Reseña: Atomicrops – un caótico y divertido shooter de farmeo

| 25 de septiembre de 2020
Atomicrops es una extraña mezcla entre un shooter y un simulador de farmeo que entrega una experiencia única. Esta es nuestra reseña

La industria de los indie games siempre sorprende con cosas que de no estar ahí no veríamos jamás. Atomicrops es una de ella, trayendo consigo un shooter del estilo top-down combinado con mecánicas de farming que trae consigo un videojuego lleno de caos, pero sobre todo de diversión.

Los shooters de este tipo y los simuladores de farmeo no son precisamente dos mundos muy compatibles. En realidad, son dos tipos de juegos que, en sus raíces, están asentados en dos tipos muy diferentes de públicos, mecánicas y jugabilidad.

Sin embargo, la combinación de estos dos mundos dentro de Atomicrops es exquisita. No es solamente uno de los juegos más divertidos de farmeo, sino también uno de los más frenéticos en el campo de los shooters top-down. Es, sin duda, lo peor de los dos mundos: un simulador de farmeo donde tienes que defender a tiros tus cosechas y un shooter donde tienes que defender tu vida, tus cosechas y, además, cuidar el campo donde cultivas. Una auténtica locura.

Las mecánicas

Generalmente en mis reseñas no me gusta hablar mucho de las mecánicas, porque ciertamente la mayoría de los juegos las comparte. Si has jugado FIFA no sirve de mucho que te explique las mecánicas del PES; si has jugado CSGO no tiene mucho sentido que te explique las mecánicas del Valorant; et al, pero en este caso vale mucho centrarse en esto.

Atomicrops es un juego de supervivencia (sí, además) en el que tienes que farmear (en el sentido más literal) cosechas en tu campo alterado por la explosión nuclear, con lo que todo el terreno da frutos extrañísimos, pero también enemigos que quieren hacerse de tus cosechas.

Para esto, lo que tienes que hacer es, por supuesto, sembrar, regar, crecer y cosechar tus plantíos, pero también defenderlos de la fauna que viene por ellos; pero además tienes que conseguir recursos en batallas contra enemigos que resguardan todo lo necesario para que tu granja prospere… pero eso no es todo.

También tienes un mercado, al que puedes ir cada día después de que el ataque nocturno de los enemigos termine, donde puedes comprar mejoras, semillas, obtener reconocimientos del alcalde, hacer amigos… venga, puedes hasta casarte para hacer que la vida sea más fácil (como en la vida real y el INFONAVIT).

Las estrategias de farmeo son bastas y pueden basarse en el cuidado de las cosechas o en una táctica mucho más agresiva de ataque y recompensa a los enemigos; también existe la posibilidad de apoyarse con los vehículos y herramientas extras que brinda el juega, para una estrategia más pasiva, pero también más lenta y costosa.

Experiencia de juego

Todas sus mecánicas no es que sean novedosas, pero juntas logran entregar un juego que termina siendo novedoso y sobre todo muy divertido, porque está lejos de ser perfecto, sobre todo en lo que se refiere a la programación de la IA del juego y, más que nada, en la fluidez del mismo.

El juego, aunque es cíclico, raramente se siente repetitivo. Finalmente, se trata de un juego que pretende serlo, pero que su dinamismo se centra en tener que conservar lo conseguido mediante batalla, que no es lo mismo que estar en contra del tiempo, solamente, como los simuladores tradicionales.

Desafortunadamente, existen algunas trabas en el juego, como el ritmo de crecimiento, que es lo único que no es frenético dentro de Atomicrops. Este, que no es precisamente el nivel de dificultad, hace que el desarrollo se sienta lento conforme avanzas y el factor de repetición se hace pesado por la misma razón, si es que no tienes la paciencia para soportarlo.

Fuera de eso, Atomicrops es un monstruo de Frankenstein perfecto. Está repleto de retazos de muchos tipos de juegos para entregar algo diferente y que, ciertamente, no sé si pueda ser capaz de replicarse con la misma originalidad y, sobre todo, éxito que este.

Lo bueno
  • Las mecánicas *chef kiss*
  • Diseño de personajes y escenarios
  • Dinámica de las batallas
  • Sistema de farmeo
  • Recompensas gratificantes
Lo malo
  • Velocidad de desarrollo
  • Estabilidad del juego
Veredicto

No hay mucho que reclamarle a Atomicrops, es un juego novedoso y arriegado. Es cierto que no es el único en su tipo y que seguramente allá afuera hay más como él en espera de ser jugados por un público que no le tema a una experiencia nueva.

En suma, es un gran acierto que está basado, seguramente, en muchos errores a lo largo de su desarrollo y producción. Los resultados están justificados y bien pensados como un videojuego que funciona, en muchos niveles, como un experimento de mecánicas prestadas.

Si el juego decide desarrollar una segunda parte, tiene media chamba hecha, porque sus errores son todos pulibles y, además, tiene una idea entre manos para explotar hasta el infinito si así lo desea.

Publicidad

Más reseñas