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The Happytime Murders es una película divertida, extraña, arriesgada y, sin embargo, profundamente predecible y falta de imaginación.

The Happytime Murders es una película divertida, extraña, arriesgada y, sin embargo, profundamente predecible y falta de imaginación.

La película admite, con bastante descaro, que no está interesada en la originalidad. Eso no es malo, en lo absoluto. Lo que sucede es que esta cinta no puede igualar, en lo más mínimo, la genialidad de las películas que homenajea. En ese sentido, acaba siendo una copia sosa de algo que ya habíamos visto.

Eso no quita que la cinta dirigida por el hijo del gran Jim Henson sea divertida, ligera y perfectamente disfrutable. Pero es una oportunidad fallida para inyectarle nueva vitalidad a un género de películas que tuvieron un breve apogeo en los ochenta y noventa y que, desgraciadamente, se perdieron entre otros viejos recuerdos.

(STXfilms)

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El viejo detectivesco

The Happytime Murders está situada en un universo ficticio en el que las marionetas y los hombres conviven todos los días. Por ciertas insinuaciones y juegos de contexto sabemos que las marionetas vivieron oprimidas durante mucho tiempo, obligadas a hacer reír, amenizar, bailar y cantar para la diversión de los humanos. Ahora, en tiempos más prósperos, las marionetas son libres pero marginales, empujadas a las drogas, el sexo y el crimen. Y cualquier relación racial con la realidad americana queda suficientemente subrayada.

En este mundo encontramos a Phil Philips (interpretado por el mítico titiritero Bill Barretta), un peluche que trabaja como detective privado y que lucha diariamente, entre cigarrillos y alcohol, para olvidar un terrible error del pasado. Phil fue el primer peluche en ser condecorado como policía pero, por una mala decisión, acabó provocando una herida fatal en su compañera Connie Edwards (Melissa McCarthy). Edwards sobrevivió apenas con un hígado de peluche y una adicción al azúcar (que en este universo es una droga equivalente a la heroína para los peluches), pero Phil quedó para siempre salpicado de ridículo y culpa.

Ahora, Phil y Edwards deberán juntarse de nuevo para resolver un misterio que los afecta a ambos: los actores del programa noventero The Happytime, en el que actuaba Larry Shenanigans Philips, hermano de Phil, empiezan a aparecer muertos en circunstancias sospechosas. Por la cercanía que ambos tenían con Larry y sus amigos en tiempos mejores, la pareja dispareja de detectives sorteará peligros y amenazas para desentrañar el misterio detrás de estos asesinatos.

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Los clichés reutilizados

La fórmula es conocida: una mezcla de hardboiled noir, una trama detectivesca sencilla, actores de carne y hueso junto a personajes fantásticos en un mismo universo, misterio, un asesinato que resolver, femmes fatales, el mundo del espectáculo, rincones oscuros y alivios cómicos. Es la misma fórmula que vimos, de una forma u otra, en Who Framed Roger Rabbit? y Cool World con el espíritu ligero de Enchanted mezclado con la prosaica herencia de Fritz the Cat y Meet the Feebles.

El elemento de noir detectivesco viene desde los elementos más cliché: la narración en voz en off de un detective desahuciado, la oficina en claroscuros, la femme fatale seductora, el misterio de un asesinato, el saxofón. El elemento del buddy cop viene en el mismo empaque de pareja dispareja, alivio cómico y odio que se convierte en amor entre compañeros. La comedia viene de elementos absurdos y el abuso, por momentos excesivo, del shock que provoca ver a marionetas como las de Los Muppets inhalando drogas y masturbando vacas (y en las vacas masturbadas es fácil reconocer un guiño evidente a Peter Jackson).

La trama de la cinta no es, entonces, algo particularmente original. Tampoco lo son los medios que utiliza: la mezcla conocida de medios infantiles para una trama violentamente adulta, los juegos genéricos, la actuación de las marionetas y el estilo de comedia con Melissa McCarthy haciendo de Melissa McCarthy y Maya Rudolph haciendo de Maya Rudolph, se sienten como algo gastado.

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Eso no quiere decir que la cinta no tenga sus originalidades. Al adaptar la idea de Who Framed Roger Rabbit? sobre un gore en otra especie (las caricaturas, por ejemplo, derritiéndose en ácido), la cinta crea una anatomía de los peluches que es bastante interesante. Siguiendo esta idea, vemos a Melissa McCarthy adicta al azúcar por su hígado de peluche, masacres de marionetas con felpa embarrada en las paredes y una grotesca muestra de la eyaculación plástica.

Al mismo tiempo, la creación de esta anatomía en los peluches permite hacer el único comentario social verdaderamente interesante de la cinta: un comentario sobre la industria del entretenimiento, la cultura de las drogas, el celo con el que amamos y la velocidad con la que olvidamos, un comentario que es muy poco para salvar una película sin inventiva.

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Las oportunidades perdidas

The Happytime Murder está muy consciente de su falta de originalidad: sabe que hace una recopilación de otras cintas, sabe que homenajea -en varias ocasiones- a Meet the Feebles, sabe que explota una fórmula cómica despreciativa que Melissa McCarthy domina (hay como quinientos chistes sobre lo masculina que es). Pero esta autoconsciencia no disculpa su rampante falta de inventividad.

