Te explicamos qué son los exoplanetas y lo importante del anuncio de la NASA. 

Esta semana la NASA dio a conocer el descubrimiento de 7 exoplanetas similares a la Tierra que orbitan la estrella TRAPPIST-1, de los cuales tres podrían ser propicios para albergar vida. Sabemos que es una gran noticia para la ciencia pero, ¿qué significa realmente este descubrimiento para la humanidad?

Exo… ¿qué?

Los exoplanetas (o planetas extrasolares) son planetas que orbitan alrededor de una estrella –como nuestro Sol– pero que no pertenecen a nuestro Sistema Solar. Y aunque durante buena parte del siglo XX fueron estudiados por los científicos, su existencia no pudo ser confirmada hasta 1995 (con el descubrimiento del planeta Dimidio), debido a que no se tenía la tecnología necesaria para hacerlo.

Desde 1995 a la fecha se han descubierto alrededor de 2 mil 550 sistemas que albergan a más de 3 mil exoplanetas. La mayor parte de ellos, son gigantes gaseosos como Júpiter.

Ah, bueno ¿y luego?

La gran esperanza de la humanidad es que, si confirmamos que hay planetas con una atmósfera similar a la Tierra o con las con las condiciones para tener agua líquida en su superficie, entonces es probable que existan muchos más sistemas planetarios así. 

De hecho, el descubrimiento del sistema TRAPPIST-1 y sus tres planetas potencialmente habitables es todo un récord. Antes de esto sólo se habían hallado 10 planetas potencialmente habitables, repartidos en 3 sistemas diferentes.

¡Vamos!

No. El problema que tenemos con estos exoplanetas es que no existe la tecnología para viajar 40 años luz y ver si realmente pueden albergar vida. Así que no importa que el sistema TRAPPIST-1 esté “relativamente cerca” –en términos astronómicos–, ya que por hora no tenemos ni la remota posibilidad de hacer ese viaje.

En palabras de Leticia Carigi, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, para poder recorrer la distancia que nos separan de TRAPPIST-1 “tardaríamos 10 millones de años si viajáramos a la máxima velocidad que alcanzamos en este momento, que es de 3 mil 500 kilómetros por hora (la de un avión supersónico)”. Los seres humanos ni siquiera existíamos en la Tierra hace 10 millones de años.

Esto es frustrante, lo sabemos. Pero imaginen las posibilidades. En nuestra galaxia, la Vía Láctea, tres de cada cuatro estrellas son enanas rojas como TRAPPIST-1. Eso quiere decir que son comunes. Y vivimos en un sistema solar con una enana amarilla, el Sol, otro de los tipos de estrella más comunes de la galaxia.

Así que no sería raro que exista allá afuera algún planeta con las condiciones necesarias para la vida, quizás no como la nuestra, pero vida, al fin y al cabo. Sólo que no tenemos los medios ni la tecnología para descubrirla, todavía.

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