El edulcorante que contiene inhibe la producción de fosfatasa alcalina intestinal.

¿Te has preguntado por qué a pesar de toda esa Coca-Cola Light no te baja la barriga? Un doctor del Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos, se ha hecho la misma pregunta y la respuesta, como no podría ser de otra forma, es pura decepción: resulta que aspartamo, el edulcorante que le ponen a tu Coca Light, no es precisamente un aliado en la ardua lucha para alcanzar la delgadez. Richard Hodin, cirujano y autor de este estudio, explica:

“Los substitutos del azúcar como el aspartamo están diseñados para bajar de peso y hacer que la incidencia del síndrome metabólico disminuya; sin embargo, varios estudios clínicos y epidemiológicos sugieren que estos productos en lugar de mejorar empeoran las cosas.”

El equipo del Dr. Hodin descubrió que estos edulcorantes inhiben la producción de fosfatasa alcalina intestinal (FAI), una encima de la panza que, creen los que saben, previene la obesidad. Así que en realidad, dios nos ampare, Donald Trump tuvo razón cuando subió en su cuenta de Twitter: “Nunca he visto a una persona delgada tomando Coca-Cola de dieta”.

Como siempre, las pruebas se realizaron en pequeños ratones. Durante un periodo de cuatro semanas, los científicos alimentaron a dos grupos de animales con una dieta alta en grasas: uno recibió agua con aspartamo mientras que el otro bebió agua simple. Separados, otros dos grupos fueron alimentados con dietas normales: a uno de ellos se le dio igualmente aspartamo manteniendo al otro con agua pura. Los ratoncitos a los que se les dio agua con edulcorante consumieron el equivalente a tres latas y media de refresco dietético al día.

El estudio concluyó que “si bien apenas hubo una diferencia entre el peso de los grupos alimentados con una dieta normal, los ratones expuestos a comida alta en grasa y al aspartamo ganaron más peso que aquellos que, con la misma dieta, tomaban solamente agua”. Incluso, los ratones que consumieron el edulcorante presentaron niveles más altos de presión sanguínea, lo que los investigadores creen que puede ser un signo de intolerancia a la glucosa; y mostraron también síntomas de algo parecido al síndrome metabólico.

“Si bien no podemos descartar que otros aspectos puedan tener influencia en los resultados, nuestro experimento claramente demuestra que el aspartamo bloquea la producción de fosfatasa alcalina intestinal”, afirmó el doctor Hodin.

Así que ya sabes, no sientas culpa en dejar la Coca-Cola Light y cambiarla por la Coca regular: ambas, seguramente, te van a matar.

vía Gizmodo

fuente Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism

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