¿La verdad que reportan los periodistas depende de la comodidad de los millonarios?

“Un gran hombre dijo una vez: ‘Todo se trata de sexo, excepto el sexo. El sexo se trata de poder.”
– Frank Underwood, House of Cards

El 4 de octubre de 2012, el sitio de noticias Gawker publicó un video en el que aparecía el famoso luchador estadounidense Hulk Hogan. El material en cuestión era un sextape que desató un escándalo sobre el luchador de bigote güero.

En un artículo titulado “How Things WorkGawker explica de esta forma lo sucedido:

“Gawker publicó un tabloide acerca de Hulk Hogan, el verdadero héroe americano, en un ‘encuentro’ con la esposa de su mejor amigo. El amigo, una celebridad de radio llamado Bubba Clem, había montado el encuentro y lo había filmado.”

Después de publicar el video, más rumores comenzaron a difundirse alrededor de celebridades relacionadas con el caso. Gawker siguió investigando durante los siguientes meses para conseguir los nombres y darlos a conocer.

Pero un día el periodismo de chismes, de un “detrás del periodismo”, y de escándalos sobre celebridades paró.

Un juicio extraño

Hulk Hogan durante el juicio Bollea v. Gawker.

La mujer con la que Hogan mantenía relaciones sexuales en el video publicado por Gawker era Heather Clem, la esposa del mejor amigo del luchador y celebridad de radio Bubba Clem, mejor conocido como “Bubba, The Love Sponge”. En un principio, Hogan demandó a Bubba Clem por difundir el video y a la empresa Gawker Media por daño emocional, entre otros cargos.

A. J. Daulerio, el editor en jefe de Gawker que publicó el sextape, lo consiguió a través de un correo anónimo –que más adelante se enteraría que provenía de TMZ. Daulerio explicó que cuando recibió el video no le pidieron dinero a cambio, ya que sólo querían que se filtrara. Según él, esto sucedió en un momento donde las filtraciones de escándalos sexuales de celebridades no eran algo muy grande, de modo que decidió publicarlo cuando reconoció a Hulk Hogan.

Después de que Daulerio publicó el video, éste no tuvo tanto revuelo como otras filtraciones de celebridades. Sin embargo David Houston, el litigante de Hulk Hogan, mandó una carta exigiendo que quitaran el contenido “en nombre de la decencia”. Si Gawker complacía las exigencias, no habría demanda. Pero esta no era la primera vez que el medio propiedad del polémico bloguero británico Nick Denton recibía un correo en el que amenazaban con demandarlo. Y a Denton el correo no le pareció suficientemente persuasivo como para borrar el contenido.

Esto afectó el alegato de Gawker, que argumentó que la vida sexual de Hogan era un factor de interés público.

Hulk Hogan recibió por parte de TMZ la información de que Bubba Clem había sido el responsable de filtrarle el video a Gawker. Para Terrence Gene “Terry” Bollea, nombre real de Hulk Hogan, su mejor amigo lo había ultrajado y Gawker había violado su privacidad como persona, no la de Hulk Hogan.

Nick Denton, fundador de Gawker, hablando con su equipo legal durante el juicio de Bollea v. Gawker.

En un momento del juicio, Terry Bollea retiró el cargo de daño emocional. Gawker estaba asegurado para este caso gracias a ese cargo, por lo que cuando éste fue retirado, el medio de Denton perdió su aseguradora. Esto puso a Daulerio y Denton en una posición en la que no podrían pagar la suma que el equipo legal de Bollea exigía, además de los gastos por el juicio (abogados, viáticos, etc.). En otras palabras, Gawker quedó vulnerable financieramente.

Durante el juicio, los defensores legales de Hogan recibieron una oferta de un abogado que traficaba videos sexuales de celebridades a cambio de dinero. Junto con el FBI, loas defensores emboscaron en una falsa transacción al abogado. El video en cuestión que el traficante tenía era “único” y era el escándalo completo de Terry Bollea. No sólo aparecía él teniendo sexo, sino que también hacía declaraciones racistas.

La defensa de Bollea protegió la información durante el juicio, pero un audio y una transcripción fueron filtrados. Con esto, Gawker insinuó que la preocupación del demandante era que estas declaraciones racistas fueran dadas a conocer, pues en cuanto se supieron, Hulk Hogan perdió su contrato con la WWE.

Una interrogante en el caso era: ¿Qué constituye material noticioso? Para la desgracia de Gawker, la respuesta que dio el editor en jefe que publicó la nota, se convirtió en un factor infame para los defensores. Cuando a Daulerio le preguntaron “¿Imagina una situación donde un video sexual no debería publicarse?”, su respuesta fue: “Si fuera de un niño”; ante lo que volvió a ser cuestionado “¿Menor de qué edad?”, y él simplemente contestó: “Cuatro años”.

A. J. Daulerio antes de dar su testimonio en el juicio contra Hogan.

Después de esta declaración, diversos medios se pusieron en contra de A. J. Daulerio. Para el ex editor en jefe de Gawker, esta declaración fue decisiva en el caso.

El arreglo que hundió a Gawker

Durante el juicio, Terry Bollea y Bubba Clem llegaron a un arreglo de $5,000 dólares con el que se terminó la demanda que Bollea tenía en contra de su ex amigo.