El único lugar en donde vemos que la autoconsciencia de la cinta puede provocar algo interesante es en la relación que tiene Brian Henson con el legado de su padre. En este universo, las marionetas tuvieron una época de apogeo, fueron populares mientras fueron entretenimiento. Ahora, son un desecho, un recuerdo de otra época, maltratadas por todos, menospreciadas, obligadas a trabajos indignantes como bailar en la calle por unos centavos.

La idea aquí podría ser, en un principio, la de una lectura sobre un fenómeno racial. De cómo el entretenimiento y la mayoría blanca se adueñó de la cultura afroamericana mientras segregaba a su población a la violencia, la miseria y las drogas. Sería el subtexto del gran auge del Hip-Hop en los años noventa mientras la epidemia del crack destruía a comunidades enteras. Pero hay otra lectura posible que me parece más pertinente en el contexto de esta cinta.

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La idea aquí es que Brian Henson está haciendo una lectura sobre cómo Hollywood ha tratado a Los Muppets. Estos seres ficticios fueron tremendamente queridos durante mucho tiempo, en particular, durante la época dorada de su programa en los ochenta y los noventa. Pero, poco a poco, su popularidad declinó en los cambios generacionales y la hiperactividad del entretenimiento. Por eso, las últimas películas de Los Muppets fueron apreciadas por algunos críticos nostálgicos, pero no lograron el hype que solían tener.

La vulgaridad de esta película sería entonces un reclamo para volver relevante el entretenimiento con marionetas. Henson ha tenido que pasar de hacer joyas infantiles como Labyrinth (que actuó bajo la dirección de su padre) a tener un show de bajo perfil con improvisaciones para adultos con marionetas como Puppet Up! (Uncensored).

El show para adultos de Henson es algo bastante extraño que no ha trascendido en el mundo de la comedia. Yo creo, principalmente, porque mezcla elementos muy ñoños (en el sentido despreciativo de la palabra) como el improv comedy y el puppeteering, con entretenimiento para adultos que se quiere pícaro. Puppet Up! (Uncensored) es una mala mezcla de tonos que se combinan bien en otros lados: ahí en donde funciona la lectura política ñoña de Team America, ahí en donde funciona la vulgaridad ñoña de Deadpool, ahí en donde es repugnante y violento lo prosaico de Meet the Feebles, Poppet Up! y, por extensión, The Happytime Murders, se estancan.

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En esta cinta, Brian Henson pudo hacer un intrigante comentario cultural sobre el legado de su padre, pudo llegar hasta las entrañas de una crítica a Hollywood y pudo salvar, así, una cinta que pecaba de simpleza. En vez de eso, intentó integrar la ligereza ñoña de su programa de televisión con una trama estereotípica. Y el resultado, por más que sea divertido, es finalmente, un experimento fallido.

The Happytime Murders no logra ninguno de los cometidos que tenía, fuera de incluir algunos chistes en una trama más o menos coherente. La actuación de los muñecos es interesante, la comedia funciona por momentos, pero no hay ningún trasfondo, ninguna propuesta verdaderamente única, ninguna crítica, ninguna espesura. En esta cinta todo es superficie y se desperdicia una oportunidad única para revivir un género olvidado.

El contraste de la ficción más evidente con la realidad crítica siempre ha sido interesante. Pero, para que esta mezcla funcione, es necesario que haya, justamente, algo crítico, que alguna actitud común se desautomatice, que algo se señale. The Happytime Murders no logra pasar de sus referencias, su comedia de improvisación y la rareza de sus marionetas para transmitir algo sobre el mundo podrido que habitamos. Con eso, es simplemente un espejo mediocre para una realidad que rebasa propuestas que se quieren irreverentes con el grotesco cotidiano de la sociedad estadounidense.

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Lo bueno
  • La actuación de marionetas en pantalla verde.
  • Que la cinta es, finalmente, divertida.
  • El contexto de las drogas tras bambalinas de una minoría.
  • La idea del desecho de Los Muppets en Hollywood.
  • El rinoceronte hermoso.
  • Las referencias a Meet the Feebles.
  • El título que le pusieron en España… no se lo pierdan.
Lo malo
  • Que la cinta no logra cumplir todo su potencial.
  • Que algunas bromas se extienden de más.
  • Que la sorpresa y la originalidad de este mundo se desgastan rápido.
  • Que no hace nada nuevo y no mejora las influencias que cita.
  • Que no hay una verdadera crítica detrás de la cinta.
  • Que ciertos comediantes están estancados en su mismo tipo de comedia.
  • Que, a pesar de ser irreverente, es una cinta que se va por lo seguro.
Veredicto

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The Happytime Murders es una cinta divertida, no me malentiendan. Me la pasé muy bien viéndola y, salvo unos gags que se extienden demasiado, es bastante cómica. El problema es que este tipo de cintas siempre traían un carisma aparte. La comparación con las locuras de Peter Jackson y la ternura amorosa de regreso a la infancia que significó Who Framed Roger Rabbit? (que son sus dos influencias más fuertes) muestra que esta película se queda corta en sus intenciones. Si hubiera cerrado una crítica al trato y olvido de Los Muppets, otra cosa hubiera sido. Pero, como tal, la cinta de Brian Henson es una oportunidad perdida que, por más que se esfuerza, no tiene la madera de culto de sus inspiraciones.

Título: The Happytime Murders.

Duración: 91 min.

Director: Brian Henson.

Elenco: Bill Barretta,Melissa McCarthy, Maya Rudolph, Joel McHale, Elizabeth Banks.

País: Estados Unidos.

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