Detonación de “Ivy Mike”, la primera bomba de hidrógeno

Detonación de “Ivy Mike”, la primera bomba de hidrógeno. (Foto: CTBTO)

¿Qué hay detrás del arma de destrucción masiva más poderosa del mundo?

“Ahí tienes el progreso. Una trampa de ratón mejor y más grande cada mes. Pronto tendremos la habilidad de matar a todos los ratones al mismo tiempo.”

Paul Auster, El palacio de la Luna.

Hace poco Corea del Norte anunció haber hecho exitosamente la primera prueba con una bomba de hidrógeno. Mientras que algunos creen que podría ser falsa la detonación, el gobierno norcoreano declaró que su arma tiene la capacidad de destruir a Estados Unidos.

Fuera del conflicto político que existe entre Estados Unidos y sus aliados con Corea del Norte, la llamada bomba-H es el arma de destrucción masiva más poderosa que se ha creado en la historia de la humanidad.

Ésta es la detonación de una bomba nuclear:

Y así se ve la explosión de una bomba de hidrógeno:

Quizá no sea tan claro, pero la segunda bomba, que es parte de la operación Grapple de Reino Unido, es una detonación más poderosa que cualquiera de las dos bombas que cayeron en Japón durante la Segunda Guerra Mundial. La bomba de hidrógeno, o bomba termonuclear, fue concebida como una arma más poderosa que la bomba nuclear o de fisión.

¿Qué es la bomba-H?

Esta arma fue desarrollada bajo las órdenes de Harry Truman, presidente estadounidense de 1945 a 1953. La tarea fue encargada a Edward Teller en 1949, quien estaba en el proyecto Manhattan desde 1941. Truman hizo esto porque poco antes los soviéticos también habían construido la bomba nuclear y la habían detonado con éxito. Pero Teller fracasó en su trabajo.

Edward Teller at Stanford University, 1968
Edward Teller en Stanford, 1968.

No fue lograda hasta que Stanislaw Ulam demostró que el modelo que había planteado Teller era ineficaz. Así, él planteó un nuevo método que resultó certero. Su propuesta consistió, básicamente, en usar una bomba de fisión (nuclear) y material termonuclear. Cuando se detona la bomba, el material se comprimiría, fusionándose, y generaría otro estallido.

De una manera más detallada, la bomba termonuclear, o de hidrógeno, funciona de esta forma:

Primero que nada, la fisión es cuando se toma el núcleo de un átomo y es dividido en dos. Ahora, Ulam planteó que una bomba de fisión se detonaría en un extremo del contenedor. Ésta, al explotar, libera calor y rayos X que entran en contacto con la parte secundaria de la bomba.

bomba h ilustracion
Ilustración del proceso Teller-Ulam.

Esta segunda parte es una cubierta de poliestireno que contiene deuterio de litio (el deuterio es un isótopo de hidrógeno) y un núcleo de plutonio. Cuando los rayox X se reflejan en el poliestireno, este se ioniza y pasa a estado de plasma. Entonces el deuterio de litio comprime el núcleo de plutonio y se fusionan. Al alcanzar temperaturas altísimas, se produce un gran flujo de energía que lleva a una segunda detonación de fisión. Esto se conoce como el proceso Teller-Ulam.

El poder de una arma así

La primera vez que el trabajo de Teller y Ulam se vio en acción fue con la prueba en las Islas Marshall, cuando hicieron la prueba con la llamada “Ivy Mike” el 31 de octubre de 1951. La detonación fue de una potencia de 10 megatones, lo que equivale a la fuerza de 10 millones de toneladas de TNT.

Esta detonación opacó la fuerza de las bombas nucleares que Estados Unidos tiró en Japón en 1945. “Fat Man”, la bomba que cayó en Nagasaki, tuvo una potencia de 20 kilotones; mientras que “Little Boy”, la que cayó en Hiroshima, fue de 15 kilotones. Para darnos una idea, un kilotón equivale a 1,000 toneladas de TNT.

Estados Unidos se sintió más seguro sabiendo que tenía el arma más poderosa en el planeta. Pero dos años más tarde, la URSS realizó la primera prueba de una bomba de hidrógeno con la RDS-6. Pero las cosas no se quedaron ahí. En la carrera armamentista de la Guerra Fría, durante una prueba, se detonó la bomba de hidrógeno más grande de la historia.

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Réplica de la Bomba del Zar.

En 1961 la URSS tiró la RDS-220 o “Bomba del Zar” en el norte de Europa. Mientras que la “Ivy Mike” fue de 10 megatones y la “Castle Bravo” (la más poderosa de las pruebas estadounidenses) de 15 megatones, la bomba rusa detonó con una potencia de más de 57 megatones. La bola de fuego generada alcanzó los 2.3 kilómetros y hubiera podido generar quemadura de tercer grado en personas a 100 kilómetros; mientras que la onda de choque llegó a más de 900 kilómetros y la explosión subió a una altura de 64 kilómetros.

Para que se imaginen la potencia, si se hubiera detonado la bomba en el Zócalo de la Ciudad de México, el radio de la bola de fuego sería tan grande como para llegar del punto de origen a Insurgentes y Reforma. Ahora, si la explosión alcanza los 100 kilómetros, significa que la destrucción llegaría hasta Taxco, Puebla, Pachuca y Cuernavaca. Finalmente, la onda de choque (900 km) se sentiría hasta Laredo, Campeche y Mazatlán.

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Radio de explosión de Bomba del Zar si se hubiera detonado en el Zócalo de la Ciudad de México.

El punto de este caso tiene que ver con qué tan lejos han llegado las armas de destrucción masiva. La prueba de esta bomba significó para la URSS, en aquella época, que podrían destruir Nueva York y buena parte de la región.

Tal vez la bomba norcoreana no sea tan poderosa como la “Bomba del Zar”, sin embargo, considerar la capacidad de destrucción de un arma así, en manos de quien sea, es algo que merece ser evaluado y discutido por todos. La ciencia no debería orientarse a una condena así.

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