Reseña – Age of Empires IV, la clase de historia más impresionante de toda tu vida

| 26 de octubre de 2021
Age of Empires IV puede ser la gran sorpresa de Xbox Game Pass en 2021.

Muchos años antes de clavarme por completo con los videojuegos, en mi primer PC llegué a jugar Age of Empires II y Age of Mythologies. No tenía GameCube, PS2 o Xbox, solo un mouse y teclado marca DELL y una hora de juego después de la novela de las 4. No sentía que estaba jugando un videojuego, pues ese hábito lo relacionaba únicamente con mi Play o Game Boy Color, y a pesar de lo bien que me la pasaba, suelo olvidar ambos juegos cuando hago un recuento de los títulos que me marcaron como jugador.

Sin embargo, cuando la magia de los videojuegos de PC tuvo efecto en mi vida fue con Star Wars: Galactic Battlegrounds, un RTS (juego de estrategia en tiempo real, por sus siglas en inglés) a cargo de los creadores de Age of Empires, Ensemble Studios. En este título, prácticamente jugabas la historia de Star Wars, incluyendo lo que pasaba entre los episodios de la trilogía original y hasta Episodio I. Fue ahí donde ya no solo podía jugar una hora por día, pues la épica trama de La Guerra de las Galaxias se presta perfecto para un juego en donde uno puede tomar el control completo de cualquier personaje, bestia o vehículo disponible. Fue ahí donde entendí cómo funcionan los RTS y donde supe que los amaría toda la vida.

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Después de Battlegrounds conseguí mi Xbox, 360 y demás consolas, por lo que me fui alejando de la PC y de los RTS; salvo por aquel bello intento de llevar la frenética acción de la estrategia en tiempo real a consolas con Halo Wars…per jugar un RTS en consolas no es la mejor opción. Fue hasta hace relativamente poco que pude hacerme de una PC Gamer y una de mis primeras compras en Steam fue Age of Mythology: Extended Edition, y un par de años después regresé a Age of Empires II a través de Xbox Game Pass… pero nunca se sintió igual. Ambos juegos se trabajaron increíble, pero no había esa emoción de principios de los 2000 con mi vieja computadora Dell.

Por suerte, Age of Empires IV (AoE 4), a cargo de Relic Entertainment y World’s Edge, tiene el feeling completo del juego clásico de Ensemble Studios, con un diseño de producción que encanta a la vista y un ritmo que se acopla perfecto al gameplay para convertirse en uno de los juegos más adictivos de todo 2021. Xbox está a la espera de Forza Horizon 5 y Halo Infinite, pero no hay duda que Age of Empires puede ser la gran sorpresa del año para la marca y un fuerte contendiente a lo mejor que se puede encontrar en PC por parte de Xbox Game Pass.

El Arte de la Guerra

Age of Empires IV se desarrolla en dos ambientes completamente diferentes, pero que se complementan uno al otro: campaña y multijugador. Dentro del primero tenemos cuatro diferentes historias protagonizadas por ingleses, franceses, mongoles y los rus; sin embargo, hay un total de ocho civilizaciones disponibles para jugar, por lo que podemos sumar a los chinos, el sultanato de Delhi, la Dinastía Abbasí y el Sacro Imperio Romando entre las posibilidades para una partida. Por lo tanto, jugamos dentro de hechos históricos ocurridos durante la Edad Media. Mientras que en el multijugador tendremos a estas ocho civilizaciones listas para entrar en conflictos con cualquier jugador del mundo.

Adentrarse a la campaña es prácticamente aventurarse por un tutorial de más de 30 horas de juego, donde tendremos la oportunidad de entender a detalle cómo funcionan las unidades disponibles, la recolección de materiales y el desarrollo de cada civilización. Todo bajo circunstancias “reales”, donde podemos perder una misión y con ello la última hora de juego o en donde quedamos acorralados por un enemigo que podría parecernos invencible. Por lo tanto, es recomendable entrar a cualquiera de las cuatro campañas con un poco de experiencia en la serie o de lo contrario jugar los tutoriales predeterminados en donde no hay necesidad de frustrarnos ante la adversidades.

