Reseña – El Misterio de Soho (Last Night in Soho), Edgar Wright maduró, pero sin perder el estilo

| 28 de octubre de 2021
Last Night in Soho y la fría mirada a un pasado que no fue tan hermoso.

La nostalgia que sentimos por el pasado nos hace olvidar lo cruel y oscuro que era el mundo. Bajo dicha premisa, Edgar Wright se aventura en un thriller psicológico con tintes clásicos, fantasmas y hasta pequeños viajes en el tiempo. Sin embargo, las características más aplaudidas del director se mantienen para dar un aire de frescura a la película, y servir de acompañante para las poderosas actuaciones de sus dos protagonistas.

Eloise (Thomasin McKenzie) es una joven aspirante a diseñadora de modas atrapada en la década de los sesenta. Su forma de vestir, ademanes, y la música que escucha no solo le han forjado una personalidad envidiable, sino que además le sirven como un refugio ante la soledad y el abrumador siglo XXI. Ellie ha vivido toda su vida en un pequeño pueblo, pero tras ser aceptada en la Universidad tendrá que dar un paso adelante y enfrentar cara a cara a Londres, lugar del que toda su vida le han advertido. La madre de Ellie intentó vivir el mismo sueño, pero Londres fue demasiado para ella y acabó suicidándose. Dicho evento ha repercutido de forma inesperada en Ellie, quien en ocasiones se encuentra con su madre muerta a través de un sexto sentido que suele someterla en los momentos menos oportunos.

Tras mudarse a Londres para comenzar su vida universitaria, Ellie descubre que las visiones de su madre son solo un pequeño problema en comparación de los peligros que enfrenta cualquier mujer en una ciudad de tal magnitud, con un énfasis particular en el acoso y en el bullying; a un nivel tan frustrante como el de Daniel LaRusso en Karate Kid. Ante su nueva y problemática situación, Ellie abandona el campus y se muda a un viejo apartamento en Soho, donde ni siquiera el intenso neón que se asoma por su ventana le impide disfrutar de este segundo aire.

Universal Pictures

Durante su primera noche en este nuevo apartamento, Ellie es absorbida por los recuerdos de Sandie, una joven cantante de la década de los sesenta que vivió en ese mismo departamento varios años atrás. Sandie (Anya Taylor-Joy) le muestra a nuestra protagonista una vida de ensueño, donde la música y el baile predominan por completo, y el amor se asoma de forma enternecedora. Sin embargo, el pasar de las noches podemos ver que el glamour y la música, son la fachada de las más crueles perversiones de una época dorada para el crimen, las drogas y la manipulación. Los sueños se han convertido en pesadillas, y Ellie buscará la forma de hacerle justicia al pasado.

Edgar Wright toma de aquí y de allá para que la cinta pase por diferentes etapas, sin descuidar la trama fantasmal alrededor de Ellie y Sandie, pero dando tiempo la espectador de encontrar un poco de comedia romántica y un misterio más detectivesco que no solo apunta a sucesos paranormales. Last Night in Soho se siente más madura que cualquier otra película del director, incluso por encima del drama y las secuencias de acción de Baby Driver. Esto tiene que ver directamente con que todo lo que rodea a las protagonistas es más real y perturbador, sobre todo cuando la cinta pasa de sueños y fantasmas, al retrato oscuro de Londres en los sesenta.

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Tanto Thomasin McKenzie como Anya Taylor-Joy experimentan un viaje típico en el cine de horror clásico, donde el sueño se convierte en pesadilla y cualquier rincón oscuro es una señal de alerta. Sin embargo, la forma en que Wright construye la atmósfera del Londres actual y sesentero, así como da paso a la historia mientras intenta confundir al respetable, es lo que le da una personalidad especial a la cinta dentro del género, así como en la filmografía del director. Nuevamente es la música la que nos lleva de un lado a otro, conservando por completo el homenaje a los sesenta, pero con la curaduría perfecta para no desentonar con la edad y el entorno de la protagonista; igual que en Baby Driver, es música que suena mejor dentro del montaje final que como una playlist de Spotify.

También nos encontramos con una cámara poco convencional para mostrar secuencias sagaces que dejan en claro la decadencia de los personajes y la perversión que ocultan los antros y bares londinenses; tomas que incluso recuerdan lo arriesgado y dinámico de Scott Pilgrim, pero con un trasfondo totalmente distinto. Puede que la promoción de la película le dé prioridad a los afiches clásicos, como si nos fuéramos a encontrar con una cinta de Audrey Hepburn, pero en realidad, Last Night in Soho abraza los peligros de la actualidad para moverse con soltura en 2021.

Existe una innegable magia en pantalla cuando vemos a Anya Taylor-Joy en sus ostentosos vestidos con colores brillantes, mientras el humo del cigarro se disipa, pero es Thomasin McKenzie la que nos atrapa por su personalidad, estilo y, sobre todo, por lo que tiene que enfrentar a lo largo de la trama. Ellie es la protagonista de la historia, el personaje al que debemos prestarle atención y el que deja en evidencia que el glamour debe analizarse a profundidad antes de rendirle culto solo por la inercia de la nostalgia. Incluso al final, cuando la película se apresura un poco para despejar el misterio y las soluciones parecen obvias, es Ellie la que nos mantiene atentos al desarrollo. Hasta duele que la protagonista pareciera sucumbir ante una movida misógina de Edgar Wright en los momentos finales, que afortunadamente no pasó a mayores y solo queda como un trago amargo para el desarrollo de la protagonista.

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Lo bueno
  • Thomasin McKenzie y Anya Taylor-Joy
  • Banda sonora sesentera
  • Edgar Wright contando historias más maduras
Lo malo
  • Final que puede resultar predecible
  • Queda muy cerca de un acto misógino que podría desvirtuar el final
Veredicto

Last Night in Soho nos hace ver el pasado con otros ojos, sin dejar atrás el encanto y misticismo de la época. Y eso mismo sucede con el director, quien se sabe maduro para contar una historia más atrevida y con menos humor que en sus anteriores proyectos, pero colocando su marca en cada pieza que compone este enorme rompecabezas de terror paranormal. Definitivamente la película para sacarle provecho a la temporada spooky.

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