Los niños de hoy ven con desdén los juegos de mesa, las bicicletas y las muñecas como opciones apetecibles en Navidad y Día de Reyes. Ahora los objetos del deseo son los videojuegos y los smartphones.

Sin embargo, este no es un fenómeno nuevo, los regalos de alta tecnología han dominado las listas de deseos de los niños desde principios del siglo XX. Muchos tal vez no recuerden que el juguete más apreciado en la década de 1910 era el Erector (el abuelo de los Legos), o que durante los años treinta el View-Master desaparecía de los anaqueles en cuestión de minutos. Asimismo, en los años sesenta el Stylophone (un extraño sintetizador) era peleado con uñas y dientes en las tiendas por los papás que no querían decepcionar a sus hijos durante la navidad, y más presente tenemos el furor que causaron los Tamagotchi y los Furby en la última década del siglo anterior.

Erector
Erector

Aunque algunos de estos juguetes hoy nos parecen piezas de museo, en su tiempo eran considerados lo último en tecnología y eran sumamente caros, al nivel de una consola de nueva generación.

Si hacemos un rápido recuento de los juguetes tecnológicos encontraremos que, entre los ejemplos más tempranos, durante la navidad de 1890 los niños demandaban a sus padres los sets de trenes de vapor de la marca Marklin. Esta empresa realizaba imitaciones de trenes a escala que contaban con detalles técnicos muy avanzados, prácticamente eran copias completas de los trenes reales, e incluían manuales que explicaban para que servían los componentes reales.

A inicios del siglo veinte los trenes eléctricos Lionel de LLC Manufacturing fueron los más populares. Al no ser solo un modelo a escala, sino que contaban con la posibilidad de avanzar autónomamente gracias a sus motores eléctricos, estos trenes eran la sensación de los infantes de la época, y un malestar en los bolsillos de sus padres.

Lionel-trenes
Trenes de juguete Lionel

Durante la década de los veinte, el Tinkertoy fue un regalo que gozó de mucha popularidad, y fue lanzado como una alternativa al Erector que podía ser utilizado por niños pequeños sin riesgo de lesionarse con piezas metálicas. Al igual que el Erector, el Tinkertoy era un set de construcción, solo que las piezas (en su mayoría poleas) estaban hechas de madera o plástico.

TinkerToy
Tinkertoy

Más adelante, en los años que van de 1930 y hasta ya entrada la década de los cuarenta, el visor View-Master era anhelado por todos los párvulos. El View-Master hoy nos parece algo con poco chiste, pero este visor de imágenes estereoscópicas que permiten a los usuarios mirar carretes de fotos en un discos de cartón intercambiable, era un producto que se anunciaba como “de alta tecnología”, y para la época lo era.

Este juguete vendió cantidades monstruosas de productos durante muchas navidades de los años treinta, y contó con una revitalizada popularidad en la década de los ochenta cuando tuvo licencias de series como los Ositos Cariñositos, Mi pequeño Pony, He-Man, los personajes de Disney, películas y hasta videos de Michael Jackson.

View-Master
View-Master en su versión de Thriller

En los años cincuenta Mattel puso al mercado la muñeca Chatty Cathy, que tenía una característica que pronto la volvió excesivamente popular: podía hablar. Chatty Cathy podía decir 11 frases diferentes y se activaba dando un fuerte tirón a un lazo colocado en la parte trasera de la muñeca.

Al interior de la muñeca se encontraba un disco fonográfico lo-fi que se activaba por una bobina metálica enrollada alrededor de la polea colocada en su espalda. Entre las frases que decía esta muñeca, que hoy asustaría a las niñas modernas, se encontraban: “Juguemos a la escuela” y “Te amo”.

El icónico Etch A Sketch, con todo y su marco de plástico de color rojo y su pantalla gris, fue uno de los regalos más pedidos durante la década de 1960.

Inventado por el francés Andre Cassagnes, este gadget permitía realizar complejos dibujos. Con solo torcer dos botones se podía mover un lápiz óptico que a su vez trasladaba polvo de aluminio a la parte posterior de la pantalla formando imágenes que variaban su complejidad de acuerdo con la habilidad de su usuario.

Etch-A-Sketch
Etch A Sketch con un dibujo de los Beatles

A finales de los años sesenta y mediados de los años setenta un juguete muy popular entre los niños y adolescentes fue el sintetizador Stylophone. Este instrumento vendió más de 3 millones de unidades.

El Stylophone contaba con los hoy populares stylus, es decir un lápiz óptico que se debía mover a lo largo de un teclado de metal para generar sonidos. Cada nota estaba conectada a un oscilador controlado por voltaje a través de una resistencia.

El 1978 salió a la venta el juego de memoria Simon, que junto con Bigtrak fueron dos de los juguetes más populares durante los ochenta. Simon era una versión casera de un juego de arcade realizado por Atari.

Este juguete contaba con cuatro paneles de colores diferentes, cada uno de ellos se iluminaban en un patrón establecido que los jugadores tenían que imitar de manera táctil.

Por su parte Bigtrak fue un auto programable con forma de tanque. Contaba con un teclado en la parte superior en el que se le debía señalar instrucciones al vehículo. Bigtrak podía recordar hasta 16 comandos, incluyendo ‘seguir adelante cinco pasos’ y ‘ pause ‘.

Bigtrak
Bigtrak

La década de los ochenta, en su parte final, también trajo consigo los primeros videojuegos portátiles de cartuchos intercambiables, siendo el más popular la Gameboy de Nintendo.

Esta consola portátil, popularmente conocida en nuestro país como el modelo ladrillo, contaba con un lector de juegos de hasta 8 bits y una pantalla en blanco y negro.

GameBoy

Durante los años noventa se vivió el furor por los animales virtuales, siendo los más populares los Tamagotchis y los Furbys.

Los Tamagotchi son mascotas virtuales que necesitan ser alimentadas, limpiadas y ejercitados para tener una buena salud. Los animales comienzan como huevos y su dueño debe de ser partícipe de todo el proceso de vida de este ser virtual hasta su muerte.

Han existido más de 45 versiones de Tamagotchi desde la primera edición que apareció en Japón en 1996. Las versiones más recientes han convertido a la mascota digital en una aplicación para teléfonos inteligentes.

Tamagotchi}

Los Furby originales eran unos robots con formas de criaturas peludas que podían aprender a hablar e interactuar con sus dueños en un lenguaje llamado furbish. De acuerdo a la lógica Furby “doo dah” era sí y “boo” era no.

Por si fuera poco estos animalejos virtuales contaban con un puerto infrarrojo que les permitía hablar entre ellos. Más de 40 millones de Furbys se vendieron entre 1998 y 1999, el periodo de tiempo que gozaron de mayor popularidad. Las últimas versiones de estos juguetes ya cuentan con pantallas LCD en sus ojos y hasta un sistema para sincronizarse con el iPad.

A partir del año 2000 las listas navideñas se han llenado en su mayoría por consolas de videojuegos y sus respectivos títulos, o teléfonos inteligentes y reproductores de música. Así que la próxima vez que le reclames a tus padres por comprarle este tipo de obsequios a tus hermanos menores recuerda que fuiste pachuco, también te regañaban, bailabas mambo, y jugaste con un Tamagotchi y Game Boy.

vía Daily Mail

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