También contó sus encuentros con Elon Musk, Jeff Bezos y hasta Pablo Picasso.

Quincy Jones concedió una larga entrevista para GQ, en la que no se cortó la lengua para hablar de todos los temas habidos y por haber: desde revelar que Marlon Brando y Richard Pryor eran pareja, anunciar que él sabe el nombre del verdadero asesino de John F. Kennedy, que Truman Capote era un “pinche racista”, mencionar que rechazó a Marilyn Monroe, recordar que su dealer de heroína era Malcom X, o confesar que tuvo un romance con Ivanka Trump.

El legendario productor y compositor musical también habló del mundo de la tecnología y el entretenimiento, revelando que en estos momentos prepara un documental sobre su vida y obra para Netflix, además de una serie biográfica en la que quiere que Donald Glover lo interprete.

Jones recordó que una canción que él produjo para su gran amigo Frank Sinatra, la mítica Fly Me To The Moon, fue la primera canción que se escuchó en el espacio exterior y en la Luna:

“Sí, Buzz Aldrin llevó la canción con él en un cassette portátil en su viaje a la Luna. Frank lo supo primero que yo y me llamó. Era como un niño pequeño: ‘¡Tenemos la primera canción en la luna, hombre!’ Me dijo: “¡tenemos que volverá a montar para el show!”

Muchos años después, Quincy Jones se encontró con Buzz Aldrin y parrandearon un rato, y definió al famoso astronauta como “un hijo de puta salvaje”.

En otro momento de la larga entrevista, Jones cuenta que él también ayudó al diseño de E.T., el famoso extraterreste. En una reunión con Steven Spielberg, el director de la eterna gorra le mostró el primer prototipo de E.T., y Jones no estuvo muy de acuerdo con él:

“Hicieron a ese pequeño monstruo y se parecía demasiado a un hermano  [un afroamericano]. Por eso al segundo modelo le pusieron los ojos azules”.

También recordó que conoció a Elon Musk cuando era su vecino, y él lo llevó a conocer a todos los millonarios de Silicon Valley, incluidos Mark Zuckerberg y Jeff Bezos:

“Elon Musk fue mi vecino durante diez años. Es un tipo excelente, hombre. Es un intrépido hijo de puta. Cada semana cenábamos dos o tres veces con Zuckerberg y Sergey Brin y todos esos tipos. También iba Jeffrey Bezos. Bezos, ahora es el hijo de puta más rico del mundo”.

Quincy Jones y Elon Musk.

Mucho antes de eso, Quincy también conoció a Paul Allen, uno de los fundadores de Microsoft, quien le demostró que era algo más que un empresario millonario:

“Él puede cantar y tocar igual a [Jimi] Hendrix. Fui a un viaje en su yate que se prolongó por varios días, y tenía a David Crosby, Joe Walsh, y Sean Lennon, a todos esos locos hijos de puta en su fiesta tocando. Luego, en los últimos dos días del viaje, Stevie Wonder llegó con su banda e hizo que Paul tocara con él, y es muy bueno, hombre”.

Además, el productor recordó una comida con el pintor Pablo Picasso:

“Él y su esposa solían vivir al lado de nosotros en Cannes en 1957. Jacqueline y Picasso. Almorzamos con él algunas veces. Era todo un personaje. Estaba jodido con absenta todo el tiempo. Los dos pedíamos Lenguado a la meunière, que es uno de mis platillos favoritos de todos los tiempos desde que vivía en París. Después de que se lo acababa tomaba los huesos y los sacaba al sol y dejaba que el sol secara los huesos, y escribía cosas en ellos, y cuando el camarero decía: “L’addition, s’il vous plaît”, Picasso les daba los huesos con su firma en ellos. Así es como pagaba sus cuentas. Era un maldito hijo de puta, hombre. Tenía miedo de hablar con él, en serio. Porque ese es un gran hijo de puta.”

Sin duda, Quincy jones es un personaje interesante y sin pelos en la lengua.

fuente GQ

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