Una vez que elegimos alguna de las campañas, Age of Empires IV comienza a introducirnos por la historia a través de una suerte de documental que bien podríamos encontrar en History Channel cualquier día de la semana. A través de animaciones que se desarrollan en pergaminos, videos de las zonas en guerra en la actualidad y recreaciones de los ejércitos y sus principales protagonistas, Relic Entertainment Y World’s Edge nos adentran a la historia para no solo llegar a controlar unidades diminutas y un montón de caballos, sino para entender qué estaba en juego y, sobre todo, quienes somos dentro de este conflicto.

Teniendo en cuenta que Age of Empires es un homenaje a todos estos eventos históricos, la decisión que ha tomado Microsoft para invertir de forma indiscriminada en los contenidos audiovisuales del juego es tan precisa como encantadora, pues no solo le da profundidad al juego, sino que brinda detalles únicos a la experiencia. Esta idea no es nueva, desde Halo 4 y Forward Unto Dawn o las apariciones de los miembros de Top Gear en Forza MotorSport, Xbox ha intentado que sus productos vayan más allá de los videojuegos y para AoE 4 la inclusión de estas piezas documentales engrandecen la obra por completo.

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Tras la pequeña lección de historia, el gameplay de Age of Empires nos deja entrar en contacto con todos los protagonistas que acabamos de conocer y hasta podemos imaginar qué tipo de conflicto nos espera y cómo debemos responder al reto. La narración del documental se mantiene durante los momentos más importantes del gameplay, señalando los movimientos que dan pie a una nueva etapa del conflicto o la llegada de nuevos personajes importantes. Todo este camino apunta a una construcción más ágil y emocionante de la campaña, siendo fácilmente la lección de historia más emocionante de todas.

La flecha y el arco, epítome de la tecnología militar

Si ya has jugado a Age of Empires no hay mucho que explicar dentro del gameplay: tienes aldeanos; los pones a trabajar recursos como comida, piedra, oro y madera; construyes edificios; construyes un ejército; y te lanzas a atacar al enemigo para destruir su territorio y todo lo que mueva. En esencia eso podría describir muy bien a la cuarta entrega e incluso a todos sus antecesores. Pero no todo es tan sencillo, por lo que la “estrategia en tiempo real”, requiere mucho más que un ejército gigantesco o miles de recursos disponibles.

Si nos centramos en las campañas, Age of Empires nos invita a explorar todas las posibilidades de vehículos y armamento, siempre y cuando hayamos construido una buena fortaleza. De entrada tenemos que protegernos, lo que implica que nuestros aldeanos deben dividirse entre los que construyen gigantes barreras y los que dedicarán el resto de sus vidas a talar árboles y picar piedra. Una vez que establecimos las defensas hay que comenzar a generar soldados, principalmente arqueros (o al menos esa sería mi sugerencia) para atacar desde lejos, siempre procurando mantener la ventaja numérica.

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Posteriormente llega la hora del reconocimiento, aunque en la campaña generalmente sabemos a qué nos enfrentamos, por lo que este punto puede ser opcional. Después llega la hora de la estrategia, dependiendo del enemigo será mejor un ataque en masa con cientos de unidades o un ataque por partes en donde los vehículos de asedio toman la delantera. Para este punto hay una cosa a tener en cuenta: las murallas. Quizá es por el conflicto entre mongoles y chinos que se incluye en la campaña, pero Age of Empires IV está sobrado de enormes barreras que dividen a los ejércitos, y que nos pueden dar tiempo para construir o frenar en seco nuestras ambiciones.

Gracias a las fortificaciones que rodean a los héroes o lugares que debemos destruir, podemos tomarnos nuestro tiempo para desarrollar a nuestra civilización, cambiar de era, y alcanzar un nivel que nos permita no solo crear arqueros y lanceros, sino también catapultas, cañones y trabuquetes, y hasta reforzar a las unidades de terrestres con mejores armas y armaduras. Desarrollar un ejército es tan importante como construir vehículos que nos permitan un ataque más poderoso y bien pensado. Por ejemplo, si detrás de la muralla se encuentra un edificio que debemos destruir, lo ideal es avanzar con una buena cantidad de arietes para derribar todos los muros, mientras los arqueros le disparan a sus contrapartes en lo más alto de las construcciones enemigas.

