Un breve repaso por los juegos de Mario que nos marcaron.

Se cumplieron 30 años desde que Super Mario Bros. vio la luz. Y como los tributos al primer juego del plomero bigotón nunca serán suficientes, en Código Espagueti decidimos dedicarle una nota a nuestros títulos favoritos de la franquicia.

Entre nostalgia y buenos recuerdos, aquí les dejamos unas cuantas líneas de parte de los que hacen posible este sitio. Y no olviden compartir con nosotros sus anécdotas con los juegos de Mario.

Super Mario Bros. (NES, 1985)

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Por: César Castro (@cesarrcs)

La primera vez que juegas Super Mario Bros. nunca se olvida, es un clásico instantáneo. Recuerdo jugarlo junto con mi primo todas las tardes regresando de la escuela y nunca se convirtió en un juego aburrido. Es mi favorito de toda la serie porque te enseña a jugar de manera intuitiva, a reconocer amigos y enemigos sin ningún tutorial como en los juegos actuales.

Desde este primer título de la franquicia nos deja claro que es un juego lleno de secreto: puedes encontrar algo hasta en el lugar menos pensado. Te deja grabada en el cerebro la “canción de Mario”, además sigue siendo un desafío hasta para los gamers más experimentados. Finalmente, Super Mario Bros. también nos enseña que la princesa siempre esta en otro castillo 😛

Super Mario Bros. 3 (NES, 1988)

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Por: José Luis Leguízamo (@leguizamou).

La primera vez que vi Super Mario Bros. 3 fue en casa de mis primas, a quienes su papá les había traído de Estados Unidos un NES con varios juegos. Eso se parecía tanto al Super Mario Bros. que yo había jugado y, al mismo tiempo, era una cosa completamente distinta. Sólo tuve que jugarlo unos minutos para darme cuenta que Super Mario Bros. 3 era lo mejor que había visto hasta entonces.

El juego te daba la libertad de explorar los siete mundos –conocidos como “reinos”– en distintos mapas , los cuales se dividían en niveles y tenían como objetivo final llegar hasta un castillo custodiado por un barco volador. La sensación de “elegir tu propio camino” a la hora de avanzar por los niveles era increíble, aunque realmente sólo se trataba de una ilusión, pues el camino estaba muy bien delineado y nuestro libre albedrío se limitaba a escoger si se pasaba un nivel antes que otro o si primero se probaba suerte con uno de los bonus.

Y eso no era todo. Super Mario Bros. 3 representó una verdadera evolución a todo lo que habíamos visto en los juegos del fontanero: nuevos poderes más allá de la Estrella y la Flor de Fuego, nuevos personajes, la posibilidad de usar items, mini juegos que premiaban tus habilidades, distintos jefes finales (Koopalings, los hijos de Bowser) que protegían un reino con características muy particulares –ahí está el desierto, el mundo de gigantes, o el de tubos–, etc. Todo esto coronado por un nivel de dificultad totalmente desafiante que, sin duda, convierte a éste no sólo en uno de los mejores juegos de la saga, sino en uno de los mejores títulos que se hayan creado.

Super Mario World (SNES, 1990)

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Por: Sergio Hidalgo (@zerxhidalgo).

El primer juego en la historia del SNES es, desde mi punto de vista, la más completa aventura de Mario, e incluso me atrevo a decir que es el mejor juego de plataformas de todos los tiempos. Antes de él hubo otros juegos del personaje, y después muchos más, pero ninguno ha sido tan divertido como Super Mario World. Más allá de las innovaciones gráficas y técnicas obvias, que dejan muy atrás a cualquier título de la época, el juego era un enorme reto para cualquier gamer de principios de los noventa. Sin dejar de mencionar el excelente, pegajoso y mítico soundtrack compuesto por Koji Kondo.

Además, en el juego vemos por primera ocasión al fontanero bigotón de Nintendo con una apariencia que visualmente corresponde con el mote de Super Mario, portando una capa amarilla que le permite volar por los aires, planear y caer de panzazo sobre los enemigos que no tengan picos en el caparazón, todo un deleite geek. Por si fuera poco, a lo largo de la aventura nos enfrentamos a enemigos carismáticos, sobresaliendo el molesto Chargin’ Chuck, al que odiaba en mi infancia más que a Bowser. Por cierto, Chuck regresó recientemente del purgatorio de los videojuegos en Super Mario 3D World para Wii U.

No puedo pasar por alto que Super Mario World es especial para mi por una razón extra. El título fue el primer juego de Mario que fue completamente mío, después de años de tener que ser el usuario oficial del segundo control del Atari, la Commodore 64 y el NES de mi hermano mayor, pude ser el titular de la genial consola de 16 bits de Nintendo y destinar el segundo mando a mi hermano menor, que todavía tardó años en darse cuenta de que su control no estaba conectado… jo, jo, jo.

Super Mario 64 (Nintendo 64, 1996)

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Por: Esteban González de León (@PebitoYuka).

Super Mario World fue el primer juego que conocí sobre el plomero bigotón, sin embargo, no fue hasta el lanzamiento de Super Mario 64 cuando verdaderamente jugué un juego de Mario, y si un juego no se me va de la memoria es ese.

