Foto: NASA.

La NASA dio a conocer los primeros resultados del cambio genético de Scott Kelly y su hermano gemelo.

La meta de la humanidad es la vida en el espacio, pero para lograr el objetivo primero debemos ver si nuestra especie soportará todo lo que ello implica: la radiación, la falta de gravedad y los largos viajes. Con esto presente, la NASA se dio a la tarea de estudiar cómo se modifica la genética de las personas tras largos periodos en el espacio.

Para lograrlo, la agencia espacial tuvo que encontrar a dos seres humanos genéticamente idénticos. Los seleccionados fueron el astronauta Scott J. Kelly y su hermano gemelo y astronauta retirado, Mark Kelly. Como muchos de ustedes saben, Scott pasó un año en la Estación Espacial Internacional, mientras su hermano vivía en la Tierra. Ambos fueron sometidos a diferentes pruebas antes, durante y después de este tiempo, para conocer a detalle sus cambios físicos.

De acuerdo a un reporte publicado en la revista Nature, los primeros resultados revelados por el estudio demuestran que, tras la comparación, el ADN de Scott Kelly sí sufrió cambios de expresión genética, metilación y otros marcadores biológicos (ahora es más alto).

La longitud de los telómeros en los cromosomas de Scott resultaron ser más largos que los de su gemelo. Los telómeros son las “tapas” que hay en los extremos de los cromosomas, y este cambio sorprendió a los científicos, pues los telómeros se reducen de forma natural con el tiempo, no tienden a acelerarse. El cambió fue demostrado por un segundo laboratorio

“Eso es exactamente lo contrario de lo que pensábamos”, dijo Susan Bailey, bióloga de la Universidad Estatal de Colorado en Fort Collins.

Una vez de Scott regresó a la tierra, la longitud de sus telómeros volvió a sus niveles previos al viaje con “relativa rapidez”. Los científicos están trabajando para averiguar lo que esto significa y para ello están preparando un estudio con diez astronautas (sin parentesco) y esperan saber más a finales del 2018.

Los hermanos Kelly. (Foto: Time)

De acuerdo al jefe de Programa de Investigación Humana de la NASA, John Charles, la agencia debe poner un gran interés en el aumento de la longitud de los telómeros durante los viajes espaciales, pues el alargamiento de éstos está asociado “con algunos procesos y patologías de enfermedades”. En concreto, de realizarse un viaje a Marte de ida y regreso, la salud de los astronautas podría degradarse. Este no es el caso de Scott Kelly.

Otro de los resultados encontrados por el experimento, demostraron que el proceso en el que se añaden grupos metilo a moléculas de ADN para controlar la expresión génica, se redujo mientras el astronauta vivía en órbita pero aumentaron en su hermano.

“La expresión génica es el proceso por medio del cual todos los microorganismos procariotas y células eucariotas transforman la información codificada por los ácidos nucleicos en las proteínas necesarias para su desarrollo y funcionamiento y reproduccion con otros organismos”

El estudio aún está en proceso y seguramente tardará algún tiempo en que se dé a conocer a detalle todos y cada uno de los resultados. Los científicos tienen que ver si la estancia del astronauta en el espacio fue 100% determinante para que se produjeran los cambios a su ADN, o si otros factores como el estrés, las modificaciones a la dieta, el sueño o simplemente la edad, están inmiscuidos.

Los análisis fueron llevados a cabo bajo la dirección del Christopher Mason, de Universidad de Cornell, Nueva York, y dados a conocer en la convención sobre el Programa de Investigación Humana de la NASA organizada en Galveston, Texas.

fuente Nature

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