Aunque parece bastante lógico, dentro de la batalla hay varias cosas que sortear, sobre todo a la hora de poner orden a las tropas y evitar que los errores del juego te dejen indefenso. Siguiendo el mismo ejemplo, una vez que los arietes hayan destruido los muros se toparán con una ciudad que da poca movilidad a los vehículos, así que tienes que indicar bien cuál es el siguiente objetivo o las máquinas se quedarán estorbando a las unidades a pie que necesitan entrar para defender a esas unidades que te están impidiendo el paso. Si por alguna razón hay poco escenario disponible y muchas unidades, el caso reinará y perderás por culpa de movimientos torpes y mal calculados.

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Claro que también hay batallas en campo abierto, donde es posible poner a pelear un montón de unidades desde diferentes ángulos, pero los momentos más álgidos de la campaña se dan en lugares confinados por enormes murallas, a los que debemos entrar por la fuerza y con suficientes unidades para no perder tiempo en batallas pequeñas. Sin embargo, la dificultad del juego te obliga a estar atento siempre, pues el enemigo no esperará a que construyas todo lo que necesitas para hacerlo caer y casi siempre tendrás visitas en flancos que no esperas y con resultados que podrían mermar rápidamente tu ejército.

Defender unidades es tan importante como defender tu territorio, por lo que además de cuidar el desarrollo militar, también hay que desarrollar toda una fortaleza en casa, sobre todo pensando en un futuro encuentro en línea. Dentro de las campañas el cambio de era no tiene un énfasis tan prominente como el desarrollo de ciertas unidades y vehículos, pero es esencial para construir mejores defensas y proteger la ciudad mientras desarrollas arqueros y arietes al por mayor. Así que sí, obtener recursos como loco es una prioridad, la más importante de todas, incluso cuando parece que la victoria está cerca.

La buena noticia es que la dificultad va in crescendo y tendrás un par de misiones para adaptarte a los menús, unidades y desarrollo de tu civilización. Al principio puede ser un poco confuso encontrar la unidad o edificio que debes construir, sobre todo cuando llega la hora de desarrollar mejores tecnologías para el asedio o el ejército, pero con un poco de paciencia y varias horas de juego eso dejará de ser un problema. Para agilizar esta parte, puedes entrar en la zona de Arte de la Guerra o en Escaramuzas, donde podrás enfrentarte a retos especiales diseñados para sacar provecho a ciertas características del gameplay contra la IA.

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Importante señalar que aprender a jugar no depende únicamente de entender cómo funcionan las unidades o cómo avanzar rápidamente para conseguir mejores armaduras, flechas con fuego o máquinas más poderosas. Aprender a jugar tiene que ver más con conocer a las civilizaciones y sus usos y costumbres; por la narrativa de las campañas, las más vistosas son los ingleses y los mongoles. Los primeros con un orden muy claro para el desarrollo de unidades y la evolución de sus máquinas y posibilidades de ataque. Hay un sentido del orden muy claro en su desarrollo y no hay mucho con lo que podamos experimentar, son la parte clásica y funcional.

Por otro lado, los mogoles son menos complejos en su desarrollo, pero con una enorme fuerza bruta en cada una de sus unidades y construcciones. Sin embargo, su mayor cambio apela a la historia, por lo que su obtención de recursos no depende de tener a decenas de aldeanos picando piedra, sino de su poder destructivo. Entre más edificios destruyas con los mongoles más recursos obtienes. Incluso en movilidad resultan ser más ágiles, con edificios que se pueden compactar para transportarse a cualquier parte del mapa. Ambos elementos combinados hacen que un ejército mongol pueda tomar recursos y destruir enemigos en un solo ataque, y hasta terminan estableciéndose a las afueras de la fortaleza enemiga, esperando atacar en cuanto tengan más elementos disponibles.

Independientemente de cuánto entrenes, hay cosas que solo funcionan en la campaña con fines históricos como un retirada fingida o acorralar a un puñado de soldados enemigos en el bosque, y es que más allá de que la persona con la que juegues en línea haya pasado esa parte de la campaña… la realidad es que esas estrategias son absurdas en un juego de esta naturaleza (si me equivocó me encantaría ver esa partida). Conocer a tus unidades te da una idea de lo que tiene el rival, los cambios entre cada civilización son más estéticos que funcionales, y salvo algunas excepciones como elefantes o arqueros a caballos, la mayoría de unidades tiene un contraparte en cualquiera de las civilizaciones.

