“Me siento afortunado” el mítico botón del buscador de Google tiene una historia no tan afortunada.

Me siento afortunado

(Googe)

Durante los años primigenios de existencia del buscador Google, un botón gris con la leyenda “Me siento con suerte” (o I’m Feeling Lucky) nos tentaba, con su sola existencia, a comprobar si de verdad la fortuna estaba de nuestro lado, sin importar lo que buscáramos.

De hecho, la suerte no tenía nada que ver con sus funciones. Su única característica especial era la de mandar a los usuarios, directamente, al primer resultado de su búsqueda, sin tener que pasar por el listado de sitios que Google había seleccionado para ti. Pese a no poseer la magia que profetizaba en su texto, éste botón si representó un cambio importante en la compañía fundada por Larry Page y Sergey Brin.

Para su 20 aniversario, Google volvió a colocar este botón debajo de la barra de búsqueda. (Google)
Para su 20 aniversario, Google volvió a colocar este botón debajo de la barra de búsqueda. (Google)

Para su 20 aniversario, Google volvió a colocar este botón debajo de la barra de búsqueda. (Google)

Una historia, aun sin ser comprobada al cien por ciento, afirma que el nombre del botón fue tomado directamente de un dialogo de Harry el sucio, la película protagonizada por el icónico Clint Eastwood.

En una escena en la que el violento policía ataca a una pandilla de asalta bancos, Harry le da la oportunidad a uno de decidir si toma su arma y lo ataca o se rinde con la pregunta “Do You Feel Lucky, Punk?”.

Lo cierto es que el botón de “Voy a tener suerte” representaba lo contrario para la empresa, porque al dirigir directamente a los usuarios a una página en específico, éstos se saltaban los Ads, es decir, pasaban por alto los anuncios encontrados en la página de resultados de búsqueda.

Para 2007, Marissa Mayer, quien entonces era la jefa de búsqueda de Google (y después fue CEO de Yahoo) calculó que el 1% de todas las búsquedas que se hacían pasaban por este botón. Esto le costaba a la empresa hasta 110 millones de dólares anuales por “perdidas de publicidad”.

Con la llegada de Chrome, la empresa decidió cambiar el diseño de su buscador. Y así, quitaron los botones de búsqueda y los sustituyeron por Google Instant, un formato que va mostrando resultados de búsqueda al mismo tiempo que se escriben en la barra y te manda directamente a las páginas de resultados (donde vive la publicidad que venden).

Pero el “I’m Feeling Lucky” no desapareció completamente, ahora vive en la versión móvil de Crome. Desde allí los usuarios no sólo pueden acceder directamente al primer resultado de la búsqueda, también a los “trucos” del sitio.

Por ejemplo, si tocas el botón sin escribir una búsqueda te llevará a una página que el algoritmo cree que podrías disfrutar. Si en tu búsqueda pones un sentimiento (como “me siento soñadora” o “me siento a la moda” te llevará a uno de sus servicios relacionados con esa emoción.

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