La primera vez que lo jugué estaba tan emocionado por el juego como por la nueva (y primera consola) que tuve en mi vida. ¿Por qué no lo olvidó? Porque me aterró. Es decir, lo disfrute dentro de la medida, pero el tiburón bajo el agua en una de los primeros cuadros me aterraba, me dio pesadillas. Por si fuera poco, tengo vértigo fácilmente, y este juego con tantas rampas, la habilidad de volar y retos de destreza en alturas que sólo la imaginación logran, me hacían uno de los gamers más torpes que verán, con cada paso lento y fríamente calculado. Cuando llegué al nivel donde aparecen los fantasmas, no importó que fueran simpáticos, ahí fue donde no pude seguir con el juego. Me conformé con ver a alguien más terminarlo, mi destreza y temple no eran suficientes a esa edad.

Sin embargo, lo recuerdo con nostalgia, porque fue parte de una generación de videojuegos muy retadores, muy divertidos y creativos (Goldeneye, Ocarina of Time, Star Fox…). Este juego se caracterizó por la inmensidad que manejaba. Quizá no habían tantos niveles como en el Super Mario World, sin embargo, cada cuadro que vimos en el inmenso castillo de Super Mario 64 guardaba su propio mundo, y juntos eran tan grandes como cualquier otro juego anterior… Sólo que éste era en tercera dimensión, que para entonces era una gran novedad en el mundo de Mario.

Super Mario Sunshine (GameCube, 2002)

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Por: Nicolás Ruiz (@Pez_out).

Nunca acabé el juego. Creo que ni siquiera llegué al hotel embrujado ni vi a Bowser. Jugué Super Mario Sunshine en completo desorden, trabándome continuamente en algunos escenarios y huyendo hacia parajes más fáciles. Porque claro, este juego, siguiendo una larga tradición de Super Marios que nos obsesionaron, se ponía bastante complicado. Y había de complicaciones a complicaciones: algunas bastante aburridas (como eso de andar empujando sandías gigantes), otras completamente irreales y hermosas (como montar el gran pájaro de arena) y, claro, mis siempre favoritos mundos de caverna en los que sufrías durante días para recolectar la vidas sin caerte al irreal vacío, saltando entre cubos transparentes, cubos de arena y maderas movedizas.

Todo el mundo brillante y multicolor de este juego era intrigante y cautivador: los espacios submarinos, la aparición de Yoshi, las horribles persecuciones al Mario Oscuro, las frutas, las playas y los peculiares nativos siempre danzantes. Todo mi gusto por Super Mario Sunshine se resume a que, finalmente, es un juego para neuróticos. Antecedente privilegiado de Splatoon, este juego trataba, a fin de cuentas, de unas vacaciones en donde el héroe se dedicó a limpiar grafitis. Con eso me basta, bellos recuerdos que a mí, admitido seguidor del Playstation, me hicieron extrañar, con toda nostalgia, las lejanas épocas del peculiar GameCube.

Super Mario Galaxy (Wii, 2007)

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Por: Pamela Calixto (@Pamelaine_).

Cuando la Wii llegó al mercado con su diseño minimalista y su singular control remoto, los fanáticos se dividieron en dos grupos diferentes: aquellos que creían que el cambio era algo positivo, y los que dudaban que la experiencia de juego fuera óptima con un control que tenía ese aspecto tan incómodo. En esos tiempos, cerca del lanzamiento, llegó Super Mario Galaxy, siguiendo la impecable línea de plataformas en 3D que inició en el Nintendo 64 y que fue del agrado de todos pero que con Super Mario Sunshine se volvió un poco incomprendida.

Super Mario Galaxy llegó para quedarse, pues además de adaptar increíblemente bien sus controles al Wiimote, demostrando la equivocación en el juicio de algunos, nos enseñó –literalmente– una serie de nuevos mundos y galaxias al mismo tiempo que reinventó la manera en la que interactuamos con entornos esféricos, los enemigos y los obstáculos utilizando la gravedad a nuestro favor. El título tuvo tan buena aceptación en 2007 que tuvo una secuela un par de años después, y recientemente Shigeru Miyamoto confirmó que habrá una tercera parte, pero ésta llegará posiblemente en Nintendo NX, la próxima consola casera.

New Super Mario Bros. 2 (Nintendo 3DS, 2012)

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Por: Gerardo Vaca (@todosarmados).

El primer videojuego que jugué en mi vida fue Super Mario Bros. No recuerdo exactamente cuántos años tenía, pero mi cuñado era tan buena onda, que me regaló su NES con ese juego. A partir de ahí mi vida cambiaría para siempre. Conforme crecí fui dejando al plomero de lado en mi vida, para el Nintendo 64 ya le había perdido completamente la pista. Ya no sabía de qué iban las aventuras de Mario: dejó el 2D, viajó al espacio, organizó carreritas con sus amigos, fiestas y hasta peleó contra ellos, jugó tenis y futbol, lo hicieron de papel, ya dejó que su mejor amigo protagonizará un videojuego y ahora es una especie de Bob el Constructor de sí mismo… ¡ah! Y se vistió de gatito.

En algún momento de toda esta locura, Mario regresó al 2D, pero no tuve la oportunidad de probarlo en New Super Mario Bros., pero sí para el New Super Mario Bros. 2. Finalmente volvía a jugar con Mario. ¡Qué felicidad! El juego se me pasó como agua, mi infancia regresaba cada que abría mi 3DS, como al malo en la película de Ratatouille, así. Lo acabé en menos de dos días. No sé que haya dicho la crítica, pero a mí me pareció un excelente juego, más por apego emocional, que por la calidad del juego, supongo. New Super Mario Bros. 2 se ha convertido en mi nuevo favorito, cuando tengo tiempo lo pongo y juego algunos niveles, siempre recordando lo que me dijo un amigo: ya estoy harto de encabronarme porque mi mono no dispara, ya me quiero encabronar porque no salta.

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