Retro Reseña: Final Fantasy III: Un constante viaje de adrenalina

Final Fantasy III es un juego que sentó las bases para la mejor época de la saga
(Imagen: Square Enix)

Así como pasó con Final Fantasy II, el juego que yo creí que era Final Fantasy III en realidad era el VI. Así que hubo que recurrir a los roms para poder jugarlo y probar por mí misma que esta entrega es un viaje de pura adrenalina en 8 bits.

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Estrenado en 1990 sólo para Japón, este juego no llegó a nuestras tierras hasta 2006, cuando se le hizo un remake para Nintendo DS. Pero para poder sentir lo que implicó este juego para la saga de Final Fantasy, había que jugar la versión de Famicom (NES) y entender la importancia de este título.

Final Fantasy III o no te encariñes con tu progreso

(Imagen: Square Enix)

Final Fantasy III terminaría por ser la amalgama de elementos que aparecieron en las primeras dos entregas de la saga. Los tropos, los clichés, los estereotipos, no sólo de esta franquicia, sino del género los tenemos aquí. Es un juego cargado de adrenalina, lleno de dungeons, retos y muchas batallas que, en caso de ser derrotados nos pueden hacer perder horas y horas de progreso.

Se trata de la historia de cuatro héroes, los Onion Kids / Onion Kights (Niños Cebolla), que accidentalmente caen en una cueva un buen día. Allí descubren el cristal de viento junto con una misión para salir y salvar el mundo, restablecer el equilibrio de los elementos, ser los héroes del mundo y demás.  Como su antecesor, Final Fantasy III tiene una historia que se desarrolla en  las pequeñas aventuras que se nos presentan en el camino: el dragón que perdió sus recuerdos o los hechiceros que necesitan que los mates para que puedan ayudarte a salvar el mundo. Hay muchos arcos secundarios que no necesariamente están relacionados con la trama principal.

Los héroes resultan ser los Guerreros de la Luz , un concepto que regresa del primer Final Fantasy, y tienen que viajar a través de dos continentes, usar tres vehículos diferentes y uno de lo dungeons finales más horribles y crueles que se puedan imaginar , mientras intentan derrotar a Xande, el malvado brujo. Con Xande, Final Fantasy III introdujo una tradición en la saga que ha persistido en títulos posteriores. Y es que resulta que está siendo controlado por algo aún más malvado, la Dark CloudEs decir, suele haber otro fuerza aún más malvada manipulando al que pensamos que es el big bad.

Personajes

Los niños  cebolla no son precisamente los protagonistas con  más personalidad  de toda la franquicia. Pero nos permiten cambiarles la clase  -o jobs– según lo que necesitamos para seguir avanzando en el juego. Claro, como en su predecesor, hay personajes secundarios que se unen a nuestro equipo, como Sara, Desch, Alus, el infaltable Cid y Aria. De estos, Aria / Elia es mi preferida por que su tema es genial…

El momento

… y por su destino final. Sí, Aria / Elia es de las primeras mueres dolorosas de los Final Fantasy. Sacrifica su vida por nuestros héroes y por salvar al mundo. Aún en 8 bits, es un momento bastante triste.

Música

Ya  hablé del tema de Aria / Elia, pero no es el único tema que es genial, como es  costumbre en los soundtracks  de Final Fantasy. El Overworld Theme es maravilloso, pero en lo personal, el Boss Theme es de los mejores de toda la saga:

Jugabilidad

Como decía por allá arriba, los jobs están de vuelta, pero lo hacen de mejor manera. A diferencia de Final Fantasy I donde elegimos una clase para todo el juego (con su respectiva mejora) Aquí podemos elegir entre más de 20 clases diferentes e irlas cambiando a lo largo del juego según nos convenga. Hay jobs como Viking, Karateka, Warlock o Shaman y los clásicos como Dragoon,  Thief, Monk, Fighter. Algunas de estas clases son claramente mejores que otras, pero no podemos quedarnos con la misma fórmula para todo el juego. Final Fantasy III presentará obstáculos que requieren que constantemente cambiemos las clases para poder seguir avanzando.

Por ejemplo, hay dungeons donde es necesario que tener un Thief o un par de Mystic Knights. Eso sí, aléjense de los Bards. A nadie le gustan los Bards. Los Bards son inútiles.

(Imagen: Square Enix)

Dificultad

Su gran PERO es que no puedes salvar o guardar tu partida dentro en otra parte que no sea el mapa del mundo. No hay save points. Así es, si están en un dungeon y mueren, retomarán el juego desde el último punto dónde salvaron… en el oveworld.  Créanme, en el dungeon final, que es una pesadilla en ciertos puntos, puede resultar demasiado frustante porque nos enfrentamos CINCO JEFES. Perder con alguno de ellos implica haber perdido dos o más horas de progreso. Y duele, vaya que sí duele.

El Jefe

Dark Cloud, el big bad. Tras cuatro jefes previos, éste es el más complicado. Hay que tener una estrategia  en el que dos personajes usen Cure 4 y otros dos ataquen, ya sean con Shurikens, Bahamut + Haste, o los siempre necesarios espadazos. Su Flare Wave es una pesadilla, pero con un ataque que haga 6666 de daño, lograremos acabar con el mal que quiere imponer la nada.

El detalle

Así como Final Fantasy II parece el padre espiritual del IV, ese parece ser el caso del III con el V. Cuando lleguemos ahí, entenderán mejor a qué me refiero.

¿Qué lo hace Final Fantasy?

Los  héroes, los cristales, las naves, Cid, los jobs… Elementos que nos resultan familiares y que luego serían usados y mejor explotados por sus sucesores.

¿Ha envejecido bien?

Como los dos primeros Final Fantasy, al III se le notan ya sus añitos. Sin embargo, es un título muy entretenido, que nos permite experimentar con las clases y hacer pruebas para poder lograr pasar los dungeons que se nos van presentando.

Valoración final

Final Fantasy 3 o III es el último de estos juegos para el NES. Es un juego que nos produce mucha adrenalina, que tiene momentos conmovedores, batallas geniales y que nos hace planear estrategias para no ser víctimas de la frustración que implica perder horas de progreso. Recomendable, eso sí, jugar la versión del Nintendo DS. 

A partir de ahora, se viene lo mejor.