La Estación Espacial Internacional y una planta nuclear rusa fueron infectadas por el virus Stuxnet aparentemente por culpa de la seguridad rusa.

De acuerdo con declaraciones del experto en seguridad ruso Eugene Kaspersky, las normativas con respecto a la seguridad informática en Rusia son tan endebles que, incluso instalaciones de gran impacto como una planta nuclear (no especificó cuál) o la Estación Espacial Internacional (EEI), se vieron infectadas por un malware que puso en peligro la seguridad y la reputación del gigante europeo.

Aparentemente los dos complejos se vieron atacadas por culpa del uso de USBs previamente infectadas. Stuxnet es un virus que se utiliza para robar información, ya que permite al propagador tomar control remoto de la computadora. Esta información es terriblemente preocupante si tomamos en cuenta el peligro de que algún terrorista tenga el control de una central nuclear o una estación espacial, dado el alcance del daño que podrían ocasionar si deciden colapsar ese tipo de instalaciones.
 

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La EEI fue infectada por una memoria USB

En 2010 el virus cobró relevancia cuando se expandió por Irán, desde entonces se propagó el rumor de que este malware fue creado por el gobierno de los Estados Unidos para robar información de ese país. En 2011, una nueva versión de Stuxnet atacó a decenas de empresas privadas, con lo que se dio por hecho el que el virus ya no era controlado por sus creadores, sino que estaba a disposición de más personas.

La información de Kaspersky también otorga pistas de porque en meses recientes la EEI decidió cambiar su sistema operativo, que dejó de ser Windows XP para ser Linux, el cual proporciona menor vulnerabilidad ante este tipo de ataques. No se dijo exactamente cuándo sucedió el incidente, aunque se cree que pudo haber sido a mediados de este año, justo antes del cambio de plataforma en la estación.

El experto en seguridad compartió datos referentes a la naturaleza de los virus informáticos actuales, como el costo promedio de la elaboración de Stuxnet y malwares similares, que ronda los 10 millones de dólares,  así como que al momento de propagarse los virus son relativamente fáciles de adaptar por cibercriminales para utilizarlos para sus propios fines. Además, mencionó que la mitad del malware que existe en el mundo está escrito en chino y sólo una tercera parte en español. Ante este tipo de información, queda claro lo mucho que ha cambiado el malware desde aquellos divertidos y menos maliciosos virus de los ochenta.

vía International Business Times