Junto con El Universal y La Casa del Radio la primera transmisión incluyó a varias celebridades de la cultura mexicana.

Siempre es difícil detectar los orígenes concretos de algún hecho histórico, sobre todo cuando trata de un evento relacionado con la tecnología. Lo único que podemos decir es que cuando Samuel Morse emitió el primer mensaje telegráfico que decía “¿Qué nos ha traído Dios?”, parecía vaticinar el inicio de la evolución mediática.

De la radio se sabe, por ejemplo, que Guillermo Marconi envió el 12 de diciembre de 1901 la primera transmisión transatlántica a través de ondas de radio. Pero a decir verdad, en México es difícil seguirle la pista a la primera transmisión radiofónica.

Sabemos que los hermanos Adolfo Enrique Gómez Fernández y Pedro Gómez Fernández, pusieron a funcionar un radiotransmisor de 20 watts de potencia el 27 de septiembre de 1921, creando una estación de radio. Y que un mes antes el presidente Álvaro Obregón visitó Córdoba, Veracruz, en donde se celebró la firma de los tratados de Córdoba con espectáculos de aviación, carreras de autos, funciones de cine, teatro, conciertos, y transmisiones radiofónicas.

El ingeniero Constantino de Tárnava Jr. (extrema derecha) realiza una demostración con un equipo de 50 watts, instalado en su casa de Monterrey.

El 27 de octubre de 1921, en Monterrey Nuevo León, el ingeniero Constantino de Tárnava Jr. inició transmisiones radiofónicas regulares en una estación que denominó TND: Tárnava Notre Dame. Así, podríamos decir que la radio fue una tecnología que llegó a México al mismo tiempo en varios sitios del país, pero en realidad todos estos inicios fueron intentos de corto alcance, con apenas unos cuantos radioescuchas.

Fue hasta el 8 de mayo de 1923, que la revista El Universal Ilustrado y la Casa del Radio, realizaron la primera transmisión radiofónica comercial en el país. Según el escritor Ángel Ortuño a través de Felipe Gálvez: “A las 20:00 horas salió al aire con una onda de transmisión de 375 metros la emisora de 50 watts que patrocinaban La Casa del Radio y dicha revista”.

Los representantes de la vanguardia estridentista con Manuel Maples Arce, autor de “T.S.H.” (centro)

El programa contó con la participación de grandes luminarias culturales de la época, como el guitarrista Andrés Segovia, Manuel M. Ponche, la cantante Celia Montalván y el poeta estridentista Manuel Maples Arce, quien leyó el poema “T.S.H.”, que en realidad significa“Telegrafía sin hilos”, haciendo alusión obviamente al transmisor.

La radio cambió evidentemente la forma en que nos comunicábamos. Fue la primera vez que alguien podía escuchar algo a distancia en “tiempo real”, fue la primera vez que se pudo popularizar la música de forma masiva, pero, sobre todo, fue una forma distinta de relacionarse con el mundo. Basta con recordar la afamada transmisión que Orson Wells hizo de La Guerra de los Mundos en 1938 a través de la CBS en Estados Unidos, cuando muchas personas pensaron que realmente, los extraterrestres nos habían invadido.

En lo que toca a México, resulta curioso que en un país donde apenas la noción de unidad nacional se está gestando, la primera transmisión de radio comercial la realizaran –por fortuna– artistas en lugar de políticos.

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