía de carne y hueso.