El especialista es egresado de la institución educativa.

Eduardo Cuauhtémoc Guizar Sainz, un ex alumno del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), oriundo de Culiacán, Sinaloa, se sintió atraído por los robots desde su infancia a raíz de su amor por las películas de Star Wars. Después de graduarse como Ingeniero Industrial se especializó en robótica, logrando ser  muy reconocido, sobre todo en el desarrollo de motores, incluso llegando a colaborar en proyectos impulsados por el gobierno de Estados Unidos.

Al regresar a México intentó ganar una beca del CONACyT, pero fue rechazado tres veces, también se acercó al gobierno de Sinaloa para presentar diferentes proyectos de desarrollo robótico. Pero todos fueron descartados: “Decían, ¡Cómo! ¿Sinaloa robótica? ¡no, no, no! Sinaloa es tomate, chile, camarón; tu proyecto no es viable”, recordó el sinaloense.

Guizar no se rindió y se dedicó a desarrollar sus proyectos por su cuenta. Él dedicó varios años de su vida a desarrollar robots para situaciones de riesgo, diseñados para apoyar a protección civil o a los bomberos. Para poder mejorar la fabricación de los pequeños motores que impulsaban sus dispositivos, se fue acercando a diferentes personas que lo apoyaron, a los que impresionó con su talento. Gracias a eso fue contactado por la NASA, donde participó en el desarrollo de los motores que impulsan a Curiosity, el robot explorador que actualmente se encuentra en Marte.

“Conacyt apoya proyectos de compadres, de sobrinos. Tienes que ser apadrinado por alguien para que te apoye Conacyt, es un hecho. Así pongas un motor en la superficie de Marte. Cada año se presentan muchos proyectos de jóvenes que valen mucho la pena y se nos fugaron”, remarcó Guizar.

Consciente del talento escondido que se encuentra en México, y en particular en el Conalep, Guizar fue uno de los impulsores para lograr que el Conalep y la NASA firmaran un acuerdo para desarrollar y lanzar a la estratosfera en diferentes planteles de la institución educativa satélites amateurs educativos, conocidos como Koot-SAT 1.

Los satélites cuentan con cámaras fotográficas y de video de alta definición, rastreadores GPS, comunicación control remoto y un paracaídas para su regreso. Pueden volar hasta ocho horas continuas, alcanzaría una altura de más de 30,480 metros, alcanzando la estratósfera, y después descendería a una velocidad promedio superior a los 300 kilómetros por hora. Además se elevan por los cielos con ayuda de sondas de exploración espacial facilitadas por la NASA.

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