Científicos militares consiguieron derrotar al alimento perecedero que había conseguido eludirlos por años: la pizza.

Desde inicios de los años ochenta el ejército estadounidense comenzó a utilizar comida tipo MRE (Meal, Ready-to-Eat)  para alimentar a sus tropas en líneas de combate, el proceso de conservación por el que pasa este tipo de alimentos permite que puedan ser comidos por años sin descomponerse y sin refrigerarse. La comida MRE ha sido la base de la alimentación del ejército americano desde entonces. Lamentablemente -para los soldados, la pizza no había sido susceptible a ser preparada bajo los estándares MRE, y por tanto estaba fuera del alcance de sus paladares.

Por ello, los investigadores de química en alimentos del ejército norteamericano comenzaron a llamar a la pizza como “el santo grial de las comidas MRE”. Después de años de investigación, esta pizza “súper resistente” ya es casi una realidad.

Los responsables de esta hazaña son un grupo de investigadores militares de Massachusetts, quienes  están cerca de tener una receta de pizza que no requiera de ningún tipo de refrigeración. Michelle Richardson, científico investigador del ejército de los Estados Unidos que lleva dos años trabajando en el proyecto, declaró al respecto:

“Básicamente, puede tomar la pizza que desarrollamos, dejarla sobre su mesa durante tres años y todavía estará comestible”.

De acuerdo con Richardson, la pizza es una de las cosas que los soldados más extrañan de casa cuando se les pregunta en una encuesta que se realiza cada año.

Pizza-súper-resistente-02

La principal razón por la que los esfuerzos de los científicos estadounidenses se habían visto frustrados a lo largo del tiempo era la imposibilidad de evitar la humedad en la salsa de tomate y el queso, que cuentan con las condiciones perfectas para generar moho y bacterias. Para solucionar esto, los investigadores hicieron uso de humectantes (azúcar, sal y jarabes), junto con un poco de agua, una ligera modificación del pH de los ingredientes y añadir limaduras de hierro a los empaques, con lo que se evita la aparición del molesto moho.

Jill Bates, director del laboratorio donde se realiza la investigación, afirmó que aun no consiguen una pizza perfecta, debido a que todavía sabe ligeramente húmeda y no muy crujiente. Pero promete que seguirá apoyando el proyecto hasta que lo consigan.

David Accetta, ex teniente coronel del ejército y portavoz del laboratorio, declaró que para él, la pizza sabe bien y promete seguir probando los siguientes avances en la materia:

“Los experimentos relacionados con la comida son importantes para el ejército. Porque, en muchos casos, cuando un soldado tiene frío, esta cansado y esta hambriento, tener una comida caliente que le gusta y le recuerda a su hogar, le aumenta su moral y consideramos que multiplica su fuerza.”

vía AP

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