¿Qué tan complicado es comenzar un negocio en otro país?

Iniciar un nuevo negocio en el extranjero puede sonar riesgoso, loco y hasta imposible, sin embargo, la realidad es muy diferente si la analizas de cerca. Te damos un ejemplo: el 40% de las empresas que forman el Fortune 500 son de inmigrantes, 18% fueron fundadas por éstos y 23% por su descendencia, es decir, por gente que decidió dar el paso de emprender en un país diferente al suyo.

Además, las condiciones de algunos países hacen que la apertura de negocios sea mucho más fácil, independientemente de la nacionalidad del emprendedor. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) afirma que los mejores cuatro países para emprender son Nueva Zelanda, Australia, Canadá y Estados Unidos, ya que los trámites para abrir un negocio se hacen 100% en línea y los días para realizar todos estos trámites son entre uno y seis.

Y es que la fórmula exitosa del emprendimiento sirve en cualquier país: ver qué mercado tienes y saber que tienes unos clientes dispuestos a pagar por tu producto o servicio. No se trata de salir de tu país por salir sino de tener un objetivo específico y conocimiento de que puedes lograrlo. Esto podría sonar un poco más complicado pues conocer tu cultura puede ser sinónimo de conocer el mercado, sin embargo, esto no siempre es así, pues abrirte paso en un mercado diferente a tu nacionalidad puede darte otra ventaja al tener una forma diferente de hacer las cosas y por lo tanto ofrecer a ese mercado una forma innovadora de producir, vender u ofrecer algún servicio.

Cada país ofrece oportunidades muy diversas para el emprendimiento y otra forma de lograr el éxito en otro país es justamente hacerlo primero en el tuyo, es decir, traspasar fronteras. Hacerlo así te permitirá llevar un modelo de negocios probado y refinado a otros territorios, sin embargo, si esta es la fórmula que decides seguir, no puedes olvidar que lo que funciona en tu país no necesariamente funcionará en otro. Incluso hasta las grandes transnacionales “tropicalizan” sus productos o sus servicios dependiendo del lugar al que llegan, y ofrecen marcas globales pero con características locales.

Otro paso natural para emprender en otro país puede ser el estudiar o trabajar ahí primero. Lo que esto te permitirá es conocer la cultura, las costumbres y el mercado con lo que puedes ser más certero en tus decisiones iniciales. Vivir un país te hará más sensible y consciente de las necesidades de tus clientes potenciales o incluso te servirá para entenderlos. Te ayudará incluso a habituarte a ese país para después familiarizarte con su forma de hacer negocios.

Claro que no todo es miel sobre hojuelas, pues la condición de extranjero puede complicar situaciones como el financiamiento –las restricciones o condiciones para financiar extranjeros pueden ser no tan favorables–. Asimismo, el tema de los impuestos puede ser otro factor negativo ya que podrías acabar pagando más impuestos que en tu país. Pero, esto dependerá 100% del país al que vas ya que en algunas economías por el contrario, existen leyes que favorecen la inversión y el emprendimiento extranjero con incentivos fiscales a estas figuras.

Lugares como Silicon Valley tienen todo para que cualquiera, sea local o extranjero pueda montar su negocio. Identifica estos ecosistemas de emprendimiento que están listos para recibir y sobre todo potenciar tus ideas y aprovéchalos. Si está en tu cabeza la idea de probar suerte en otro país pero no encuentras la oportunidad, tal vez lo que necesitas es creártela.

Esta información que puede inspirarte o ayudarte a desarrollar esa idea que se convierta en tu boleto para esa aventura en otro país que siempre has querido iniciar.

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