dibujo de Alan Turing y su Maquina Enigma

(Ilustración: Valentina Avilés)

Turing fue perseguido por el gobierno británico debido a su homosexualidad y asumió un castigo que lo condujo a la muerte.

La deuda que tiene el mundo con Alan Turing es invaluable. No sólo porque, gracias a él, el gobierno de Estados Unidos pudo descifrar el código de la máquina Enigma, que permitió a los aliados anticipar los ataques y movimientos de los militares nazis durante la Segunda Guerra Mundial; sino también porque es considerado uno de los padres de la computación, y el creador del concepto de la “Máquina de computación lógica”.

De acuerdo con el libro Los innovadores de Walter Isaacson:

“La ‘máquina de computación lógica’ que concibió (como experimento mental, no como una verdadera máquina que hubiera que construir) era bastante sencilla a primera vista, pero en teoría podía manejar cualquier cómputo matemático. Consistía en una extensión ilimitada de ganda perforada que contenía símbolos dentro de cuadros; en el ejemplo binario más sencillo, estos símbolos podían ser simplemente un 1 y un espacio en blanco. La máquina podía leer los símbolos de la cinta y realizar ciertas acciones basándose en una “tabla de instrucciones que se le había dado previamente”.

Este es uno de los principios básicos de la computación, y el trabajo que realizó Turing con tan sólo 24 años hizo que su nombre quedara asociado a “uno de los conceptos más importantes de la era digital”. Sin embargo, esto no fue suficiente para impedir que Turing fuera relegado de la historia de la computación durante años por una simple y sencilla razón: su homosexualidad.

Alan Turing: el científico que fue perseguido por homosexual
Foto de pasaporte de Alan Turing a los 16 años. (Imagen: Wikimedia Commons)

Castración y reclusión

Esta historia puede que sea ahora conocida, gracias a la película The Imitation Game, la cual fue protagonizada por un excelente Benedict Cumberbatch. Sin embargo, la cinta presenta una visión un tanto romántica de los hechos. Las cosas sucedieron de una manera más oscura y terrible.

En 1952 Arnold Murray, amante de Alan Turing, permitió que un cómplice entrara a robar a casa del científico. Turing acudió a la policía para denunciar el delito. La policía comenzó a investigar el asunto. En algún momento de la investigación, Turing tuvo que reconocer su homosexualidad, así como su relación con Murray, y entonces las cosas cambiaron.

Al héroe de la guerra se le imputaron cargos de “indecencia grave y perversión sexual”. Hay que considerar que era 1952, y que en aquella época ser homosexual era un delito en Reino Unido.

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Lleno de convicción, Turing decidió que no tenía por qué disculparse ni negar su homosexualidad (algo que probablemente habría atenuado el castigo), y entonces fue condenado. Turing, deprimido, tuvo que elegir entre ir a la cárcel o someterse a una castración química a través de un tratamiento hormonal, que tenía como fin la reducción de su libido.

Dice la Wikipedia:

“A diferencia de la castración quirúrgica (cuando se eliminan los testículos o los ovarios), en la castración química no se ocasiona un cambio físico permanente en el cuerpo, ya que no es una forma de esterilización, sino que se administran diferentes medicamentos, por ejemplo Depo Provera.​ La Depo Provera es un progestágeno aprobado por la FDA para el control de la natalidad, que sofoca la conducta sexual de los delincuentes sexuales por medio de la reducción de los niveles de testosterona en los hombres al disminuir los niveles de andrógenos en el torrente sanguíneo. Esto, en teoría, reduce las fantasías sexuales compulsivas de algunos tipos de delincuentes sexuales. Los efectos secundarios de la droga han sido raros y se cree que son totalmente reversibles con la interrupción del tratamiento”.

Alan Turing optó por las inyecciones de estrógenos, y las recibió puntualmente durante un año. El “tratamiento” le provocaron diversas alteraciones físicas. Le salieron pechos, aumentó de peso y padeció disfunción eréctil.

Turing murió dos años después del juicio, en 1954, después de ingerir cianuro colocado en una manzana. Algunas hipótesis consideran que fue un asesinato, aunque la versión más extendidas es que el propio Alan decidió quitarse la vida.

Memorial de Alan Turing en Bletchley Park. (Imagen: Flickr/_dChris)

La figura de Alan Turing fue relegándose a través del tiempo, y fue hasta el 10 de septiembre de 2009 que Gordon Brown, primer ministro de Reino Unido, sacó un comunicado declarando que el gobierno se disculpaba por el trato que recibió Alan Turing durante los últimos años de su vida. A pesar de eso, en 2012 el gobierno de David Cameron denegó el indulto a Turing, y argumentó que en aquel momento la homosexualidad era considerada un delito y no había mucho qué hacer para limpiar su nombre aun después de muerto. Fue hasta la navidad del 2014, luego de una campaña impulsada por Stephen King, que la Reina Isabel concedió un indulto póstumo de la corona británica bajo la Real Prerrogativa de Misericordia.

“Turing fue un hombre excepcional, con una mente brillante. Su brillantez se puso a prueba durante la Segunda Guerra Mundial , donde fue esencial para romper el Código Enigma, lo que ayudó a poner fin a la guerra y salvar miles de vidas. Su vida posterior se vio ensombrecida por su condena por actividad homosexual, una sentencia que ahora se consideraría injusta y discriminatoria y que ahora ha sido derogada”, indicó el ministro de Justicia británico, Chris Grayling, quien fue uno de los mayores impulsores del perdón.

Finalmente, y parece una muy mala broma, la homosexualidad siga siendo un delito en 72 países del mundo y en 8 de estos se castiga con pena de muerte.

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