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Una vez identificadas las características de cada civilización, o al menos el potencial de tu favorita, llegó la hora de sacarle provecho, practicar e intentar pasar por el multijugador para poner a prueba lo aprendido. También puedes apoyarte de la IA para afinar tus habilidades como estratega, pero el verdadero reto está en una partida contra otro ser humano… por más larga y frustrante que pueda resultar.

La Era de los Imperios: 2021

Ya mencioné la enorme producción a modo de documental con la que Microsoft adorna bellamente el trabajo de Relic Entertainment y World’s Edge, por lo que ahora toca el turno para repasar los elementos técnicos dentro del gameplay. Age of Empires IV no quiere ser el próximo referente gráfico de los RTS, pero se ve lo suficientemente bien como para no decepcionar a los entusiastas de la PC Master Race.

Para la reseña tuve la oportunidad de jugar con una RTX 2080TI en combinación con un procesador Intel i7-10700K y 16GB de RAM. Más que suficientes para obtener una experiencia completa a 1080p y 60FPS. Lo único que pude notar fue algo de popping mientras el escenario se desplegaba antes de comenzar la partida, pero me parece que nunca se repitió durante el juego. Definitivamente tiene que ver con la poca exigencia del juego, pero eso no deja atrás el buen desempeño del mismo en su versión de Steam (espero que en Xbox Game Pass se comporté igual).

Como mencioné más arriba, las unidades disponibles no presentan cambios drásticos entre las civilizaciones, por lo que los gráficos juegan un papel fundamental a la hora de identificar a tus unidades en el campo de batalla. Con la ruedita del mouse tienes un zoom bastante funcional para poder identificar mejor a tus soldados, y aunque podría acercarte un poco más, lo que nos muestra nos deja en claro quién va ganando y cuantos enemigos quedan, incluso puedes dirigir tu ataque con facilidad a los que se quedan ocultos entre tus caballos.

Por otro lado, la variedad de escenarios también ayuda a que el juego sea más interesante y menos monótono con neblina, nubes que hacen sombras en los suelos y días soleados que seguro son la muerte para los aldeanos que tienes recolectando oro. Todos estos detalles se ven bien dentro del juego, con buena iluminación, luces, sombras y suficientes elementos para sentir que el terreno que estás por invadir tiene vida más allá del enemigo. Ya sea que quieras destruir todo el pueblo o acabar con todo el bosque recolectando madera, AoE 4 no deja nada a la imaginación.

Sobre esa misma línea, la banda sonora nos transporta a la clásica feria del renacimiento que tanto podemos ver en series y caricaturas, con instrumentos de la época dando vida a los enfrentamientos y amenizando los pequeños lapsos de paz en donde solo el ruido de una nueva unidad creada interrumpe la melodía. Por otro lado, la narración en español latino (e incluso en español de España) le da el toque final a toda la experiencia de documental, incluso cuando esta voz da pistas dentro de la campaña. En general todo el trabajo de voz que se hizo para México y Latinoamérica ayuda a que la experiencia sea más completa… y le da una que otra lección a los documentales de la televisión con las voces de Bob Esponja.

Lo bueno
  • Gameplay clásico
  • Nivel de producción para los documentales
  • Cuatro campañas emocionantes
  • Voces en español latino
  • Día uno en Xbox Game Pass
Lo malo
  • Cada que guarda partida se traba
  • Menos civilizaciones disponibles
  • Le tuve que bajar a la dificultad para poder acabar la reseña 🙁
Veredicto

Age of Empires IV es una agradable sorpresa, sobre todo porque desde hace más de 15 años la serie no hacía acto de presencia en la vida de los PC Gamers. Microsoft apostó por un tratamiento AAA en esta obra, sin medir presupuesto para sacar adelante el juego y las piezas documentales, así como en una supervisión minuciosa para que ambos elementos puedan funcionar en conjunto. Pero lo mejor de todo es que la esencia de Ensemble Studios se mantiene, con suficiente dificultad para querer matar a todas nuestras unidades de un solo comando o para no dejar de jugar hasta ganar una partida a la máquina sin bajar la dificultad. Age of Empires IV llegó para quedarse en nuestro disco duro y es un gran pretexto para pagar Xbox Game Pass en PC o subir a Ultimate la suscripción que ya tenemos.

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