De acuerdo con un reportaje de CNN, en el sextape se escucha a Bubba Clem diciendo que si quisiera retirarse tan sólo tendría que filtrar el video. Además, al principio del caso, Clem aseguró que Hulk Hogan sabía que estaba siendo grabado. Sin embargo, cuando llegó a un arreglo con Terry Bollea, se echó para atrás con esa primera declaración.

La defensa de Bubba Clem solicitó que se le removiera del caso y afirmó:

“Si estas declaraciones resultaran ser diferentes, y nosotros no admitimos que lo son, el Sr. Clem podría ser sujeto a una acusación estatal por perjurio o una acusación falsa federal.”

Bubba nunca reconoció haber filtrado el video, y más adelante resultó que el video había sido filtrado físicamente por un ex empleado de Bubba Clem.

El veredicto

El jurado dio el fallo y Hulk Hogan comenzó a llorar. El total de daños por el caso fue de $140.1 millones de dólares que tenían que pagar entre Nick Denton, A. J. Daulerio y Gawker Media.

Después de perder  la demanda, Gawker Media se declaró en bancarrota. Y posteriormente Denton consiguió que Univisión adquiriera la compañía por $135 millones de dólares. Gawker.com publicó su último artículo en agosto de 2016. Pero Nick Denton y su equipo no se fueron en silencio:

“Peter Thiel ha alcanzado sus objetivos. Su representante, Terry Bollea, también conocido como Hulk Hogan, tiene un reclamo sobre la compañía y mis bienes personales después de ganar una sentencia de juicio de $140 millones en su caso de privacidad en Florida. Incluso si esa decisión se invierte o se reduce en una apelación, es demasiado tarde para Gawker”, se lee en el artículo firmado por Denton.

El dinero detrás del juicio

Peter Thiel habla durante una conferencia.

Después de que Gawker se hundiera en un juicio lleno de polémicas, Denton se enfocó en señalar que Peter Thiel estaba detrás de Hulk Hogan. Para Denton, el jurado nunca pudo ver las verdaderas intenciones por las cuales la celebridad estaba demandando a un medio de noticias.

Peter Thiel es un multimillonario de Silicon Valley, cofundador de PayPal y ha sido inversionista en Facebook, Yelp, Palantir Technologies, entre muchas otras compañías. Además apoyó a Donald Trump en las elecciones en Estados Unidos de 2016 con una donación millonaria, y ha sostenido reuniones con el ahora presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En el 2007, Owen Thomas publicó en Gawker un artículo titulado “Peter Thiel is totally gay, people”, que señalaba que Thiel debía ser reconocido como el gay más exitoso en el mercado de capital de riesgo. Sin embargo, esto no le hizo ninguna gracia al multimillonario. En 2009, Thiel declaró esto sobre Valleywag, un sitio de Gawker Media que cubría exclusivamente las noticias de Silicon Valley:

“Creo que deberían describirse como terroristas, no como escritores o periodistas. No entiendo la psicología de las personas que se matan y explotan edificios, y no entiendo a la gente que pasaría la vida enojada. Sólo parece insalubre … [Valleywag] asusta a todo el mundo. Es malo para el Valle [Silicon Valley], que se supone que se trata de personas que están dispuestos a pensar en voz alta y ser diferente.”

Denton señaló en su artículo final que Thiel realmente estaba enojado con Gawker por publicar el tipo de contenido que hablaba de su sexualidad, ya que afectaba su discurso político. Así que cuando en 2012 se publicó el polémico video sobre Hulk Hogan, Peter Thiel aprovechó la oportunidad para destruir a Gawker. Y es que ya desde mayo de 2015, Forbes había destapado que Thiel estuvo financiando el juicio de Hogan.

El peso del dinero podría aplastar la libertad de expresión

Peter Thiel sale del ascensor de la Trump Tower.

Como Forbes lo señaló muy bien en su momento, la interrogante que hay que plantearse: ¿Es este caso un plano para que millonarios puedan silenciar los medios que les desagradan?

Gawker no era un medio amable. Tenía una reputación de atacar e insultar a muchas personas, y había sobrevivido por lo menos a una demanda y miles de críticas. Sin embargo, contaban con un contenido (otro contenido) que aportó (mucho o poco, no importa) al periodismo digital y en la forma de hablar sobre los poderosos de la política y de Silicon Valley: destaparon escándalos políticos, desenmascararon a Violentacrez, uno de los trolls más famosos de Reddit, expusieron The Silk Road, etc.

Era un medio que retaba y que a pesar de todo, contenía talentos periodísticos. El problema llegó gracias a su lado agresivo del periodismo que explotaron y que les costó la existencia. La más grave preocupación es que el caso Bollea v. Gawker, apunta a que un multimillonario puede hundir a un medio en un país donde la primera enmienda de su constitución se refiere a la libertad de expresión y lo peor es que no hay nada que se pueda hacer al respecto si alguien más busca repetir el patrón.

Gawker tenía la costumbre de ser violento verbalmente con quien criticaba. Pero hay algo aquí que es mucho más preocupante: ¿Cómo se pueden cubrir las historias de empresarios y corporaciones por más incómodas que sean? Compañías de tecnología como Apple y de videojuegos como Bethesda ya tenían sus roces con páginas como Kotaku Gizmodo, sitios que también vivían bajo el techo de Gawker Media. Sin embargo, quien terminó con la compañía fue el magnate Peter Thiel.

¿Es este caso evidencia de que la verdad que reportan los periodistas depende de la comodidad de los millonarios? En el documental Nobody Speak, creen que así es.

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